Aunque ande
en valle de sombra de muerte,
No temeré
mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Aunque al
acecho de mi alma ande la muerte
Creeré que tú
estás en mi tribulación.
¿Quién soy
yo para juzgar tus motivos?
la fe es la
certeza de lo que se espera,
la
convicción de lo que no se ve.
En el
principio era el Verbo,
el Verbo
era con Dios,
el Verbo
era Dios.
En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres
La luz en
las tinieblas resplandece,
las
tinieblas no prevalecieron contra ella.
Si contra
ti no han prevalecido las tinieblas
¿Por qué ha
de haber temor en mi corazón?
Cúbreme con
tu fuego
Y acéptame
como holocausto vivo para ti
Quiero que
mi vida sea un reflejo de ti.
Los vaivenes
de la vida acechan mi corazón
Más, afírmame
en tu roca para prevalecer.
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