Jueves 20 de septiembre de 2012
Edwin R. Jusino
1 de Juan
2:15-17: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama
al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que
hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
¿Qué es idolatría? Según el
diccionario de la Real Academia Española, la palabra idolatría significa
adoración que se da a los ídolos; amor excesivo y vehemente a alguien o algo. Es
curioso notar que en el versículo introductorio, el apóstol Juan diga en el
versículo 15: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.” Entonces, ¿cuál es el mundo del que el apóstol
se refiere? El mundo es todo aquello que nos aparta de Dios, y ponemos como ídolos
en nuestra vida tal y como dice en el subsiguiente versículo: “Porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.
Según el diccionario, un ídolo es imagen
de una deidad objeto de culto; persona o cosa amada o admirada con exaltación. Los
ídolos pueden ser otros dioses, pero, en la mayoría de los casos, un ídolo
puede ser una pareja, un trabajo, los estudios, el placer sexual, creencias erróneas,
entre otras cosas. Como podrá ver, mencioné algunos ejemplos de ídolos que uno
puede pensar que no son pecados. ¿Por qué entonces los menciono?
En 1 de Corintios 6:12 dice: “Todas
las cosas me son lícitas, mas no todas me convienen; todas las cosas me son
lícitas, más yo no me dejaré dominar por ninguna”. Esto significa, que, por
ejemplo, tener un trabajo no es malo, pero cuando el trabajo te domina, haciéndote
ponerlo en un primer plano, y te aparta
de Dios, por lo consiguiente se convierte en un ídolo. La biblia nos exhorta a
que no seamos dominados por nada, más tengamos autoridad en Cristo Jesús sobre
todas las cosas.
Según el diccionario, la palabra
esclavitud significa sujeción rigurosa y fuerte a las pasiones y afectos del
alma. Sujeción excesiva por la cual se
ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación. Esto quiere decir,
que cuando tenemos como ídolo a un trabajo, o pasiones fuertes, o cualquier
otra cosa que no sea Dios, entonces estamos esclavizados al pecado de la
idolatría.
Dios es claro sobre su aberración a
la idolatría. En Éxodo 20: 4-6 dice: “No
te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni
abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a
ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que
visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y
guardan mis mandamientos.”
Claramente podemos ver las
consecuencias de la idolatría. La idolatría abre nuestra descendencia a
maldiciones generacionales. Más, la obediencia a Dios nos trae bendición y
libertad.
1 Samuel 15: 23 dice “Porque como
pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.
Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para
que no seas rey.” Vemos que para Dios la obstinación es como la idolatría.
Según el diccionario obstinación significa pertinacia, porfía, terquedad. Pertinacia
significa obstinación, terquedad o tenacidad en mantener una opinión, una
doctrina o la resolución que se ha tomado. Porfiar significa disputar y
altercar obstinadamente y con tenacidad. Finalmente, terquedad significa
cualidad de terco; (terco) Pertinaz, obstinado e irreducible.
Esto quiere decir que cuando
nosotros nos mantenemos en el yo pienso, yo creo, en una actitud sabelotodo,
donde creemos que sabemos más que Dios, estamos siendo ególatras. La egolatría
es culto, adoración, amor excesivo de sí mismo. Entiéndase el YO.
Gálatas 2: 20 dice “Con Cristo estoy
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 5:34-35 dice “pero los que
son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos
por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
En estos versículos podemos ver que
Dios quiere que entreguemos nuestra voluntad completamente a él. Lo que
pensamos que es libertad, es en realidad esclavitud y muerte y viceversa.
Mateo 16: 25 dice “Porque todo el
que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa
de mí, la hallará.”
También en Filipenses 3:7 dice “pero
cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de
Cristo.”
¿De qué nos vale afanarnos por las
cuestiones corporales si al final del camino polvo somos y polvo seremos?
Mateo 6:19-20 dice “No os hagáis
tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones
minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín
corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”
Cuando ponemos nuestra confianza en
el Señor plenamente somos libres, pero si pensamos que podemos hacer las cosas,
nos esclavizamos a los ídolos que nos turban y nos apartan de la voluntad de
Dios. Como cristianos, tenemos que aprender a buscar la dirección del Espíritu
Santo en todas las cosas, decisiones, acciones que tomemos. No podemos creer
saberlo todo, porque Dios sabe más que todos nosotros. Finalizo este pensamiento
con el significado de libertad: Estado o condición de quien no es esclavo.
Finalizo con este versículo: Mateo
6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al
otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a
las riquezas.”

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