Viernes 24 de enero de 2014
Edwin R. Jusino
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los
deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del
Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que
hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
1 de Juan 2:15-17
No ameis al mundo, ni las cosas que están en este mundo. Cuando
el apóstol escribe estas palabras no se refiere a que no
interactuemos en el mundo, puesto que en Juan 17:16 Cristo dice: “No
son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” y en el versículo 18
dijo: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al
mundo”. Tampoco significa que odiemos a los que están en el mundo,
ni tampoco significa que no tengamos trabajos, ni otras cosas de la
vida cotidiana.
Entonces ¿a que se refería el apóstol cuando decía no ameis al
mundo, ni las cosas que están en este mundo? Para poder entender 1
de Juan 2:15, hay que ir hasta el último versículo del libro. En 1
de Juan 5:21: “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén”. Durante
todo el libro el apóstol hace un analisis de lo que es de Dios y lo
que no es de Dios, y concluye advirtiendo que guardaos de los ídolos.
¿Que es un ídolo?
La palabra ídolo según la Real Academia Española significa:
“Imagen de una deidad objeto de culto. Persona o cosa amada o
admirada con exaltación.” La palabra en español ídolo es
traducida de la palabra eidólon (εἴδωλον) del antiguo
griego. Un eidolon era un espíritu, imagen o fantasma, una copia
astral de un difunto.
S. García Rodriguez, escribiendo en mercaba.org, dijo: “La
palabra eídólon significa propiamente la imagen, el fantasma
forjado por la fantasía. En la traducción del A. T. al griego por
los Setenta se emplea para designar unas realidades más concretas,
expresadas en el original hebreo por voces diversas: Selem: que
significa «talla», «escultura» (Num 33,52); 'Asabbim: usado
siempre en plural, significa «imagen tallada» (1 Sam 31,9); Semel:
nombre de origen fenicio; significa «estatua de piedra» o «de
madera» (Ez 8,3.5); Massékáh: «imagen fundida», en molde de
arcilla (Ex 32,4.8); 'Eben maskith: «piedra con alguna imagen
tallada» (Lev 26,1). La palabra maskith no significa necesariamente
una imagen idolátrica; puede designar las imaginaciones de la
fantasía. Etc.”
García Rodriguez continúa: “Descripción bíblica de los
ídolos. La Biblia mantiene una lucha constante contra la idolatría.
En primer lugar la legislación y la predicación profética insisten
frecuentemente en la prohibición de fabricar imágenes de Yahwéh
(Ex 20,4-5; Os 2,10; Is 2,8; Ez 8; etc.). Además, y ya refiriéndose
a los falsos dioses, describe a los ídolos con tonos despectivos:
son imágenes sin contenido, vanidades, naderías, imágenes
impotentes, ciegas, que no hablan ni caminan, etc. (Ps 155,5-7; Is
45,20; etc.); no son dioses, sino imágenes engañosas (Hab 2,18);
son, a lo más, representaciones de los demonios (Dt 32,17; 1 Cor
10,20). Los ídolos son hechura de los hombres. Las primeras imágenes
de ídolos que se mencionan en la Biblia son los térafim de Gen
31,34, que, por el contexto, parecen ser estatuillas de los dioses
domésticos. En cambio, en 1 Sam 19,13-16 el térdfim con que Mikal
engaña a Saúl tiene unas proporciones humanas.
Como datos
informativos se nos cuenta que para fabricar los ídolos se empleaban
metales preciosos, plata y oro (Ps 115,4; Os 8,4); bronce chapeado de
oro y plata (ler 10,4); la madera es mencionada con frecuencia como
materia prima de los ídolos; la piedra no era tan frecuente. Los
ídolos aparecen a veces vestidos con ricas telas (Is 30,22),
adornados con piedras preciosas, coronados con tiaras (Ez 23,15),
colocados en algún pedestal u hornacina (Is 44,13). Jeremías, en el
cap. 10, intenta describir la fabricación de los ídolos a grandes
rasgos (Jer 10;1-16), contraponiéndolos al mismo Yahwéh.”
De lo que hemos aprendido, podemos entender que los ídolos eran
preciados, de gran valor y por ende recibían un gran amor por su
valor. Entonces, si algo es tan preciado que está por encima de Dios
se constituye en un ídolo en nuestras vidas, y esencialmente,
usurpa el sitial de Dios en nuestras vidas.
Jesús en Mateo 10:37-39 nos dice:
“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el
que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no
toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla
su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la
hallará”.
El amar a personas más que amar a Dios constituye una forma de
idolatría. El amar a nuestros familiares, novias o novios, amigos o
amigas, por encima de Dios es idolatría.
El preocuparnos por nuestras vidas es una forma de idolatría, y
es a lo que el apóstol se refería. De hecho, cuando pecamos, es por
que estamos poniendo una prioridad por encima de Dios.
1 de Juan 2:21-26 dice: “No os he
escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y
porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el
mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es
anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al
Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también
al Padre. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en
vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en
vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. Os he escrito
esto sobre los que os engañan.”
Más allá de negar a Cristo con
nuestras palabras, es la desobediencia a los mandamientos de Dios lo
que hace que le negemos. Juan 14:23-24: “Respondió Jesús y le
dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y
vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no
guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino
del Padre que me envió.”
Cuando desobedecemos estamos negando el poder de Dios para poder
hacer lo que promete en su Palabra. Estamos diciendole a Dios “tu
no puedes hacer ningún cambio en nuestras vidas” y poniendo
nuestra fe y confianza en otras cosas.
1 de Juan 5:1-5 dice: “Todo aquel que cree que Jesús es el
Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama
también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que
amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus
mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que
es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino
el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
Hebreos 11:1-3: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen
testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido
el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue
hecho de lo que no se veía.”
En fin, la desobediencia es pecado de idolatría, a lo que sea,
sea el trabajo, la familia, el sexo, los placeres, en fin, todo. Es
amar a una persona o cosa por encima de Dios, teniendo mas fe en
cosas creadas que en Dios.