Edwin R. Jusino
Tras varias conversaciones que he
estado teniendo recientemente sobre el “rol”
de la mujer en la iglesia, y la manera machista tradicional que ha enseñado la
iglesia las enseñanzas del apóstol Pablo, decidí buscar más información sobre el tema.
En mi caso personal, desde que soy
evangélico, siempre he visto que las mujeres tienen un rol protagónico en el
liderato eclesiástico. Inclusive, tengo
tanto pastora como pastor, y mi maestro en el discipulado es una mujer. Por
ende siempre he chocado con la idea tradicional que leía en la biblia.
Según he ido descubriendo, leyendo
el libro What Paul Really Said About Women: An Apostle’s Liberating Views On
Equality in Marriage, Leadership and Love la iglesia ha ido perpetuando una
enseñanza errónea sobre lo que verdaderamente enseño Pablo. ¿Cómo es posible
que el apóstol que describió perfectamente el amor en 1 de Corintios 13:4-8,
pueda inferir que las mujeres son inferiores a los hombres?
Presentaré el mismo versículo que el
autor del libro, el pastor John Temple Bris, usa como versículo introductorio:
Gálatas 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón
ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
Entonces, ¿Cómo es que se ha usado
las enseñanzas del apóstol para validar el machismo? Según Temple, en la
introducción del libro, describe que cuando el tradujo la versión inglesa de
nuevo al griego, no cuadraba con la versión original griega. Es decir, el
significado de la palabra fue cambiado en la traducción del griego al inglés.
Por consiguiente, lo que Pablo intentaba decir, no era lo que se entendía, pues
fue perdido en la traducción.
Evidentemente la idea que Pablo intentaba de explicar usando ciertas
palabras, al ser traducidas, se perdieron, porque en inglés la palabra significa
otra cosa; significados que Pablo deliberadamente, según explica el autor,
había rechazado.
Entonces ¿Cómo es que llegamos al
problema de la malinterpretación de lo que Pablo quería decir? Todo comienza,
precisamente, en aquellos a quien Pablo le
predicaba, los griegos. Los griegos venían de una cultura helenística, basada
en las enseñanzas de Sócrates, Platón y Aristóteles.
Temple escribe en la página 4 del
texto que fue Sócrates quien inmortalizó el rechazo de la sociedad ateniense a
la mujer. Sócrates en varias ocasiones, según revela el autor, se refería a la
mujer como el más débil de los sexos. Ciertamente, Sócrates promocionaba la
educación de la mujer, para que al igual que una perra puede hacer lo mismo que
un perro pastor, pudieran contribuir a la carga de la sociedad. Pero, según
Platón escribió en La República, Sócrates pensaba que las mujeres, en
general eran más débiles que los hombres.
“¿Conoce usted algo practicado por la humanidad
en donde el sexo masculino no es mejor que el sexo femenino?”
-Sócrates-
Según consta la historia, la misma
que es explicada por el autor en la página 5 del texto, la sociedad ateniense
del mundo helenístico se podía comparar con la sociedad musulmana de la
modernidad. En esencia, la mujer era relegada a la casa, y no participaba de la
vida pública. Según Xenofón, uno de los discípulos de Sócrates, la mujer
ateniense ideal era una que “viera lo menos posible, escuchara lo menos
posible, y preguntara lo menos posible”.
Curiosamente, la sociedad ateniense
contrastaba significativamente con la de sus rivales del Peloponeso, Esparta.
Pero fue de Atenas, y no Esparta, de quien el mundo occidental, y por
consiguiente la Iglesia, heredó esta visión machista sobre la mujer. El autor
hace referencia a Esparta en la página 9 del texto.
En la visión Aristotélica, la mujer
no era diferente a un esclavo. La diferencia, habla el autor en la página 6,
entre un esposo y una esposa, según la visión aristotélica, es la relación que
tiene el cuerpo del hombre a su alma. El hombre es para su esposa lo que el
alma es para el cuerpo físico, destinado a comandar y guiar los brazos y
piernas con sabiduría e inteligencia. Las ideas de Aristóteles, revela el autor
del texto, fueron la base de la creencia de que los hombres eran superiores a
las mujeres, al dar una fuente de autoridad sobre las mismas debido a sus
estudios empíricos de la naturaleza.
En la página 8 del texto encontramos
al autor explicando la influencia de los Estoicos al pensamiento filosófico de
los griegos a quien Pablo le escribía. Zeno, el fundador de la escuela estoica,
promovía el ascetismo y el celibato en la búsqueda de la verdad. Estos valores
serían adoptados por la Iglesia en los siglos subsiguientes.
Tanto la filosofía de Socrates,
Platón y Aristóteles, como el pensamiento estoico contradicen lo que Pablo
enseñaba. Desafortunadamente, la historia nos enseña, que fueron estos
pensamientos filosóficos los que perduraron a través de los siglos hasta los
tiempos de Pablo y el Imperio Romano.
El contraste entre los conversos
griegos y los judíos es notable. Los judíos, según explica Temple en la página
14 del texto, tenían una visión diferente de la mujer en los notables ejemplos
de Rahab, Rut, Tamar, Débora, Jael, y Judit.
Proverbios 31: 10-19 dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su
estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su
marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no
mal Todos los días de su vida. Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con
sus manos. Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. Se levanta aun de
noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. Considera la heredad, y
la compra, Y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, Y
esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de
noche. Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca.”
Como se ve en este versículo, la
visión judaica de la mujer en el Viejo Testamento contrasta grandemente con lo
presentado por Sócrates y el resto de los filósofos atenienses. Pero lamentablemente para el tiempo de Pablo,
los rabinos, aunque no todos, enseñaban una visión chauvinista sobre la mujer.
La manera en que los rabinos
enseñaban la historia de la creación tampoco ayudó. En la próxima entrada delblog hablaremos sobre la historia del Génesis y sus diferentes interpretaciones
erróneas.
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