Llevo par de semanas desarrollando
en mis pensamientos la conclusión que a pesar de que el cristianismo es la
religión principal a nivel mundial, la triste realidad es que no todos los que
dicen llamarse cristiano lo son.
La triste realidad es que ir a la
iglesia todos los domingos no te hace cristiano. La triste realidad es que si
supieras lo que realmente conlleva ser cristiano, muchos no aceptarían a
Jesucristo como su Salvador y Señor. Si, por que es fácil aceptarlo como
Salvador. Porque para eso no hay que hacer nada, nada que no sea declararlo por
fe. Pero cuando pensamos en el segundo renglón, como Señor, ahí es que
comienzan los problemas.
Muchos, tanto hombres como mujeres,
van a las iglesias en busca de un novio o una novia. Que equivocados están. Si
van a una iglesia por los hombres, saldrán desilusionados y peor de cómo cuando
entraron. Claro está, no podemos pedir mucho a las iglesias, por que los
hombres tenemos esta única habilidad de creernos que sabemos más que Dios, y lo
sentamos; pretendemos que el haga lo que nosotros queremos. ¿Qué diferencia hay
entonces entre un cristiano con esta actitud a la de un brujo o un hechicero?
Ciertamente, esto es lo que hacen los siervos de las tinieblas, creen en su arrogancia
que controlan a los espíritus inmundos, y solo viven una vida engañados.
No… los hombres todos en algún
momento hemos sido arrogantes, creyendo que Dios está para servirnos a nosotros
en nuestros propios intereses. Cuan errados estamos. Es al revés. El ser humano
fue creado para adorar y servirle a Dios. Es solamente cuando ponemos a Dios en
el primer lugar de nuestras vidas que empezamos a entender cuán grande es su
amor por nosotros. Dios no tenía razón de encarnarse y de venir a la tierra a
morir por nuestros pecados. Jesús lo hizo por amor, y nosotros creemos que
podemos decirle a él lo que tiene que hacer. ¡Cuán misericordioso es Dios que
nos permite aún con esta actitud seguir viviendo! Sigue tratando con esas vidas
hasta que se dispongan, o tomen la decisión final de someterse al juicio de la
muerte espiritual.
Y no hay peor muerte, que la muerte
espiritual. La muerte física es pasajera, pero la muerte espiritual es eterna. ¿Qué
le diremos cuando estemos delante del? ¿No quise servirte por qué no me distes
el novio o novia que yo quería? ¿No te serví por qué no me sanaste mi visión, etc.?
Me es increíble comprender como
pueden haber cristianos que un profeta les trae un mensaje de parte de Dios y
no lo creen. Pero si un adivino, o un horóscopo se los dice se afanan por esa “revelación”.
Los profetas son el ministerio menos entendido que hay. Son los que son vituperados,
son los que son llamados mentirosos, son los que la gente detesta, más que
ningún otro ministerio. Pero a la vez, también son los que más honra reciben,
los más sabios, y los que más cercanos caminan con Dios (después de los
apóstoles).
Y si para ti, esto de que todavía
existen profetas y apóstoles, es nuevo para ti, te invito a que pruebes los
espíritus. Porque, claro está, no todo el que dice ser profeta de Dios lo es.
Por sus frutos los conoceréis.
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