No me des a
Rebeca, la ilusión del corazón
Porque engañoso
son los anhelos de su razón
Dame mejor a Lea,
tu escogida
La ayuda idónea para
mi vida
¿Qué puede
pedirle un siervo a su maestro
Que no sea lo que
anhele su maestro?
Un siervo acata
la decisión de su maestro
¡Sin
cuestionamiento al Maestro!
Pues aunque no
sea mi Rebeca
Aunque me cueste
mi vida tenerla
Mi corazón
machucado,
Mira hacia arriba
enamorado
Cantando,
adorando, y danzando
Daré como ofrenda,
agradecido
Porque, mi Adonai,
cumple su cometido
Y a su palabra
soy sometido
Aunque Lea no
haya sido mi escogida
Aunque Lea pida,
y luego se olvida
Tú haces lo
posible
de lo que
aparenta ser imposible.
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