Edwin R. Jusino
Lunes 30 de enero de 2012
Eran las 5:00 PM de un día que
aparentaba ser como cualquier otro. El televisor estaba prendido en el
noticiero de la tarde. Los niños corrían por la casa, mientras que el perro del
hogar movía su cola de lado a lado sentado frente a la puerta. Efraín abrió la
puerta, sus ojos cansados, su corbata un tanto sin ajustar, sus mangas abiertas
y enrolladas hacia atrás, su camisa por fuera, maletín en mano, sonreía al ver
la escena de su hogar.
El hombre soltó el maletín al lado
de la puerta, se achicó para saludar al perro, y caminó hacia el cuarto
familia. Al entrar, besó a su esposa Virginia, y se sentó en la butaca donde
siempre se sentaba para ver las noticias.
“Como reportamos a medio día,
milagroso nacimiento de un niño de una madre de 50 y tantos años, que alegan
los doctores, no tenía matriz. Ampliaremos mas luego de esta pausa comercial” –
dijo la mujer ancla mientras sonaba la música que señalaba el corte a
comerciales.
-“¿Será eso posible Virginia?”- se
expresó Efraín en un tono escéptico.
-“¿Qué cosa?”- contestó su esposa.
-“¿Pero no escuchaste la tele? Pues,
eso de que una mujer de 50 y tanto años pueda dar a luz, y más si no tiene
matriz”- dijo Efraín mientras bajaba el
volumen del televisor.
-“Si eso lo escuche, lo que no
comprendo es por que preguntar si es o no es posible”- contestó Virginia en un
tono sereno.
Efraín permaneció en silencio. Continuaba
preguntándose cómo es posible tal hazaña. Después de todo, Efraín era un hombre
de ciencia, un profesor en la Universidad de Puerto Rico, el no creía en
milagros, él creía en experimentos que se pudieran probar.
-“Escuche en la radio mientras regresaba
de buscar a los niños del colegio que la mujer murió en el parto”- le dijo
Virginia a Efraín.
-“Bueno, si es cierto que no tiene
matriz, es un resultado obvio… entiendo yo”- le contestó su esposo, en ese tono
de profesor soberbio.
-“Lo que no entienden todavía los
doctores es como sobrevivió el niño, y además como resucitó la mujer luego de
estar 3 días muerta.”-
Al escuchar eso Efraín se echó a reír.
-“Me estás tomando el pelo Virginia…
¿realmente lo crees?”- dijo en son de burla el profesor universitario hombre de
ciencias.
-“No he tomado decisión alguna. Solo
te digo lo que informaron por la radio, mira ya va a empezar el noticiero”-
Confundido, Efraín veía las imágenes,
y las entrevistas a las diferentes personas cercanas a esta mujer. ¿La
comparaban con Sarah la de la biblia? Efraín no podía hacer nada más que
salirse del cuarto para reír a carcajadas… o tratar de no reírse.
Cuando regresó de la cocina,
Virginia continuó el tema:
-“¿Por qué se te hace tan difícil creer
que Dios existe?”-
-“Pues mi amor, es tan sencillo. Si
no puedo probar su existencia, pues no existe”- le contestó de vuelta Efraín –“además,
si Dios existiese ¿Por qué permitir tanto sufrimiento y miseria en este mundo?
Si Dios existiese, no permitiera tanta maldad en este mundo”-
-“Pues los profesores tampoco
existen”- le respondió Virginia.
-“¿Pero como dices eso? ¡Pues claro
que existimos!”- dijo Efraín sorprendido con la contestación de su esposa.
-“No… porque si existieran los
profesores, no se colgaría ni un solo estudiante en la universidad”-
-“Los estudiantes se cuelgan por qué
no indagan y no vienen a donde mi para yo explicarles el material”- respondió
Efraín.
-“Así mismo pasa con Dios, si no vas
a donde él, te parecería como si no existiera. Puedes leer la biblia mil veces
y llegar a tus propias conclusiones. Pero si no lo buscas a él, de nada vale.”
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