Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.[a]
Mateo 6:24
Cuando pensamos en Dios, ¿Cuál es la
imagen que nos viene a la mente? En este momento te debes estar preguntando en
tu mente ¿Por qué estoy preguntándote esto? Tal vez la respuesta de muchos
cristianos sea Jesús. Pero, ¿honestamente le estas sirviendo a Dios? Hay una
gran diferencia entre creer en Dios y creerle a Dios.
El versículo de Mateo 6:24 habla de que no
podemos servirle a dos maestros, o no podemos tener dos dioses. Hay dos tipos
de cristianos, el cristiano espiritual y el cristiano carnal. El cristiano
espiritual es aquel que se santifica y presenta su cuerpo en sacrificio vivo,
santo y agradable a Dios (Romanos 12). Cuando nosotros, siendo cristianos, y
sabiendo lo que es bueno y malo, y sabiendo la voluntad de Dios para nuestras
vidas, desobedecemos, somos cristianos carnales.
Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu
Santo, y cuando nosotros decidimos hacer lo contrario a la voluntad de Dios,
estamos poniendo por encima de Dios a un objeto, emoción, persona, etc. En mi
caso, luego de haber sido liberado del pecado de la perversión puedo testificar
que servía al dios del yo, el dios de los placeres, y no el Dios Todopoderoso.
Entendí que el mundo no ofrece nada, y todo lo que ofrece es muerte, mas lo que
ofrece Dios es vida, por más que duela.
Te daré un ejemplo bastante común. Un
joven cristiano soltero se enamora de una joven que no es creyente, como fue mi
caso en muchas ocasiones. 2 Corintios 6:14 dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos;
porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión
la luz con las tinieblas?”. Pero no es nada más con personas no creyentes. Dios
no une a dos personas que estén en niveles espirituales demasiados distantes el
uno del otro. Los cristianos no debemos fijarnos en personas que no son
creyentes, y esperar a que Dios nos ponga en nuestro camino a la ayuda idónea.
Ahora, cuando decidimos poner nuestro interés,
nuestros sentimientos, y nuestra voluntad por encima de lo que Dios nos
demanda, y sabiendo que es una persona no creyente, estamos desobedeciendo a
Dios y actuando como cristianos carnales. La desobediencia a lo que Dios
establece es la raíz del pecado.
Otro ejemplo que puedo presentarles es
enfadarse con Dios. ¿Por qué nos enfadamos con Dios? Nos enfadamos por qué no
deseamos que Dios nos toque las heridas, o los ídolos en nuestras vidas.
Entonces, ¿a que Dios le sirves? Hebreos
12:7: “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo
es aquel a quien el padre no disciplina?” Cuando Dios nos disciplina es porque
nos ama, pero claro está no es algo agradable.
Dios desea santificarnos, preparar a la
iglesia para los eventos que han de venir. ¿Cuándo comience la persecución,
siendo un cristiano carnal, podrás soportarla? Creer en Dios no es suficiente,
pues hasta los ángeles caídos creen en Dios. Hay que escoger creerle a Dios y
servirle a él, por encima de lo que queremos, pensamos, o sentimos. No podemos
querer servirle a Dios, y actuar y hacer como hacen los del mundo.
No comments:
Post a Comment