Sea lo que pienses del movimiento de
“Los Indignados” o “Ocupemos Wall Street”, no se puede mantener neutral. Pero estés a favor o en contra, hay algunas
cosas que no se pueden obviar.
En primer lugar, los reclamos de los
que protestan en Wall Street son legítimos. Hay una gran brecha entre los más
ricos y el resto de la nación. Pero ¿por qué protestar en Wall Street o contra
los bancos? Si lo vemos desde una perspectiva macroeconómica, sería como echarle
veneno a nuestra fuente de agua, o como prenderle fuego a nuestra fuente de
combustible sin permitir que sea procesado. Los bancos generan nuestro dinero,
por ende, ¿realmente es en Wall Street donde tenemos que protestar?
La irresponsabilidad en
fiscalización, la inversión incorrecta del dinero para la creación de empleos,
es lo que ha creado la crisis económica actual. Tanto la inhabilidad del
presidente Barack Obama en fomentar la creación de empleos temprano en su
administración, como la radicalización de la extrema derecha dirigidos por el “Tea
Party”, son el gran problema que “Ocupa” esta nación.
También hablemos claro, la
democracia existe debido a instituciones. Sin ellas, lo que existiría es
anarquía, donde todo el mundo hace lo que le venga en gana sin temor a ningún
tipo de represalias. Los que protestan en Wall Street no son la verdadera cara de
la democracia, son solo una parte de la cara de lo que es la democracia. La
libertad de expresión es el derecho que ejercen, que se los garantiza la
Constitución, pero dicho derecho está limitado hasta donde comienzan los
derechos ajenos. Esta aseveración de ninguna manera debe entenderse como un
apoyo a la brutalidad policiaca.
Les comparto este video de un
miembro de las fuerzas armadas defendiendo a protestantes que están siendo
agredidos por varios policías.
La gran hipocresía del gobierno Obama, le reclama a Syria que respete los derechos de libre expresión de sus ciudadanos, pero
permanecer silentes ante el abuso que han cometido miembros del cuerpo
policiaco de la ciudad de Nueva York. Critican a la policía de Puerto Rico por
el uso excesivo de la fuerza durante la huelga estudiantil, pero se mantienen
silentes ante el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policia de Nueva
York.
Creo que el gobierno tiene que
escuchar los reclamos que son justos, y descartar los que son meramente
demagógicos marxistas. Hay que eliminar los “Bush Tax Cuts” y que todos paguen
por igual las contribuciones de ingreso, y otros. A su vez, hay que eliminar o
consolidar servicios gubernamentales. Por ejemplo, el Departamento de Educación
debería ser descentralizado, dejándole ese asunto a los estados. También
consolidar agencias como el DEA, ATF, Guardia Costanera y otras, para ahorrar
dinero, bajo la Oficina de “Homeland Security”.
Claro está, nosotros los puertorriqueños
no podemos ser parte de este debate. No podemos porque no tenemos el derecho de
expresarnos en las urnas en torno al mismo, por nuestra condición colonial. Si
fueramos un estado, tendríamos la voz y el voto para hacer valer en el foro
pertinente, el Congreso de la Unión. Necesitamos, como pueblo, exigirle al
congreso que respete la decisión de los puertorriqueños en un plebiscito libre
y justo, con opciones no coloniales.
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