Thursday, March 21, 2013

Exiliado



No hay espacio para mí en este mundo
Aunque camino por las aguas
Enfocado en la meta final
La tribulación desea ahogarme.

Ya no hay refugio en tierras distantes
No hay nicho para mí ni aquí ni allá
El rechazo es el dardo más eficaz
Para agobiar la vida de los profetas.

¿Cuál ha sido mi pecado ante sus ojos?
¿Qué meritó el traspaso de la espada por mi corazón?
La puerta fue sellada con piedra, sangre y fuego
Y no hay vuelta atrás al escondite del placer.

Aunque camino por valle de sombra de muerte
Su vara y su cayado están a mi lado.
¿No ha cumplido con todo lo prometido?
¿Por qué desespera y agoniza mi alma?

Estoy en tierras distantes.
Tildado de loco, y demente
Cuando mi cordura es incuestionable
Solamente que tengo lo que muchos no tienen.

¡Ten fe!
Eso gritan vez tras vez, tras vez.
¡Ten fe! Pero ni ellos mismos comprenden
Porque si tuviesen fe, verían lo invisible.

¡Señor, Señor! Clamando andan muchos
Pero nunca han conocido al que claman
Porque cuando el Señor habla
Ellos no quieren escucharle.

¡Si supieran que contendí con D-s!
Yo no era merecedor de su gracia
Pero sabía lo que conllevaría aceptar su voluntad
Por encima de la mía, y de mis gustos.

Los hombres divagan por la tierra
Mendigan amor, y sexo
Destruyendo su espíritu una unión a la vez
Seducidos por orgias noche tras noche.

¿De qué me valieron los placeres del mundo?
¿De qué me valió el tiempo malgastado?
¡De nada! Fue una inversión de necios
Y hoy pago con intereses las deudas

¡Qué promesa la promesa!
Me mantuvo vivo mientras divagué mendigando
¡Qué promesa la promesa!
Pero lo que sabía a miel hoy es como vinagre

¡Qué copa de vinagre he tenido que beber!
Porque la paga de mis acciones es justicia
Y menester es que espere hasta el final
Teniendo fe en sus promesas

Pero que valle de sombra de muerte
He tenido que huir a Lodebar
He tenido que huir a Adulan
Solo en la carne estoy
Pero acompañado en el Espíritu.


Tuesday, March 19, 2013

Revelaciones del Juicio de Dios para Puerto Rico: Febrero 5-15 de marzo de 2013


Martes 5 de Febrero de 2013

Así dice el Señor: “¿Se preparan Pueblo? Lo que viene, viene. Mi ira no espera más para hacer justicia. Mi fuego bajará, y los muchos correrán y no escucharé yo el clamor del tibio. Puerto Rico, mi juicio no espera. La inmundicia crecerá, el pecado contaminará hasta los altares; empezaré por la iglesia y luego por la isla. ¡Que ay tu ay Puerto Rico! Desearán no haber nacido, y buscarán la muerte y algunos no la encontrarán.”

“¿Puedes tu apercibirte Pueblo? ¿Te preparas tú para lo que acontecerá? Maldito el hombre que confíe en otro hombre, mas tú te apercibes y tu mirada pones en mí. Yo soy el que te provee, soy tu sustento.”

“¿Por qué mi iglesia está ciega y dormida? ¿Por qué rechazaron mi vino por el que da el mundo? Han herido mi corazón, se han olvidado de su primer amor. SI este pueblo se arrepintiera de corazón, y me buscaran en unidad, yo me arrepentiría de mi veredicto. Pero ya no hay vuelta atrás, y Puerto Rico su destino escogió. Mi misericordia solo para con los que me sirven en espíritu y en verdad, y cuyas rodillas no se han inclinado a los baales.”

Domingo 24 de febrero de 2013

Así dice el Gran Yo Soy: “¿Por qué se aflige tu corazón, Iglesia, por lo que acontece? ¿No sabes que lo que acontece fue hablado por los profetas en aquellos días? Hoy levanto yo profetas y profetas; levanto apóstoles, pastores, evangelistas, y maestros.”

“Es el tiempo que la iglesia se levante en oración, en clamor, en ayuno. ¡Prepárate generación de pactos! Porque vengo como ladrón en la noche. Los Tobías y los Sanbalat buscan detener la edificación de mi pueblo. ¡Alerta doy pueblo! ¿Qué Espíritu les habla hoy desde los alto?”

“Pronto muy pronto llegará el tiempo de mi juicio para ti Puerto Rico. Has dicho en tu corazón que ya no hablo yo, te has levantado a perseguir a mis siervos fieles. ¡Que ay llegará! Satanás te ha envanecido. Veo el orgullo, veo la maldad como la has dejado multiplicar, veo la sapiencia en propia opinión.”

“Desde lo alto derribaré al orgullo y al altivo. Yo determiné raer de raíz al príncipe que gobierna esta isla. 3 meses reinará la incertidumbre para aquellos que han doblegado a los ídolos. Pero tú, Iglesia fiel, verás los milagros y prodigios que yo manifestaré por mis vasos. El mundo entero temblará con lo que aquí acontecerá.”

Martes 5 de marzo de 2013

Así dice el Todopoderoso: “Levanto yo una nueva generación de apóstoles, profetas, pastores, evangelistas, y maestros, que no han inclinado sus rodillas a los baales de este mundo en su proceder. Voy a derribar a los altivos de los altares; también a los perversos, a los sabios en su propio conocimiento, a los corruptos, y a los insensatos. Los verán caer y sabrán que hablado Jehová de los Ejércitos. ¡Cuidado y alerta doy! No señalas tú, ni criticas tu que dices ser, tu que afirmas estar sobre la roca. No sea que caiga sobre ti el juicio que he determinado sobre sus obras. Aún siguen siendo tus hermanos; son miembros de este cuerpo. ¡Cuidado! Soy el Gran Yo Soy.”

Jueves 7 de marzo de 2013

“Puerto Rico, mi mano está contra ti. Tu que te glorificabas de ser la más hermosa entre las islas del Caribe, tu que causas celos y envidia entre las naciones que te rodean, tu que levantaste altares para adorar a otros dioses, tu que te apartaste de mis caminos y mis estatutos, tú serás derribada. Yo soy amor y soy fuego consumidor. Tus pecados se han amontonado, tus perversiones han llegado hasta la niñez, tu corrupción de espíritu te ha cegado de escudriñar el bien del mal, y los veo yo desde lo alto de mi trono. Tus líderes los he turbado y se levantan en guerra contra ti, esclavizando y maltratando, llevando a tus moradores tras dioses ajenos. Mi mano protectora he levantado de sobre esta isla, y serás abatida por tormentas que jamás habrás pensado que ocurrirían sobre ti. Pero se endurecerá el corazón de los hombres, y perseguirán a los que sus rodillas no se han doblado ante los baales, a causa de mi nombre. El ladrón vendrá, y usurpará terrenos de templos. Se cerrarán iglesias, y el número de iglesias en Puerto Rico disminuirá, pero incrementarán las ovejas de los rediles fieles. ¡Ay de los pastores que hayan hipotecado sus terrenos! Porque serán los primeros en perderlos. Mi juicio comienza en mi casa, y se extiende al resto del país.”

Sábado 15 de marzo de 2013

Así dice Jehová de los Ejércitos: “Me estoy paseando por el pueblo de Cabo Rojo. ¿Ves tú al príncipe de esta ciudad? Sobre su trono sentado está, furioso con lo que hago una y otra vez. La iniquidad de Cabo Rojo ha llegado a mi trono, más, por misericordia de mi remanente he prosperado esta ciudad. Pero te declaro yo, desde mi trono, que no quedará ninguna estructura levantada en el casco urbano. Por muchos días la montaña estará separada de los valles. Las aguas consumirán a Cabo Rojo, ciudad donde se pasea la iniquidad. ¿Qué hace mi iglesia? La iglesia silente está, porque se quedan en los templos y se han olvidado de los moradores de la ciudad.”

“Llamaré a cuentas a todos los rebaños que no hagan lo encomendado. ¿Por qué sigue la Ramera dominando los corazones de esta mi ciudad?”

“Es que los hombres me toman por broma. Es casi la media noche, ¿mi pueblo vigila? ¿Mi pueblo vigila? Advertencia doy a todos los que quieran creer que yo Jehová hoy les revelo. Salgan del pueblo todos los que me llaman Señor, Señor. Porque la ciudad será desolada, y no se sabrá más del pueblo de Cabo Rojo como lo conocen ahora.”

“¿Les parece fuerte? Tolero yo y tengo misericordia, pero el juicio llega, sí que llega. ¿Qué me dirán los hombres en aquel día?”

“Soy el que soy, y no retraso yo lo determinado para mi año de justicia. El juicio comienza por la casa, y termina en el resto de la isla.”

“El gobernante de esta ciudad de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí. Me llama Señor, pero no obedece mi palabra. Verán y escucharán como sacaré a la luz lo oculto, y que escándalo.”

Tuesday, March 12, 2013

Consecuencias de romper un pacto ante Dios


Martes 12 de marzo de 2013

“No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.”
Eclesiastés 5:2

En el pasado estudio hablamos sobre lo que es un pacto. Es importante recalcar el significado de la palabra pacto: “Según la Real Academia Española, la palabra pacto viene del latín pactum, y significa concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado. Por su parte, la palabra latina pactum significa, acto realizado entre dos o más personas donde se obligan a cumplir un acuerdo. Por lo que vemos, cuando se establece un pacto, las partes están obligadas a cumplir. Entiéndase por esto, que cuando Dios entra en pacto con una vida, o con varias vidas, está obligado a cumplir con lo que estipuló. Igualmente, la vida o vidas que aceptan el pacto, están obligadas a cumplir con sus requerimientos. La palabra hebrea para pacto es “beréÆt (tyriB]), «pacto; alianza; convenio; acuerdo; confederación». Lo más probable es que este nombre se derive de la raíz acádica que significa «encadenar, poner grillos»”

¿Por qué hago énfasis en el significado de la palabra pacto? Porque el pacto es como una espada de doble filo. Te puede ser de bendición, siempre y en tanto tú cumplas con lo pactado.

El versículo de entrada Ec.5:2 habla de que no te des prisa ni con tu boca, ni con tu corazón a prometerle nada a Dios. Entiéndase que uno puede aceptar un pacto sea que uno lo proclame con su boca o lo acepte en su corazón. Salomón advierte a los hombres a considerar bien sus palabras, y sus compromisos con Dios, porque Dios toma en serio sus pactos.

Eclesiastés 5:4-5 dice “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”

Salomón nos advierte que si entramos en un pacto con Dios, o le prometemos que vamos hacer algo de acuerdo a lo pactado con Dios, lo hagamos.

Según la RAE, la palabra promesa significa: “Expresión de la voluntad de dar a alguien o hacer por él algo. Ofrecimiento hecho a Dios. Contrato preparatorio de otro más solemne o detallado al cual precede, especialmente al de compraventa.” Las promesas son parte de un pacto, más aun cuando es Dios quien las hace. La palabra hebrea para promesa es Abtahá, y significa dar la palabra, prometer; empeñar, dar.  En los tiempos de Salomón, dar una palabra, o hacer una promesa era equivalente a pactar.

¿Qué pasa cuando no cumplimos con lo que se ha prometido?

Eclesiastés 5:6 dice: “No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”

Si no cumplimos con lo que hemos pactado con el señor estamos abriéndonos a recibir juicio sobre nuestras cabezas de parte de Dios.

Sabemos que la nación de Israel pactó con Jehová en el Sinaí.

Veamos este evento en Éxodo 19:4-8: “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.”

¿Israel mantuvo su pacto? Luego de varias generaciones los Israelitas rompieron el mismo. Veamos lo que dice en Jueces 2: 11-15:

“Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción.”

Cuando rompemos los pactos y promesas que hacemos delante de Dios, el Señor permite que Satanás nos aflija, pues le hemos dado permiso legal. Mientras nos mantenemos fiel al pacto que hemos hecho con Dios, él es fiel a sus pactos, peleará por ti y te cumplirá con todo lo que te ha prometido.

Si has roto pacto con Dios, tal y como dice en 1 de Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Tuesday, March 5, 2013

Los Pactos de Dios: La herramienta de Dios a nuestro favor



Martes 5 de Marzo de 2013

“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.”
Génesis 17: 7-8

Dios es un dios de pactos. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la biblia está llena de pactos que Dios hace con la humanidad. Pero ¿Qué es un Pacto?

Según la Real Academia Española, la palabra pacto viene del latín pactum, y significa concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado. Por su parte, la palabra latina pactum significa, acto realizado entre dos o más personas donde se obligan a cumplir un acuerdo. Por lo que vemos, cuando se establece un pacto, las partes están obligadas a cumplir. Entiéndase por esto, que cuando Dios entra en pacto con una vida, o con varias vidas, está obligado a cumplir con lo que estipuló. Igualmente, la vida o vidas que aceptan el pacto, están obligadas a cumplir con sus requerimientos.

Según Ministros.org, la palabra hebrea para pacto es “beréÆt (tyriB]), «pacto; alianza; convenio; acuerdo; confederación». Lo más probable es que este nombre se derive de la raíz acádica que significa «encadenar, poner grillos»; tiene paralelos en hitita, egipcio, asirio y arameo. BeréÆt se encuentra más de 280 veces en todas las secciones del Antiguo Testamento.” Según lo que podemos comprender, según la tradición hebrea, un pacto entrelaza, o encadena, creando un vínculo entre los hacedores del mismo. En este caso, Dios y la persona o personas que entran en el mismo.

Los pactos pueden estar vinculados a promesas que Dios haga, o que los hombres les hagan a Dios. Veamos ciertos ejemplos bíblicos de Dios pactando con los hombres.

1.       Dios pactó con Noé (Gen. 9:18-22). Dios prometió mantener a Noé y a toda su familia a salvo, con la condición de que Noé fuera obediente y construyera el arca, siguiendo las instrucciones que él le dio. Según el versículo 22, la biblia registra que Noé le fue obediente a Dios y tras la obediencia de Noé, Dios se vio obligado a mantener su pacto con Noé. Posterior al diluvio (Gen. 9:11-12) Dios pacta nuevamente con Noé y su familia. Pero es notable que en esta ocasión el pacto de Dios no vino condicionado, sino que Dios prometió que no volvería a destruir toda la tierra con un diluvio.
2.       Dios pactó con Abraham (Gen. 17:7-8), prometiéndole a Abraham y toda su descendencia la tierra de Canaán, hoy día Israel, con la condición de que guardasen el pacto con la señal de la circuncisión. Hasta el día de hoy, los judíos han guardado el pacto, por lo que Dios ha sido fiel a su pacto y les ha mantenido en la Tierra que les prometió.
3.       Dios pactó con David (1 Cro. 17) donde le prometió que David tendría descendencia sobre el trono de Israel eternamente. Jesús nació como cumplimiento de este pacto, además de que Dios confirmó a Salomón quien fue el que construyo el primer templo a Jehová.  En este caso la orden que Dios le dio a David, por boca del profeta Natán fue que no le construyese casa de cedro a Jehová.

Como podemos observar, los pactos de Dios dependen de la obediencia de aquel a quien ha sido dado el pacto. Tras la obediencia, llega el cumplimiento del pacto. En el próximo estudio estaré discutiendo los diferentes tipos de pactos que hace mención la Palabra, entre ellos el pacto de conservato, y el pacto matrimonial.


Thursday, February 28, 2013

La #SedeVacante y la verdad del Papa


Jueves 28 de febrero de 2013
Edwin R. Jusino

Con la histórica renuncia del jefe de la institución religiosa más poderosa de la tierra, Josef Ratzinger, la primera en sobre 600 años, es bueno repasar algunos errores repetidos que aparentan ser verdad.

Analicemos el contexto del versículo de donde la falacia del linaje del apóstol Pedro comienza.

“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”
Mateo 16:17-19.

Lo anterior es el versículo base por el cual la Religión Romana Católica basa su linaje petrino. Lo primero que debemos que analizar es que solamente en Mateo sale la respuesta de Jesús. Sin restar méritos al testimonio del apóstol, vale notar que en el evangelio de Marcos (Marcos 8:27-30), escrito por el consiervo de Pedro, posterior a su ejecución en Roma, no se hace referencia a la cita directa que hace Mateo.

Según el historiador Eusebio de Cesarea, citando a Papias en el 140 AD, dice que Marcos era un discípulo de Pedro, que escribió lo que aprendió de Jesús directamente de la boca de Pedro. Marcos, según Eusebio, como es la tradición judaica, mantuvo fiel el testimonio de Pedro, y fue cuidadoso en no alterar nada. La figura de Marcos aparece también mencionada en otros libros de la Palabra, entre ellos, cartas escritas tanto por el Apóstol Pablo, como por Lucas en Hechos 12:12.

Inclusive, podemos apreciar la relación cercana que tenían Pedro y Marcos, ya que a donde Pedro primero acude luego de que es libertado por Dios de la cárcel es a la casa de Marcos.

Volvamos al versículo de Mateo, y analicémoslo en contexto. Es importante notar que cuando uno va a escudriñar a profundo un texto bíblico hay que tomar en cuenta las pausas puestas en el mismo. En este versículo Jesús hace una pregunta abierta a los discípulos que estaban con él, no es una conversación privada con Pedro. Pedro es el único en contestar la pregunta, y Jesús le responde lo siguiente: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia”. Nótese las 3 pausas que hay en esta oración. Jesús hace una afirmación de quien es Simón Pedro, y luego hace una referencia a quien es el Jesús, la roca.

A la vez, Jesús profetiza a Pedro que él será uno de los líderes que edificarán la iglesia primitiva. Pero para nada está afirmando la supremacía de Pedro sobre el resto de los discípulos.

En Marcos 10:35-45 Jesús resuelve el asunto sobre quién sería superior: “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado.”

Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

Como vemos, Jesús no instituyó a ningún líder supremo, y el mismo Pedro, por medio de Marcos nos lo deja saber.  Jesús no es de contradecirse, por ende, no es posible que el declare que Pedro es el líder máximo de la Iglesia, mientras que le dice a los demás, según el mismo testimonio de Pedro, que eso no es posible; ni es su potestad dar, solo Dios Padre.

¿Quién es, entonces la piedra a quien Jesús se refiere en Mateo 16? 1 de Pedro 2:4 y 6 nos dice:

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa,”

“Por lo cual también contiene la Escritura:
    He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;
    Y el que creyere en él, no será avergonzado.”

La piedra, o la roca, a la que Jesús hacía referencia eran a él mismo, sobre Jesús, sobre la autoridad que el Padre depositó sobre él. Las puertas del Hades, ciertamente no prevalecieron contra Jesús por que el resucitó al tercer día. En torno al resto del versículo  citado: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Jesús está profetizándole a Pedro que tras su resurrección, Jesús le dará la salvación a los que crean en él, o sea las llaves del reino de los cielos. Véase que hay una pausa entre esa aseveración y la próxima. Tras la salvación, todos los que creemos en Jesús tenemos la autoridad que Jesús nos delega, para en su nombre, echar fuera demonios, y que lo que sea atado o desatado aquí en la tierra sea atado o desatado en el mundo espiritual.

Entonces, destruido el mito teológico sobre la base bíblica, veamos la histórica.

Según Gálatas 2:7-10 dice: “Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.”

En esta epístola, Pablo revela que hubo un entendimiento entre los líderes de los apóstoles que los que caminaban con Pedro, se enfocarían en los de la circuncisión, o sea, en los judíos, mientras que Pablo, y sus consiervos se enfocarían en los de la incircunsición, o sea, los gentiles. El mismo Pablo, en la epístola a los Gálatas, habla de que Pedro ejercía su ministerio en Jerusalén, no en Roma.

Según la tradición Romana Católica, Pedro y Pablo fueron los fundadores de la iglesia de Roma. Por lo mencionado, en los evangelios, ni Pedro, ni Pablo habían ido a Roma cuando se funda la iglesia.

Romanos 1: 9-12 dice: “Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.” Aquí vemos que Pablo anhelaba ir a Roma para confirmar la iglesia. Entiéndase, que Pablo se comunicó con la iglesia en Roma, pero nunca había estado allí presente.

Según VisionJournal.es, se está cuestionando por los arqueólogos la presencia de Pedro en Roma. Según el portal: “Lamentablemente, en la década de 1950 los arqueólogos católico-romanos descubrieron una tumba en Jerusalén con un osario —una caja de huesos empleada en los entierros judíos del siglo primero— que llevaba grabado el nombre “Simón Bariona” (un nombre con el cual se conoce al apóstol Pedro en los Evangelios). Para no quedarse atrás, el Vaticano pronto produjo su propia evidencia arqueológica de que la tumba y los restos de Pedro fueron sepultados debajo del altar mayor en la Basílica de San Pedro en Roma. El corazón de su argumento es un sarcófago descubierto en la primera mitad del siglo pasado, que las autoridades comenzaron a examinar más de cerca en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.”

Citando nuevamente a Vision Journal, no hay prueba bíblica que Pedro haya tan siquiera estado en Roma, previo al año 64 AD.

“El relato del Nuevo Testamento parece indicar que hubiera sido bastante posible que Pedro escribiera su epístola (1 de Pedro) desde la misma ciudad o provincia de Babilonia. Su ministerio era con los judíos y, como señalan los escritos de los siglos siguientes, Babilonia era un centro de judaísmo desde antes y hasta mucho tiempo después de Pedro.

Ciertamente, ésa sería una solución más adecuada para establecer su paradero que la alternativa: que Pablo se negó a dirigirse a él en su epístola para la iglesia en Roma y que Lucas omitió señalar la presencia de Pedro en esa ciudad cuando él y Pablo arribaron allí como resultado de la apelación de Pablo al César (Hechos 28), aparentemente ocurrida alrededor del año 60 d.C. La evidencia dentro de la epístola a los Romanos, escrita alrededor del año 57 d.C., establece que Pablo no tenía conocimiento de que ningún apóstol, mucho menos Pedro, le hubiera precedido en Roma. Como señala Waldensians, el silencio del Nuevo Testamento en este tema es ensordecedor.”

Finalmente, Peter Nathan, columnista que recopila los datos históricos sobre Pedro para Vision Journal dice: “En cuanto a Pedro, no sabemos nada de su muerte a partir de ninguna fuente del siglo I aparte del último capítulo del cuarto Evangelio. En Juan 21:18 se le describe sólo como siendo guiado hacia donde él no deseaba ir. La tradición no verificada de su crucifixión de cabeza data de finales del siglo II, casi 150 años después de su muerte.”

Podemos entonces asumir que el mito de la crucifixión de Pedro es simplemente eso, un mito. El autor especula que la insistencia de querer validar la presencia de Pedro en Roma es por la tradición de las religiones paganas de tener presencia en la capital del Imperio Romano.

Sabemos que Pedro estuvo en Corinto, y en Jerusalén, ciudades donde había una considerable diáspora de judíos. Lo que se puede entender, ya que el ministerio de Pedro (Cefas) era hacia los judíos.

Cierro esta columna citando a Nathan: “La historia sugiere que el conocimiento de los lugares de sepultura de los apóstoles murió con sus contemporáneos del siglo primero. Los ejemplos de los apóstoles eran apreciados y honrados, pero a esos hombres no se les colocaba en pedestales para ser reverenciados, como en las generaciones posteriores. Los escritos del siglo II describen una serie de creencias y prácticas muy distintas entre quienes afirmaban seguir a Jesucristo de lo que encontramos en los escritos del siglo primero.”

Si algo Dios detesta es la idolatría. Algo que los Apóstoles fueron muy cuidadosos en enfatizar. El culto petrino es solo un mito, creado para reforzar las aspiraciones del patriarcado de Roma, sobre el resto de los patriarcados en Alejandría, Constantinopla, Jerusalén, y Antioquía. La realidad es que más reclamo tenían Jerusalén y Antioquía, dos ciudades donde Pedro si ejerció liderato, que la que tenía Roma. Pero para el momento en que surgen estos patriarcados, a mediados del siglo I, ya los apóstoles y la primera generación de cristianos de la Iglesia Primitiva habían fallecido.

Wednesday, February 20, 2013

Armas Espirituales para una Guerra Espiritual


Martes 19 de febrero de 2013
Miércoles 20 de Febrero de 2013
Edwin R. Jusino

“Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”
1 de Corintios 12:3-7

Para cada guerra, hay sus armas. 2 de Corintios 10:3-5 dice: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”. La guerra espiritual es una realidad que cada cristiano debe afrontar. Desafortunadamente en las distintas denominaciones no se enseña mucho en torno a esta realidad.

En el estudio pasado hicimos un enfoque a la armadura espiritual, la autoridad y la fe. Sin estas dos últimas no podemos lograr la victoria en las batallas espirituales que encaramos todos los días. La fe nos escuda de los dardos que el enemigo nos lanza; y la palabra de Dios es la espada de doble filo que usamos para militar principalmente. Pero si nos percatamos en el versículo de 2 de Corintios, vemos que Pablo usa la forma plural, refiriéndose a que hay más de un arma. ¿Cuáles son estas armas espirituales?

En el versículo de entrada notamos que cada parte de la trinidad de Dios otorga algo en específico. El Espíritu otorga los dones, que estaremos discutiendo en un estudio posterior, Jesús es quien otorga los ministerios, que ya hemos discutidos algunos en estudios pasados, y finalmente el Padre es quien otorga las operaciones.

Las operaciones son las acciones, las estrategias, y herramientas que Dios Padre da para poner en acción los dones espirituales. Usando la dirección del Espíritu Santo, el cristiano pone en acción sus dones para usar las herramientas, o armas espirituales dadas por el Padre. La palabra griega para operaciones es energematon.

Según la página truthforthelastdays.com: “El singular "energema", habla de "lo que es hecho por medio de la energía, el efecto producido, operación," de "energeo", "a trabajar, a ser activos, a realizar, para energizar y operar" "Energematon". Ocurre en 1Cor.12v6., donde se habla de las variedades de operaciones de todos los dones. En 1Cor.12v10. "Energemata" se usa con "dunameon" para hablar de uno de los dones de poder, "milagros;" estas "operaciones de milagros o actos de poder", se utilizan para hablar de las operaciones del poder de Dios en la naturaleza y del  medio ambiente del hombre. El don de funcionamiento de los milagros tiene un efecto potente y duradero en las personas y las naciones, lo que queda claramente demostrado por el efecto de las plagas sobre Egipto, y la apertura del Mar Rojo. Josh.2v9-11. Is.26v9. Muchas generaciones después naciones impías seguían temblando en la memoria de estos grandes milagros. 1Sam.4v6-8. Milagros de Nuestro Señor naturaleza tuvo un profundo efecto sobre los que los vieron. Mk.4v35-41. Jn.6v14. Necesitamos experimentar todas las operaciones de funcionamiento del Espíritu Santo. Los cristianos pueden, y deben, ser energizados por Dios y manifestar sus dones espirituales.”

Entonces ¿Cuáles son las herramientas que ponemos en acción en conjunto a los dones? Regresemos al versículo en 2 de Corintios 10:4: “sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,”.  ¿Qué es una fortaleza? La palabra fortaleza (en griego Οχυρό) según la Real Academia significa defensa natural que tiene un lugar o puesto por su misma situación. Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela. Según diccionarios.com la palabra fortaleza significa lugar o recinto fortificado. ¿Qué fortalezas es a las que el apóstol Pablo se refería que derribáramos?

Según el pastor Jonathan Corona, escribiendo en ministros.org: “Todo proceso de liberación exitoso empieza cuando se remueve todo lo que está defendiendo al enemigo. Hablando en Guerra Espiritual, el Apóstol Pablo lista la palabra fortaleza para definir la fortaleza espiritual donde satanás y sus legiones se esconden y están protegidos. Estas fortalezas existen en las formas de pensar e ideas que gobiernan los individuos e iglesias, como también comunidades y naciones. Antes que la victoria sea declarada, estas fortalezas deben ser derribadas y la armadura de satanás removida. Después la Palabra poderosa y el Espíritu Santo pueden efectivamente derribar la casa de satanás.”

¿Cómo entonces derribamos estas fortalezas? ¿Cuál es la herramienta o herramientas que se pone en práctica? Dios puede usar varias estrategias para derribar una fortaleza, pero hay dos principales que se usan. Teniendo en cuenta que las fortalezas residen en la mente, en el corazón y son áreas donde Satanás o algún otro espíritu inmundo usan para permanecer dominantes en esa vida,  se debe visitar al libro de Josué.

Josué 6:2-4: “Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.”

Cuando el pueblo de Dios fue a tomar a Jericó, una ciudad amurallada que servía de fortaleza, les ordenó que marchasen 7 veces alrededor de la ciudad. Igualmente, en una ministración, el ministro de liberación que esté orando puede ser movido por el Espíritu Santo a darle 7 vueltas a la persona para derribar la fortaleza.

También existe otra arma espiritual para derribar fortalezas. Isaías 58:6 dice: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” El ayuno es un arma espiritual poderosa, que no solamente nos ayuda a crecer, sino que también nos ayuda a traer libertad a nuestras vidas.

El mismo Jesús dijo en Mateo 17:21: “Pero este género no sale sino con oración y ayuno.” El ayunar es un arma espiritual poderosa que sirve para muchas diversas situaciones.

Otra herramienta que tenemos es la adoración. Veamos un ejemplo de cómo se empleó la adoración en guerra espiritual en la biblia refiriéndonos a 2 Crónicas 20:20-23:

“Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero.”

Cuando un pueblo en unidad decide adorar a Dios, sobre el enemigo cae confusión y turbación y sus artimañas recaen sobre sus propias cabezas.

La adoración también es útil para la destrucción de fortalezas, y liberación de los cautivos, tal y como podemos ver cuando Pablo y Silas fueron encarcelados en Filipo por reprenderle el espíritu de adivinación a una joven.

Hechos 16:23-26: “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

Veamos el Salmo 149:6-9: “Exalten a Dios con sus gargantas, Y espadas de dos filos en sus manos, Para ejecutar venganza entre las naciones, Y castigo entre los pueblos; Para aprisionar a sus reyes con grillos, Y a sus nobles con cadenas de hierro; Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.”

En esta porción del Salmo 149 vemos como el salmista describe la alabanza como una espada de doble filo, útil para la guerra. Describe como la adoración a Dios aprisiona a los reyes con grillos y a los nobles con cadenas de hierro. ¿Puede la adoración realmente atar a un rey físico? Ciertamente el salmista se refiere a los espíritus inmundos al hablar de reyes y nobles. ¿Cómo sabemos esto?

Daniel 10:12-13 dice: “Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.”

Vemos que el ángel Gabriel  le dice a Daniel que el príncipe de Persia se le opuso por veintiún días. ¿Puede un ser humano detener a un ángel? Definitivamente no. Este príncipe de Persia es el principado satánico, jefe de las huestes de los demonios que reinan sobre el territorio de Persia. En Efesios 6:12 Pablo nos dice que: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Entonces, los reyes y nobles del que el salmista habla en Salmos 149 son espíritus inmundos de alta jerarquía, y vemos que la adoración los ata e inhabilita a ellos de poder actuar. Donde hay adoración genuina, no puede haber espíritus inmundos.

Veamos un ejemplo final. 1 de Samuel 16:14-15 dice: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta.” Cuando el rey Saúl fue desechado por Dios, su Espíritu se apartó, a lo que permitió que las puertas abiertas que Saúl había dejado abiertas tras su desobediencia a Dios, viniese un espíritu inmundo atormentarle. El versículo 23 de 1 de Samuel 16 nos dice: “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.” Aquí podemos ver que la adoración hacía que el espíritu inmundo se apartase de Saúl cuando David tocaba el harpa en adoración a Dios.

Como hemos visto en el Salmos 149, las armas espirituales tienen diversos usos, tal y como hay diversos dones y diversas operaciones. Eclesiastés 1:9 dice “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.”  Por ende no se debe sorprender sin algún momento el Espíritu Santo mueve a un ministro de liberación a dispararle, o arrancar de usted escorpiones o serpientes (Lucas 10:19: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”), o romper grilletes, u otras acciones proféticas. Son el mismo Espíritu que por cuya autoridad, Jesucristo fue resucitado de entre los muertos.

Hay varias otras armas espirituales que no entré a profundo en este estudio, como por ejemplo la oración, pues ya se ha discutid a saciedad en otros estudios, pero no dejan de ser igualmente importantes.

Pero antes de concluir quiero hablar sobre un arma espiritual muy importante, la sangre de Cristo. La sangre de Cristo es la que purifica, nos limpia de pecados, y nos da acceso a la presencia de Dios. Apocalipsis 12:11 dice “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”  La sangre de Cristo, como podemos ver en este versículo es una arma de guerra. Cuando a usted lo ungen, el aceite que es presentado y separado para el Señor, es símbolo de la sangre de Jesucristo.

Un ejemplo de cómo se debe usar el aceite para ungir es en su hogar. Cuando los Israelitas estaban en Egipto, Dios envió a que sacrificaran un cordero perfecto, y cogieran su sangre y la pusieran en la puerta como señal para que el ángel de la muerte no entrara a su hogar (Éxodo 12:7: “Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.”). Cuando se unge un hogar se hace de la misma manera, usando aceite en representación de la sangre de Jesús. Cuando ungimos nuestros hogares, los mantenemos limpios de espíritus inmundos, por lo que la presencia de Dios puede fluir con más facilidad en nuestro hogar. Algo muy importante que debe tener en cuenta es que cuando vaya a ungir su casa, debe sellar todas las puertas que dan hacia afuera. Entiendas que un aire acondicionado sirve de puerta.

La pregunta que debe estar pasando por su mente es, si los espíritus son espíritus y pueden traspasar paredes, ¿Cómo ungir con aceite y sellar mi hogar los mantendrá afuera? Sencillo, usted está actuando en fe un acto profético. El aceite no tienen ningún poder, solamente la sangre de Cristo, y lo que está usted declarando es que la sangre de Jesucristo cubre y sella su hogar. Por eso debe ungir todas las puertas, dejando una sola abierta, reprender a todo espíritu inmundo, quebrantar toda maldición que haya podido ser enviada contra de su casa, todo en el nombre de Jesús, y luego sellar esa puerta final.

Lo mismo ocurre cuando una persona es ungida.  1 de Samuel 16:12-13 dice “Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.” Cuando somos ungidos, en el mundo espiritual lo que estamos recibiendo sobre nosotros no es aceite, sino la sangre de Jesucristo. Y tras eso, el Espíritu Santo tiene más libertad de fluir en nuestras vidas, mientras nos mantengamos caminando en santidad.

Friday, February 15, 2013

La fe: la raíz de la autoridad de Dios


Viernes 15 de febrero de 2013
Edwin R. Jusino

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1

En el último estudio concluí diciendo que para poder ejercer la autoridad hay que tener fe. Pero ¿Qué es la fe? La biblia en Hebreos 11:1 nos dice que la fe es certeza de que lo que se está esperando es así, una convicción de seguridad de que lo que no se ve, o sea, lo que es una verdad en el mundo espiritual es también una verdad en el mundo físico.

Según la Real Academia Española, la palabra fe significa, creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública; seguridad, aseveración de que algo es cierto. Según el diccionario la palabra certeza significa  Conocimiento seguro y claro de algo; firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar. Finalmente convicción significa idea religiosa, ética o política a la que se está fuertemente adherido; convencimiento.

Como podemos observar, según el mismo diccionario la fe proviene de creer lo que dice la fuente de toda autoridad, es decir, Dios. 

Para Dios probar nuestra fe, permite que Satanás zarandee a los que le creen a él, tal y como se lo permitió con Job. En otras ocasiones, Dios mismo prueba nuestra fe directamente, como fue en el caso de Abraham.

Hebreos 11:17-19 dice: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.”

Abraham creía tanto en las promesas que Dios le había dado que no dudó del poder de Dios para resucitar a Isaac después de sacrificarle. Se toma una fuerza de voluntad increíble, una convicción y una certeza firme para obedecer a Dios y creerle a Dios cuando este le pidió el sacrificio de Isaac. Más aun, cuando Abraham tuvo que esperar 25 años por el cumplimiento de la promesa que Dios le había hecho.

Dios siempre es fiel a sus promesas, y el las hace cumplir aun cuando nosotros le somos infiel a Dios. 2 de Timoteo 2:13 dice: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.”   También en Hebreos 10:23 dice: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” No podemos tambalear en la fe; cuando se tambalea en la fe se pierde la autoridad. No importa el tiempo que Dios se tarde, hay que creer que lo que Dios promete ya es un hecho en nuestras vidas.

Cuando no se tiene fe, no se puede ejercer la autoridad delegada por Dios. En Mateo 17:19-20 dice: “Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” 

El enemigo de la fe es la duda, que abre puertas a la incredulidad. Veamos Mateo 14:28-32: “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.  Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?  Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.”

En el pasaje citado anteriormente vemos como mientras Pedro tuvo fe, pudo andar sobre las aguas. Mientras la mirada de Pedro estuvo puesta en Jesús su fe no fallo, y tuvo la autoridad que Jesús le delegó para caminar sobre las aguas. Pero al momento en que Pedro se fijó en las circunstancias, y dejó de fijarse en Jesús se empezó a hundir. Al tambalear su fe, la autoridad delegada desapareció y no pudo continuar caminando sobre las aguas.

Sin fe no hay manera de poder ejercer la autoridad delegada, y sin fe los dones del Espíritu y las operaciones que da Dios no pueden ser ejercidos a cabalidad. Sin fe, nuestro crecimiento espiritual mengua.

Thursday, February 14, 2013

Armas Espirituales: Como ejercer la autoridad en el mundo espiritual


Martes 12 de febrero de 2013
Jueves 14 de febrero de 2013
Edwin R. Jusino

“He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”
Lucas 10:19-20

Muchos cristianos hoy en día se preguntan por qué no hay milagros y prodigios entre la iglesia como los que había en el tiempo de la iglesia primitiva.  Además de la rampante incredulidad que impera en la iglesia y vida cristiana individual (ver estudio sobre la incredulidad) también muchas denominaciones y cristianos individuales no saben ejercer la autoridad que se les ha sido delegada.

Primero, ¿Qué significa la palabra autoridad? Según la Real Academia Española, la palabra autoridad significa poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho; potestad, facultad, legitimidad. Es decir, la autoridad que Jesús delegó a sus discípulos es el poder de Dios. En el griego, que es la lengua usada por los escritores del nuevo testamento, la palabra para autoridad es exousia, que proviene del verbo exestin, que cuyo significado es ser capaz de hacer algo y el derecho de hacer algo.

La palabra autoridad, en términos bíblicos, habla del derecho legal que se nos ha dado a través del nombre de Jesús. Sin autoridad, ningún cristiano puede reprender a un demonio, ni ordenarle a una enfermedad que salga del cuerpo de una persona; la autoridad delegada se basa en la relación íntima que podamos tener con Jesús. La autoridad que Jesús delegó a nosotros, la iglesia, es la misma que el ejerce.

Mateo 16:19 dice “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” En este pasaje vemos dos conceptos muy importantes. El primero es que la autoridad de Jesús fue delegada a sus discípulos, El segundo es el entrelazamiento del mundo espiritual con el mundo físico. Es decir, lo que nos afecta en el mundo espiritual, igualmente nos afecta en el físico. Cada acto que hacemos tiene sus consecuencias tanto en lo físico como en lo espiritual. Es por eso, que lo que declaramos en fe, bajo la autoridad del nombre de Jesús es una realidad en el mundo espiritual, y en el mundo físico.

Es por esto que cuando vamos a reprender un espíritu inmundo con tan solo decir: espíritu inmundo, es en el nombre de Jesús que yo te ato y te hecho fuera, los demonios tienen que salir.  Vemos en Lucas 10:17 (“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.”) que los discípulos que Jesús encomendó a salir le contaron al Maestro que aun los demonios se sujetaban en su nombre. O sea, los discípulos dieron testimonio de que en el nombre de Jesús se ejercía la autoridad delegada a ellos.

¿Tienen los demonios derecho legal o autoridad para poder posesionarse de las vidas? Si, tal y como vemos en Lucas 8:27: “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.”

Los espíritus inmundos tienen la autoridad que se les delega, por parte de Dios o por parte de los hombres.

Veamos lo que dice Colosenses 2: 13-15: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

En este pasaje de la epístola del apóstol Pablo a los Colosenses, vemos que Pablo describe una transacción legal que ocurrió en la cruz, “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros”.  Más adelante en el mismo texto citado habla de una acción de Jesús en la cruz “despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente,”. ¿Despojándolos de qué? De la autoridad que los demonios ejercen sobre las vidas. Los espíritus inmundos tienen la autoridad que los seres humanos les delegaron cuando Adam y Eva pecaron. Pero cuando venimos a Jesucristo, esta autoridad es restaurada en nosotros.

Veamos otro ejemplo de la autoridad que tienen los demonios sobre aquellos que no tienen la autoridad de Jesucristo. Hechos 19:13-16 dice:

“Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.  Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.”

Como hemos dicho los que han aceptado a Jesucristo como su salvador no pueden ser posesionados por demonios pero si pueden ser zarandeados. La palabra zarandear significa agarrar a alguien por los hombros o los brazos moviéndolo con violencia. Entiéndase, que aunque los demonios no puedan poseer su voluntad, si puedan afligirle físicamente, y espiritualmente. Por eso la importancia de la Armadura del Espíritu en nuestras vidas.  Vemos que Dios permite a Satanás zarandear a los creyentes en los siguientes pasajes.

Job 1:8-12: “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.”

En el pasaje de Job, vemos como Dios le da el permiso legal a Satanás de probar a Job. Dios le dio la autoridad a Satanás de afligir a Job, pero sin ocasionarle la muerte; más adelante Dios le permitió a Satanás tocar el cuerpo de Job y afligirle directamente sin quitarle la vida (Job 2:4-6: “Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.  Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.  Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.”

También en 1 de Pedro 1: 6-7 dice “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Entonces, hermanos, no creamos que los demonios no tienen autoridad delega para pedirle a Dios que les permita zarandear su vida. Es por esto que es importante caminar en santidad. Cada pecado que cometemos abre puertas a nuestra vida, que les da derecho legal a los demonios zarandearnos. Cuando pecamos, perdemos la autoridad de Dios, hasta que nos arrepentimos y Dios, por medio de la sangre de Jesús, nos limpia y nos restaura.

Algo para tener en consideración es que la autoridad se ejerce con la palabra hablada. Regresemos a Hechos 19: 13-16 ya antes citado. Podemos observar que la manera en que estos hombres interactúan en el mundo espiritual, para intentar de ejercer la autoridad que no tenían, fue por la palabra hablada. También vemos como Pedro ejerció la autoridad delegada por Dios, usando la palabra hablada en Hechos 9:34: “Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.”  Como podemos observar, los hombres de Hechos 19 estaban imitando a los apóstoles, sin tener la autoridad. La autoridad se ejerce en la oración, principalmente, vía la palabra hablada. Los demonios no pueden leer mentes, pues solamente Dios escudriña los corazones de los hombres. Pero los espíritus inmundos si pueden escuchar lo que decimos, tal y como está evidenciado en Hechos 19.

También la manera en que Jesús ponía en operación la autoridad, es decir el poder de Dios, en acción fue por la palabra hablada. La autoridad se ejerce hablando y ordenando. Y no solo en guerra espiritual, sino que también a la hora de orar.

Juan 14:13: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

Para ejercer autoridad hay que tener fe de que es Dios quien lo hace. Hebreos 11:1 dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”