Martes 5 de Marzo de 2013
“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu
descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para
ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu
descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en
heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.”
Génesis 17:
7-8
Dios es un dios de pactos. Desde el
Génesis hasta el Apocalipsis, la biblia está llena de pactos que Dios hace con
la humanidad. Pero ¿Qué es un Pacto?
Según la Real Academia Española, la
palabra pacto viene del latín pactum, y significa concierto o tratado entre dos
o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado. Por su parte, la
palabra latina pactum significa, acto realizado entre dos o más personas donde
se obligan a cumplir un acuerdo. Por lo que vemos, cuando se establece un
pacto, las partes están obligadas a cumplir. Entiéndase por esto, que cuando Dios
entra en pacto con una vida, o con varias vidas, está obligado a cumplir con lo
que estipuló. Igualmente, la vida o vidas que aceptan el pacto, están obligadas
a cumplir con sus requerimientos.
Según Ministros.org, la palabra
hebrea para pacto es “beréÆt (tyriB]), «pacto; alianza; convenio; acuerdo;
confederación». Lo más probable es que este nombre se derive de la raíz acádica
que significa «encadenar, poner grillos»; tiene paralelos en hitita, egipcio,
asirio y arameo. BeréÆt se encuentra más de 280 veces en todas las secciones
del Antiguo Testamento.” Según lo que podemos comprender, según la tradición
hebrea, un pacto entrelaza, o encadena, creando un vínculo entre los hacedores
del mismo. En este caso, Dios y la persona o personas que entran en el mismo.
Los pactos pueden estar vinculados a
promesas que Dios haga, o que los hombres les hagan a Dios. Veamos ciertos
ejemplos bíblicos de Dios pactando con los hombres.
1. Dios pactó con Noé (Gen. 9:18-22).
Dios prometió mantener a Noé y a toda su familia a salvo, con la condición de
que Noé fuera obediente y construyera el arca, siguiendo las instrucciones que él
le dio. Según el versículo 22, la biblia registra que Noé le fue obediente a
Dios y tras la obediencia de Noé, Dios se vio obligado a mantener su pacto con
Noé. Posterior al diluvio (Gen. 9:11-12) Dios pacta nuevamente con Noé y su
familia. Pero es notable que en esta ocasión el pacto de Dios no vino
condicionado, sino que Dios prometió que no volvería a destruir toda la tierra
con un diluvio.
2.
Dios pactó con Abraham (Gen. 17:7-8), prometiéndole a Abraham y toda su
descendencia la tierra de Canaán, hoy día Israel, con la condición de que guardasen
el pacto con la señal de la circuncisión. Hasta el día de hoy, los judíos han
guardado el pacto, por lo que Dios ha sido fiel a su pacto y les ha mantenido
en la Tierra que les prometió.
3.
Dios pactó con David (1 Cro. 17) donde le prometió que David tendría
descendencia sobre el trono de Israel eternamente. Jesús nació como
cumplimiento de este pacto, además de que Dios confirmó a Salomón quien fue el
que construyo el primer templo a Jehová. En este caso la orden que Dios le dio a David,
por boca del profeta Natán fue que no le construyese casa de cedro a Jehová.
Como podemos observar, los pactos de
Dios dependen de la obediencia de aquel a quien ha sido dado el pacto. Tras la obediencia,
llega el cumplimiento del pacto. En el próximo estudio estaré discutiendo los
diferentes tipos de pactos que hace mención la Palabra, entre ellos el pacto de
conservato, y el pacto matrimonial.
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