Así dice el Señor a la Iglesia
Tabernáculo de Poder Cristo es mi Rey – Caguas: “Mirad que nadie os engañe; porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Más
cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es
necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y
reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y
alborotos; principios de dolores son estos. Pero mirad por vosotros mismos;
porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante
de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a
ellos.” Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las
naciones.”
“Pero cuando os trajeren para
entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo
que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que
habláis, sino el Espíritu Santo. Y el hermano entregará a la muerte al hermano,
y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.
Y seréis aborrecidos de todos por causa
de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
“Mirad Pueblo mío hacia Jerusalén, y
orad por la paz de mi ciudad, porque pronto se levantarán contra ella
multitudes que marcharán para desolarla. ¡Orad por Israel, e interceder por mi
pueblo! Porque, todo lo que he dicho y prometido sobre la semilla de Abraham,
Isaac, e Israel se cumplirá, y lo verán cumplirse.”
“Si alguno os dijere: Mirad, aquí
está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos
Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera
que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así
que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en
los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se
muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque
dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.”
“Levántate iglesia en clamor por la
República Dominicana, porque pronto estrecharé mi mano contra ellos, porque he
visto yo los altares a Baal que han levantado; veo la serpiente antigua, como
se pasea libremente entre las calles. Porque mi juicio se tarda para ella, pero
sí que he visto su prostitución, porque ha bebido del cáliz de su hermana
Haití. Pasarán día, semanas, meses y años, porque trato yo con el pueblo
dominicano, y aún quedan rodillas que no se han postrado delante de los
baales.”
“Llega mi hora para Cuba. En un
abrir y cerrar de ojos levantaré la maldición que proferí sobre esa tierra, a
causa del rechazo de mi pueblo. Porque he escuchado el clamor del remanente
fiel que no se ha postrado a los baales. Mi tiempo llega para Cuba, y quitaré
de sobre Cuba el yugo que ha impuesto su rey. Porque tras la apertura de Cuba,
haré que fluya mi evangelio, derramaré mi Espíritu sobre todo vaso dispuesto
hacer mi voluntad, y el avivamiento de mi Espíritu será como ninguno otro en
ese pueblo. Habrán milagros y prodigios, y el pueblo dejará atrás a Baal, y me
servirán a mí que soy su Dios.”
“Ay, Puerto Rico, ¡Que ay tu ay! De tiempo
atrás enviado mis pregoneros de justicia para que tornaran su mirada a mí, que
soy su Dios, y dejaran atrás su paso torcido. Me he llevado al hombre baluarte
y fuerte de entre medio de ustedes, y muchos dentro de mi pueblo han hecho caso
omiso. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el
fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no
tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo
por su fe vivirá. Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre
soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la
muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para
sí todos los pueblos.”
“¡Yo Soy el que Soy! Mi palabra una
sola es, y mis juicios han sido determinados para este pueblo. ¡Cuánto he
querido ver un Pueblo unido, clamando a mí! Pero una y otra vez, la mirada de
mi Iglesia ha estado fijada en sus templos, en la competencia entre hermanos,
envanecidos, aferrándose a las costumbres y tradiciones religiosas. ¡Qué grande
es el espíritu de fariseísmo y jezabelístico que se han entronado sobre muchas
iglesias!”
“El que es el mayor de vosotros, sea
vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla
será enaltecido. Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque
cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis
vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas
y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como
pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para
hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno
que vosotros. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el
templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos
y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También
decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la
ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor,
la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?”
“¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y
dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto
era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito,
y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque
limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de
robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y
del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por
fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos
de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad,
os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e
iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis
los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y
decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido
sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra
vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.”
“Sí que veo yo a los que han
contaminado mis altares, buscando engrandecimiento, y lucrarse a expensas de mi
pueblo. Me reiré yo de ellos, porque mi justicia no se tardará. ¿Robará el
hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos
robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque
vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y
haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los
ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al
devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo
será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán
bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.”
“¡Ay Puerto Rico! Quebrantamiento
sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de
repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas. ¿Hasta cuándo
he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta? Porque mi pueblo es necio, no
me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el
mal, pero hacer el bien no supieron. Toda la tierra será asolada; pero no la
destruiré del todo. Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se
oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.”
“Las moscas muertas hacen heder y
dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es
estimado como sabio y honorable. ¡Ay de
ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana! ¡Bienaventurada
tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora,
para reponer sus fuerzas y no para beber!”
“Mi tiempo para esta isla está a la
puerta, porque el futuro de Puerto Rico está enlazado con los Estados Unidos, y
sobre estos, mis juicios también caerán. ¿Habrá lugar donde buscarán refugio de
mi ira, o isla del cordero? No hay país, no hay montaña, ni lugar donde mi presencia
no te alcance, ¿quién te dará refugio en el día grande y terrible?”
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