Viernes, 19 de julio de 2013
Edwin R. Jusino
“Echa sobre
Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”
Salmos 55:22
Si hay algo que he aprendido en
estos últimos meses es que Dios desea que rindamos nuestra voluntad a él. Parte
del mensaje principal de Jesús fue, precisamente, que dejáramos en sus manos
nuestra voluntad.
¿Qué significa voluntad? La palabra
voluntad según la Real Academia significa: Facultad de decidir y ordenar la
propia conducta. Acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa,
queriéndola, o aborreciéndola y repugnándola. Libre albedrío o libre
determinación. Elección de algo sin precepto o impulso externo que a ello obligue.
Intención, ánimo o resolución de hacer algo. Amor, cariño, afición,
benevolencia o afecto. Gana o deseo de hacer algo. Disposición, precepto o
mandato de alguien.
Desde la creación del hombre, Dios
extendió el libre albedrío, (Voluntad no gobernada por la razón, sino por el
apetito, antojo o capricho), al ser humano para que decidiera entre seguirle a él
o hacer su propia voluntad. En esto se basa la salvación, en si escogemos
seguir a Jesús o seguir nuestro camino.
Jesús enseño esto en Mateo 16: 24-26: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su
cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el
que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al
hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el
hombre por su alma?”
Cuando el ser humano u hombre decide
hacer su propia voluntad, Dios se lo permite, pero esa persona entonces se ha
convertido en un rebelde contra la autoridad de Dios. La palabra rebelar
significa: “Sublevar, levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia
debida. Oponer resistencia.” Es inconsistente decir que amamos a Dios, pero no
le obedecemos. Jesús lo dice en Juan 14:23-24: “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi
Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no
guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que
me envió.”
Entonces, todo aquel que dice amar a
Dios, debe rendir completamente y absolutamente su voluntad a Dios. ¿Qué significa
la palabra rendir? Rendir significa: “Sujetar, someter algo al dominio de
alguien.” Sujetar, por su parte, significa: “Someter al dominio, señorío o
disposición de alguien. Afirmar o contener algo con la fuerza.” ¿Por qué con la
fuerza? Porque la carne es contra los deseos del espíritu, y tenemos que
forzarla a morir, para que el Espíritu pueda manifestarse en nosotros (Gal.
5:17: “Porque el deseo de la carne es
contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen
entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”)
Dios sabe lo que cada persona
necesita, y no necesariamente lo que queremos es lo que necesitamos. Mateo
6:24-26: “Ninguno puede servir a dos
señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y
menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os
digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de
beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el
alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no
siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las
alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”
Finalmente, ¿Qué significa la
palabra obedecer? La palabra obedecer significa, “cumplir la voluntad de quien
manda”. Entonces, ¿Qué es lo que Dios está demandando de tu vida? La obediencia
debe ser total y absoluta. Cada cristiano debe disponer su vida hacer la
voluntad de Dios, y no la suya. ¿Qué significa disponer? Disponer significa, “Colocar,
poner algo en orden y situación conveniente. Deliberar, determinar, mandar lo que ha de
hacerse.” En 2 Corintios 7:1 la Palabra
dice: “Así que, amados, puesto que
tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de
espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” Comprendiendo
que disponer es poner en orden, está en cada cristiano poner en orden su vida,
dejando atrás las acciones, actitudes, amistades, etc. que a Dios no le agrade.
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