¿Quién es
el hombre para cuestionarle a Dios?
Tu,
Todopoderoso, ¿quién te dirá que no podrás hacer?
Tú que
quitas y pones gobernantes
Tú que
decides el destino de las naciones
Tú que de
la nada creasteis todo
Despojándote
de todo por amor a todos
Te hiciste
hijo de carpintero,
Siendo tu
Rey de Reyes
¿Quién soy
para cuestionar tus motivos?
¿Quién soy
para desobedecer tus estatutos?
Mas nada,
era envuelto entre los placeres
Mas nada,
era esclavizado a la carne
No calles
hoy tu voz mi amado
Eres
verdaderamente mi todo,
El que
despojó mi corazón del dolor
Y de las
cadenas del perverso
Mi lealtad
y mi amor tendrás para siempre
Heme aquí,
apresto hacer tu voluntad
Es tu amor
el que desborda de mi corazón
Y el que me
lleve amarla a ella
Luché
dentro de mi corazón y resistí
¿No dije en
mi corazón: mas juro ante Dios
No volver a
sufrir por ninguna mujer?
¿No dijo yo
que no volvería
A llorar
por una mujer?
Como me has
dicho que te ríes de mí
Pues tú
eres infinitamente sabio
Y por el
valle de amargura me has pasado
Para
crucificar mi carne junto a mi ego
Tus
palabras de amor sedujeron mi corazón
Derritieron
el hielo que cubría los portillos
De los más
profundos cuartos
Llenos de
amargura y dolor
¡Cuánto me
ha costado hacer tu voluntad!
¡Cuánto me
ha costado negarme y cargar mi cruz!
Y todavía no
has terminado el proceso
¿Por qué
escojo de mi propia voluntad
Ser abrazado
por las llamas de tu gloria?
Aunque al
principio
Con la
carnada de su hermosura
Me atrapasteis
Me niego a mí
por ti, más no por ella
¿No es tu
amor mejor que mil amores?
Se tu mi guía
Se tu mi
farol en medio de las tinieblas
De un mundo
que cada día se enfría
Apartándose
de tu estatutos
Aunque
camine por el valle de sombra de muerte
Tu vara y
tu callado me darán paz
Se mi
alfarero,
Para lograr
ser la luz que tu deseas que yo sea
Has de mí
el hombre para el cual me creasteis
Esposo y
padre amoroso
Pero ante
todo
Ejemplo y
trompeta para los hombres
Luz en
medio de las tinieblas.
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