Viernes 9 de diciembre de 2011
Edwin R. Jusino
Siento escribir este breve
comentario en torno a los católicos, haciendo la salvedad que diferencio a un católico
de la institución eclesiástica.
¿Por qué la salvedad? Es sencillo,
la misma biblia habla de que existe un pequeño remanente en lo que muchos
consideran la ramera del apocalipsis, que es identificada como la Iglesia Católica
Romana Apostólica.
Hay gente dentro de la iglesia
católica que son verdaderos creyentes en Jesucristo, e inclusivo tienen el
bautismo del Espíritu Santo. ¿Quiénes somos para juzgar el corazón de los hombres?
La biblia habla que por sus frutos los conoceréis. Y es que, personalmente conozco
católicos que actúan y viven la palabra de Dios mil veces mejor que los mismos
protestantes, como también los hay en viceversa.
Lo que nos hace cristiano no es la
denominación que profesamos, si no nuestra disposición en servir al Señor
Jesucristo. Hay miles de cristianos,
protestantes como católicos, que son como la iglesia de Laodicea, que cuando
lleguen frente a Jesús dirán: Señor, Señor, en tu nombre reprendimos demonios,
en tu nombre sanamos enfermos, y él les dirá apartaos de mi hacedores de
maldad, pues yo no los conozco. El cristianismo no es una religión, es un
estilo de vida, y por ende sean católicos, evangélicos, luteranos, episcopales,
si vives siguiendo la biblia y emulando a Jesús ¿Quiénes somos para juzgar tu
corazón?
Ahora, esto no quita las realidades
históricas y verdades proféticas en torno a la institución eclesiástica con
base en Roma.
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