Edwin
R. Jusino
Teología
7010: Historia de la Evangelización en el Caribe
Prof.
Ángel Vélez PhD.
Las
creencias africanas en las culturas caribeñas son parte esencial de cada una de
las sociedades que habitan en el Caribe, sea en las Antillas mayores o las
menores. No se puede separar el estudio de la religión y su desarrollo del
contexto historiográfico, porque son elementos que van de la mano. Desde la
llegada de los españoles en 1492, ya estaba escrito en el destino que la
esclavitud negra llegaría a las costas del Caribe, y por consiguiente, sus
creencias se incorporarían a la psiquis colectiva de las sociedades caribeñas,
de una manera o de otra.
Las razones para la importación y
evangelización de los esclavos
Álvaro
Huerga, escribiendo en su libro La Implantación de la Iglesia en el Nuevo
Mundo[1],
cita al Obispo de Roma, Juan Pablo II, durante una visita a Zaragoza, España el
10 de Octubre de 1984, diciendo "sería imposible y deformante presentar
una historia verídica de esta gesta española haciendo abstracción de la Iglesia
y su labor" (Huerga 1987, página 27). Para poder entender la historia de
América y su cultura, hay que entender la evangelización española de las
Américas. Huerga más adelante escribe diciendo "la conversión de los
indios a la fe de Cristo, y la defensa de la religión católica en estos
territorios fue una de las preocupaciones primordiales en la política
colonizadora de los monarcas españoles" (Huerga 1987).
Huerga
menciona las bulas alejandrinas de Alejandro IV, que esencialmente, impone a
los reyes católicos la condición
vinculante de la evangelización. La misión primordial de la Corona Española era
la evangelización.
Las
controversias creadas por el maltrato de los indios, a pesar de las Leyes de
Burgos, motivaron a Fray Antonio de Montesinos, Fray Bartolomé de las Casa
entre otros a abogar por la condición de los nativos. Escribió René Márquez, en
el libro La Esclavitud[2],
que a instancias de Fray Bartolomé de las Casas España abrió las puertas para
que llegasen esclavos negros al Caribe (Márquez 1967). Estos esclavos llegarían
a Puerto Rico para el año 1510, cuando Jerónimo de Bruselas trajo dos esclavos
negros a la isla.
Según
el historiador Luis Díaz Soler, en el libro La Esclavitud Negra en Puerto
Rico[3],
Fernando el Católico autorizó, al emitir una cédula el 22 de julio de 1513, la
introducción general de los negros, aunque no sería hasta Carlos I, que se
pondría en acción un plan más estructurado para el 1517. Plan que fue promovido
por De las Casas, quien ya siendo obispo de Chiapas, Guatemala, se percató de
su grave error (Díaz Soler 1957, página 4).
Díaz
Soler absuelve, en cierto modo, a de las Casas cuando escribe "Fray
Bartolomé de las Casas no fue responsable de la introducción de los negros
esclavos en América. Sin embargo, su pasión por la causa del indio vino a
convertirlo en uno de los propagandistas de la esclavitud negra"[4]
(Díaz Soler 1957, página 5).
Díaz
Soler también muestra que la iglesia se amparó en justificaciones bíblicas,
citando el exilio babilónico, y el sometimiento de los hebreos por parte de los
egipcios, en la introducción de su libro Historia de la esclavitud negra en
Puerto Rico[5]
(Díaz Soler 1965 página 17). Díaz Soler hace la aclaración que en principio,
tanto el Estado como la Iglesia condenaron el sistema esclavista, pero
aceptaron la necesidad de legislar para una institución ya establecida, "a
fin de determinar la condición jurídica y espiritual de los seres que se veían
privados de su libertad" (Díaz Soler 1965 página 17).
Díaz
Soler plantea que para el siglo del descubrimiento se esperaba que, debido a
las corrientes Renacentistas en Europa, la esclavitud desapareciera, pero
ocurrió todo lo contrario (Díaz Soler 1965, página 18). Las fuerzas económicas
de la burguesía no vieron ningún límite a una empresa sumamente lucrativa, y
usaron las justificaciones eclesiásticas para empujar la trata esclavista (Díaz
Soler 1965, página 18). Se entendía que "arrancar al negro de las entrañas
de África era una labor humanitaria y cristiana porque se estaba transformando
un salvaje, un hereje, en un individuo capaz de disfrutar de los goces de la
civilización occidental” (Díaz Soler 1965, página 18). La Iglesia Católica, más
allá de condenarla, participó activamente en la empresa. Se pensaba que la
iglesia redimiría el alma del negro cautivo a través del bautismo.
Aunque
la prioridad de la corona, y por consiguiente, de la Iglesia lo fue la
evangelización de los nuevos inmigrantes, no se puede separar las aspiraciones
económicas del proceso. Después de todo, la evangelización de las Américas
costaría dinero, y el financiamiento privado era necesario para poder mover
esta empresa.
Por
otra parte, José Uriel Patiño en su libro La Iglesia en América Latina[6],
no entrando hacer un juicio sobre si la esclavitud fue correcta o no, dice que hubo
varios factores para que España decidiera introducir la trata esclavista en la
Américas. Esas razones fueron la escasez de mano de obra, la prohibición de
esclavizar a los aborígenes, y explotación de un sistema económico lucrativo
que ya estaba en función (Patiño 2002, página 106). Patiño afirma, en esencia,
lo postulado por Díaz Soler en el texto ya citado.
Patiño
aporta también al marco presentado sobre Fray Bartolomé De las Casas:
“En
el siglo XVI era difícil pronunciarse frente a la esclavitud porque era
normalmente aceptada, con base en diferentes razones. Varios de los abogados a
favor de los nativos, eran partidarios de la esclavitud; Las Casas, en su
polémica con Ginés de Sepúlveda, cambió de opinión frente a los negros en un
momento en que la trata negrera estaba echando raíces en América” (Patiño 2002
página 107)
Según
escribe Patiño, ya la esclavitud negra existía en territorio español, tales
como las Islas Madeira, Santo Tomé y las Islas Canarias (Patiño 2002 página
106). El sistema esclavista español, según Uriel, adoptó varios diferentes
sistemas tales como las licencias (1493-1595), asientos (1595-1789), y el libre comercio (1789-1812) (Patiño 2002
página 106).
El
escrito de Patiño sugiere que aun dentro de las órdenes religiosas romanas
católicas, que vinieron a implantar la bandera romana en América, no había un
acuerdo sobre la legitimidad de la trata esclavista (Patiño 2002 página 107).
Mayormente los dominicos, la misma orden a la que pertenecieron Las Casas y
Montesinos, denunciaban los abusos, pero solo Bartolomé de Albornoz en su Arte de los Contratos, condena la
esclavitud. Por otra parte, Patiño revela que los jesuitas dieron el visto
bueno tímidamente, tomando una actitud paternalista en torno a la esclavitud.
Aunque si condenaron el maltrato de los africanos, no fueron tan radicales como
Albornoz (Patiño 2002 página 108).
Patiño
describe la esclavitud africana en América de la siguiente manera:
"Los
negros fueron, pues, las víctimas forzosas del sistema esclavista, emigrantes
forzosos a América Latina; la esclavitud, el "mal necesario", un
"bien explotable", fue una lacra para la civilización occidental de
la cual no se escapan ni los vendedores ni los compradores, ni ninguna de las
naciones que participaron" (Patiño 2002 página 108).
Lamentablemente,
Patiño al afirmar esta condena no incluye a las autoridades eclesiásticas de la
Iglesia Católica Romana, quienes con su inacción, o con su consentimiento aun
si no participaban de la trata, son igual de culpables que las autoridades
seculares a las cuales el señala. Patiño mismo hace referencia a esta situación
cuando menciona que Urbano VIII, en 1636, solo denunció "la impureza que
la corona de Portugal podía obtener de la venta de los africanos" (Patiño
2002 página 108).
Resultados de la evangelización de
los esclavos
Ante
tal actitud por parte de los teóricos, teólogos, y alto liderato de la iglesia,
no sorprende que los esfuerzos por evangelizar a los negros resultasen en la
sincretización de sus creencias naturalistas, con las imágenes de la religión
Católica.
Julio
Sánchez Cárdenas, en su escrito Antecedentes
Históricos de la Santería en las Américas[7],
escribe que las autoridades españolas auspiciaron la creación de cabildos, o
sociedades de ayuda mutua para acelerar la cristianización de los afrocubanos.
Pero esto resultó en la propagación de las religiones africanas, en especial la
de los Yorubas. Ya para los años 1800-1840 se había comenzado la importación de
los lukumí o Yoruba, y fue tan masiva la emigración forzosa de estos africanos,
que llegaron a Cuba babalawos consagrados a Orumila, y otros sacerdotes consagrados
a otros orishas del panteón de la Regla Ocha. También llegarían músicos y
cantantes, personajes de suma importancia en el rito Yoruba (Sánchez Cárdenas
2004 página 76).
Al
parecer, las autoridades romanas no lograrían una evangelización eficaz de los
negros importados a las Américas, precisamente por la trata esclavista.
Oscar
Beozzo, en el artículo El cristianismo en
América Latina[8], del
libro Tejiendo Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía
en el Caribe, escribe: "podemos decir que no hubo reconocimiento de la
actuación del Espíritu en la historia de estos pueblos, ni diálogo
evangelizador, sino prácticamente imposición del cristianismo" (Beozzo
2006 página 197). La imposición de un sistema religioso sobre culturas, que ya
tenían sus sistemas desarrollados, no sería uno pacífico, sino uno violento; lo
que ocasiona que aquellas culturas sometidas busquen la manera de resistir al
opresor.
La
manera en que estas culturas lograrían desafiar al opresor sería manteniendo
vivas sus creencias, a pesar de que en el exterior aparentasen ser "buenos
católicos".
Beozzo
no solo lanza críticas a los evangelizadores católicos provenientes de España,
sino que también critica a las diferentes denominaciones protestantes. Beozzo
concluye que "la esclavitud dejó marcas en el cristianismo latinoamericano
y caribeño que se traducen todavía hoy en discriminación y racismo, no del todo
eliminados dos la conciencia y la práctica cristiana. Así, entre las iglesias
cristianas, los culto afroamericanos son fácilmente asimilados a
manifestaciones demoníacas" (Beozzo 2006 página 202).
Gustavo
Benavides, en su artículo Syncretism and
Legitimacy in Latin American Religion[9],
nos da una definición del término clave para entender el resultado de la trata
esclavista en la cultura caribeña, sincretismo. Benavides describe el
sincretismo como "situaciones en donde elementos de más de una religión
son combinados, pero de cierta manera que es posible reconocer los elementos
extranjeros y su naturaleza" (Benavides 1995 página 21).
Este
proceso, podemos postular, fue uno que, inconscientemente o tal vez conscientemente,
los esclavos usaron para resistir la imposición de una religión, cultura, y
tradición diferente a la de ellos. La creación de los sistemas socio-religiosos
afro caribeños, es en gran medida el resultado del pensamiento religioso
europeo del siglo XVI, y XVII. El resultado de la imposición de la religión
católica-cristiana fue el catalítico para la eventual formación de religiones
como la Santería, el Vudú, el Palo Mayombe, entre otras.
Tal
así que Miguel de la Torre, en su libro Santería[10],
dice que la Cuba católica fue más conductiva a la preservación de la fe de los
Orishas que los esclavos importados a los estados protestantes de los Estados
Unidos. Las razones, explica De la Torre, fueron primordialmente la importación
masiva de estos esclavos (De la Torre 2004 página 165), apoyando lo postulado
por Julio Sánchez Cárdenas. Otra diferencia mayor lo fue el sistema de apoyo
creado por las autoridades españolas, seculares y eclesiásticas. Mientras que
en los Estados Unidos los esclavos eran "entrenados" en Cuba, en
teoría, eran tratados mejor, en las ciudades donde la iglesia tenía presencia
(De la Torre 2004 página 166). Ese vacío religioso creado por el protestantismo
en los esclavos no se encontraría en las plantaciones cubanas, donde los
esclavos retuvieron su cultura, y sus creencias (De la Torre 2004 página 167).
De
la Torre también señala que el catolicismo practicado en Cuba, era uno
folklórico y no el oficial. En esencia, la existencia de dos catolicismos, uno
oficial y el otro folklórico (De la Torre 2004 página 169) demuestra que la
evangelización de los esclavos fue una superficial, y resultó en un fracaso que
permitió el surgimiento y preservación de la cultura africana que finalmente
permeó dentro de la cultura caribeña.
Bibliografía
Benavides,
Gustavo. “Syncretism and Legitimacy in Latin American Religion” en Enigmatic Powers: Syncretism with African
and Indigenous Peoples’ Religions Among Latinos, compilado por Anthony M.
Stevens-Arroyo y Andrés I. Pérez y Mena. Nueva York, Estados Unidos: Bildner
Center for Western Hemisphere Studies, 1995.
Beozzo,
Oscar, “El Cristianismo en América Latina” en Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía en el
Caribe compilado por Pablo Bonavía. Bogotá, Colombia: Amerindia, 2006.
De la Torre, Miguel, Santería: The Beleifs and Rituals of a
Growing Religion in America. Reino Unido: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.,
2004.
Díaz
Soler, Luis, Historia de la Esclavitud
Negra en Puerto Rico. Rio Piedras, Puerto Rico. Editorial de la Universidad
de Puerto Rico, 1965.
Díaz
Soler, Luis, La Esclavitud Negra en
Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto Rico,
1957.
Huerga,
Álvaro, La Implantación de la Iglesia en
el Nuevo Mundo. Ponce, Puerto Rico: Universidad Católica de Puerto Rico,
1987.
Márquez,
René. La Esclavitud. Puerto Rico.
Departamento de Instrucción Pública División de la Comunidad, 1967.
Patiño,
José Uriel. La Iglesia en América Latina.
1era edición. Bogotá, Colombia. Sociedad de San Pablo, 2002.
Sánchez
Cárdenas, Julio 2004. Antecedentes
Históricos de la Santería en las Américas. FOCUS III, 2. 73-78
[1] Huerga, Álvaro. La Implantación de
la Iglesia en el Nuevo Mundo. (Ponce, Puerto Rico: Universidad Católica de
Puerto Rico 1987).
[2] Márquez, René. La Esclavitud.
(Puerto Rico. Departamento de Instrucción Pública División de la Comunidad
1967)
[3] Díaz Soler, Luis. La Esclavitud
Negra en Puerto Rico. (San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto
Rico1957)
[4] Díaz Soler, Luis. La Esclavitud
Negra en Puerto Rico. (San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto
Rico 1957)
[5] Díaz Soler, Luis. Historia de la
Esclavitud Negra en Puerto Rico. (Rio Piedras, Puerto Rico. Editorial de la
Universidad de Puerto Rico 1965).
[6] Patiño, José Uriel. La Iglesia en
América Latina. 1era edición. (Bogotá, Colombia. Sociedad de San Pablo 2002).
[7] Sánchez Cárdenas, Julio 2004. Antecedentes Históricos de la Santería
en las Américas. FOCUS III, 2. 73-78.
[8] Beozzo, Oscar, “El Cristianismo en
América Latina” en Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía
en el Caribe comp. por Pablo Bonavía. (Bogotá, Colombia: Amerindia, 2006),
187-218
[9] Benavides, Gustavo. “Syncretism and
Legitimacy in Latin American Religion” en Enigmatic Powers: Syncretism with
African and Indigenous Peoples’ Religions Among Latinos, comp. por
Anthony M. Stevens-Arroyo y Andrés
I. Pérez y Mena (Nueva York, Estados Unidos: Bildner Center for Western
Hemisphere Studies 1995) páginas 19-46.
[10] De la Torre, Miguel, Santería: The
Beleifs and Rituals of a Growing Religion in America. (Reino Unido: Wm. B.
Eerdmans Publishing Co. 2004)
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