En este artículo intentaré de
resumir lo básico del perfil de lo que debemos ser los cristianos y lo que no
debemos ser. La forma en la que se presentará será contestando preguntas
¿Qué es un cristiano? Según el diccionario de la Real Academia Española un cristiano es
aquel que profesa la fe de Cristo. Según
diccionarios.com la palabra cristiano significa aquel que profesa el
cristianismo. Pero, ¿qué dice la biblia
que es un cristiano? En Marcos 16:15-18 dice “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere,
será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán
fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si
bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus
manos, y sanarán.”
Un cristiano es aquel que cree en
Jesucristo y obedece las órdenes de Jesús. Aquel que no cree en Jesucristo no
es salvo, tal y como dice el versículo presentado. Pero quiero hacer énfasis en
la parte de obediencia. Si Jesús nos ha enviado a todos los que creemos en el a
predicar a Jesucristo por todo el mundo, hay que ser imitadores de Cristo. Por
eso Jesús mismo dice que las señales que seguirán a sus seguidores son: “En mi nombre echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa
mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
El apóstol Pablo dice en 1 de
Corintios 11:1: “Sed imitadores de mí,
así como yo de Cristo.” ¿Qué, entonces, significa esto? Que los cristianos
debemos ser imitadores de Jesucristo, o sea, tener la mentalidad que tuvo
Jesús. ¿Cómo entonces sabemos cuál es la mentalidad de Jesucristo? Hay dos
maneras de saberlo, y ambas van de la mano. La primera es estudiando la biblia
a profundidad, no solo leyéndola, sino que entrando analizarla y digerir lo que
dice. La segunda es por medio de la revelación directa del Espíritu Santo, tras
el bautismo del Espíritu (1 de Corintios 2:6-16).
Esto nos regresa al versículo introductorio
de esta sección Marcos 16:16: “El que
creyere y fuere bautizado, será salvo;”. Esa referencia ha bautizado,
analizada en el contexto del versículo completo, se refiere al que recibe el
bautismo del Espíritu Santo, por que más adelante en el versículo 17 dice: “Y estas señales seguirán a los que creen: En
mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;” Las nuevas
lenguas son uno de los dones del Espíritu Santo, que se reciben tras recibir el
bautismo del Espíritu Santo; como también el don de sanidad, que también es
mencionado en este pasaje. Claro está, no todo el mundo tiene el don de
lenguas, sanidad o cualquiera de los otros dones espirituales mencionado o no,
pero es interesante como Marcos pone ese don, en representación de los dones
del Espíritu Santo, luego del bautismo. Si Jesús hubiera dicho sobre las
señales previas hablar del bautismo, se pudiera entender como solamente el
bautismo de las aguas. Pero, en este contexto, se tiene que entender que hacía
referencia a ambos bautismos, el de agua como el de fuego.
Marcos también dice que el que
creyere será salvo. Pero previo a este versículo también Jesús ordena que se
predique el evangelio. Pablo en su epístola a los Romanos 10:8-10 dice: “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra,
en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios
le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para
justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
En resumen de esta sección: Un
cristiano es un individuo que ha confesado que Jesús fue levantado de entre los
muertos, que su sacrificio fue por la redención de nuestros pecados y que cree
en esa confesión de corazón, por lo cual ha dicho al Espíritu Santo que venga a
morar en su cuerpo, y ha sido bautizado por el Espíritu Santo. Este individuo
tiene la autoridad para echar fuera demonios, y tiene dones espirituales. Su
deber es el de predicar el evangelio a toda persona, y vivir una vida en santidad,
tal y como la vivió Jesús.
Desafortunadamente en la iglesia del
Siglo XXI existen dos tipos de cristianos: el cristiano carnal y cristiano espiritual.
El cristiano carnal es aquel individuo que profesa ser cristiano, pero no actúa
como tal. Apocalipsis 2:9 dice “Yo
conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la
blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de
Satanás.” Estos que dicen ser y no son,
son pobres en el espíritu, por eso son carnales. Su enfoque está en lo
material, en lo temporal y no en lo espiritual. Juzgan todo con su propia
sabiduría y no con la de Dios. Son como los fariseos, que no hacían lo que
predicaban. Son personas de doble vida, aparentando ser una cosa, pero actuando
de otra.
Por su parte, el espiritual es aquel
que realmente vive lo que predica. Es aquel que es perseguido por su testimonio
en Cristo. Mateo 5:10-12 dice: “Bienaventurados
los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el
reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os
persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y
alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así
persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” El espiritual es
aquel que busca estar en la presencia de Dios y busca agradar a Dios en todo lo
que hace. Es aquel que ha dado dominio completo de su vida a Dios.
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