Martes 21 de febrero de 2012
En dos ocasiones en mi vida he
tenido la misma visión de mi boda. La primera ocasión fue a mis 15 años; abril
del 2005, a finales de dicho mes, un domingo, cuando todavía asistía a la
iglesia Second Union Church (SUC) en Guaynabo, Puerto Rico. La primera visión
la tuve meses antes de que Dios, por medio de una profeta, me prometiera que al
cabo de 7 años conocería quien será mi compañera.
La visión en la primera ocasión tiene
unas diferencias que en la segunda. Esto porque en la segunda ocasión pude ver más
detalles que estaban ocultos la primera vez. Pero en su mayor parte, es la
misma visión en ambas ocasiones.
Siento escribir sobre la misma, pues
nunca la había hecho anteriormente, y el Espíritu lleva inquietándome todo el
día. Para entender un poco más el recuento, les haré una descripción del
santuario de SUC.
En el santuario caben como unas
300-400 personas, pues tiene un piso y medio por el cual se llega por unas
escaleras dentro del santuario. El altar tiene una cruz de madera bastante
grande, con 4 sillas y una mesa de madera en el centro. El altar esta hecho en
forma de escalones, teniendo 3 escalones para llegar al tope. Los bancos de
madera y tela crean tres hileras entre cada uno, en forma de U, con una hilera
central. El coro de la iglesia se sienta a la mano derecha, detrás de donde se
encuentra el piano.
Yo estaba sentado en la parte de
atrás del santuario. Allí me vi parado en el altar, vestido en una chaqueta con
una flor en el bolsillo. Era yo, pero no era yo, pues me veía más flaco, y con más
edad. A mi lado tenía a una figura
vestida igual, pero no podía ver quién era. El pastor, que en aquel momento no
sabía quién era, solo que tenía pelo gris, estaba a mi izquierda, esperando con
una sonrisa.
Tanto el piso principal como el
medio piso superior estaban llenos a capacidad. La hilera central estaba llena
de pétalos blancos, las paredes adornadas de flores de diferentes colores, e
incluso los barandales del medio piso superior.
Reconocía las caras de algunas de
las personas sentadas, familiares, pero la que más resaltaba era mi hermana,
que entre sus brazos tenía un hijo (desconozco el sexo) “recién” (pudiera tener
varios meses pero no tenía un año) nacido.
Es aquí donde está la diferencia
mayor: en la visión original (la que tuve a mis 15 años) la novia usaba velo, y
era acompañada por una figura negra y gorda. En la misma visión, la novia
caminaba por la hilera central sin velo, y sola.
Cuando la misma llega al altar nos
agarramos de manos y miramos hacia el pastor. Sobre el altar había ángeles
tocando trompetas, y el trono de Dios descendía sobre el lugar.
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