Saturday, June 29, 2013

¿Has vuelto a nacer genuinamente?

Sábado 29 de junio de 2013

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.”
Apocalipsis 22:1

El agua es un símbolo de grande importancia en la vida de un cristiano. El agua está presente desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y su presencia es vital en la manera en que nos relacionamos con Dios. Tal y como presenta el apóstol Juan en el libro del Apocalipsis, hay un rio de agua de vida que fluye desde el trono de Dios.

En la antigüedad, el agua era un símbolo para el caos. El texto bíblico encontrado en Génesis 1:1-2: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” hace referencia a las aguas. Aquí vemos que el agua es un símbolo del caos, y que Dios viene a ordenar el mundo. Dios creo al mundo de entre el caos cósmico, y ordenó el universo a su palabra.

Teniendo en cuenta que el agua simbolizaba caos para los judíos de la antigüedad, tomemos el pasaje de Juan 3: 3-7:

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.”

¿Por qué Nicodemo pregunta al Maestro el hecho de volver a entrar al útero de su madre para volver a nacer? En la ley judaica existe lo que se llama una Mikve : un lugar que reúne aguas de origen natural, como el agua de lluvia, de un río o de un manantial; trata de una pequeña alberca que está unida a una fuente de aguas naturales que fueron recolectadas en forma natural [llamada “otzar”], a las que se les agrega luego agua limpia y templada. Según Judaismo.org, “Figurativamente, la mikvé se compara con el útero de la mujer, y sus aguas, con el líquido amniótico. Dentro del agua el ser humano no puede respirar, esto representa de alguna manera la anulación de la vida. Emerger de las aguas significa entonces: salir a la vida.”

Según la Real Academia Española la palabra bautismo significa: Primero de los sacramentos del cristianismo, con el cual se da el ser de gracia y el carácter cristiano. En diversas religiones, rito de purificación. Según el diccionario bíblico wikicristiano.org: “En el uso judío significa lavar o limpiamiento”.

El bautismo no es un hecho exclusivamente del nuevo testamento, sino que comenzó desde el antiguo. Lo que Jesús le explicó a Nicodemo es el significado del bautismo. El bautismo por aguas representa la muerte a la voluntad propia, total y absoluta; pues al salir de las aguas es considerado una nueva criatura, es considerado que esa persona ha nacido de nuevo. Al haber nacido de nuevo, esa persona está limpia de todo pecado, es inocente delante de los ojos de Dios. El acto de nacer de nuevo en Cristo nos da unas nuevas vestiduras sacerdotales, tal y como se le ponían al Sumo Sacerdote cuando este se preparaba para entrar al Santísimo. Levítico 16:4 dice “Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.”

El acto del bautismo es un símbolo para la obra que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros. El hecho de salir de entre las aguas, que representan el caos, y nacer a la vida simboliza que Dios nos ha sacado de las tinieblas y ahora hemos entrado a morar en la luz.

El bautismo también puede ser comprendido por medio del relato del cruzamiento del “Mar Rojo” encontrado en Éxodo 14. Muchos estudiosos del tema identifican la sección del mar rojo por la cual Israel cruzó como el “Mar de las Cañas”. El “Mar de las Cañas” era el “paraíso” donde el reino de Osiris, el dios de la muerte, se estableció. El partimiento del “Mar de las Cañas” que durante la antigüedad era parte del Mar Rojo, simbolizó la transición de la muerte y la esclavitud del pueblo de Israel a la vida. También podemos captar que el cruzamiento del Mar de las Cañas es la victoria de Dios, el dador de la vida, sobre la muerte.

Según las tradiciones judaicas, una novia que se está preparando para casarse se sumerge en las aguas del Mikva para limpiarse, en preparación para su vida nueva al lado de su esposo. Es lo mismo con el agua bautismal, pues la iglesia es la esposa de Jesús, y tenemos que estar sin mancha y en santidad. Pero el bautismo es solo el principio del camino que hemos de recorrer.  En Marcos 16:16, y Juan 3:5 Jesús ordena a todos los creyente a bautizarse.

El bautismo no es un evento de una sola vez, sino es un evento que debe ser repetido todos los días. Todos los días debemos limpiarnos y pedir perdón por nuestros pecados; especialmente antes de ir a ministrar al templo (Éxodo 30:17-21), si estamos enfermos (Levítico 14: 8-9), etc.

El apóstol Pablo abunda más sobre este tema en 2 Corintios 6:14-18 y 2 Corintios 7:1: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos  Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
El que no vive por la Palabra de Dios, no ha nacido de nuevo lo que significa que no ha muerto o no ha comenzado el proceso de la muerte al yo. Este proceso de muerte lo podemos encontrar en Ezequiel 47: 1-5:

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado.”

Mientras más nos acercamos a Dios, mientras más entregamos nuestra voluntad a Dios, más hondo en el río estaremos. Ciertamente como dice en Mateo 16:25: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”  si te dejas ahogar en el río de Dios, si te dejas bautizar dentro de las aguas salutíferas, vivirás para siempre. Pero si te resistes a vivir una vida conforme a lo que Dios demanda para ti, morirás.


Si realmente has nacido de nuevo, entonces déjate morir.

Wednesday, June 26, 2013

Revelación Juicio: Viernes 21 de Junio de 2013

Así dice el Señor al Concilio Tabernáculo de Poder Cristo es mi Rey:... “Advertencia les doy, a ustedes que escuchan las palabras que vienen desde mi trono a la tierra. Vendrá y se aproxima el grande ¡ay, ay, ay! ¿Se preparan para los juicios que han de ser derramados sobre esta tierra? He dicho que mis juicios empiezan por la casa, por tanto, el decreto ha sido dado ya: los desobedientes serán quebrantados, y la miseria será su compañía. Los días ya son como Sodoma y Gomorra, por tanto, me he levantado contra Puerto Rico y contra el resto de la nación Americana. ¡No dependerás de Estados Unidos en tu grande ay Puerto Rico! ¿Cómo podrá ayudar un cojo a un manco? ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana!”

“¡Que grande miseria llega a los que me roban el diezmo! ¡Qué grande miseria a los que me roban mi primicia! Porque doy rienda suelta al devorador. ¿Tienes empleo? Te será quitado. Por tu desobediencia a mis estatutos, porque de tiempo atrás he advertido de una manera u otra. Porque ya llegan los tiempos de vacas flacas. Tras la miseria se paseará la muerte, porque aumentarán los suicidios, los homicidios a niveles jamás antes vistos sobre Puerto Rico. ¿En quién dependerá el hombre sino en mi Jehová?”

“¡Qué vergüenza! Porque serán probados, y muchos serán hallados faltos; su vanidad y orgullo serán expuestos públicamente, señalados por los impíos. Muchas iglesias serán cerradas a causa de la desgracia que caerá sobre los falsos pastores, apóstoles, evangelistas, profetas y maestros. Porque mi casa no es casa de mercaderes. Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.”

“Veo como se prepara el cáliz de perversión de la Gran Ramera; porque ya llega el tiempo donde habrán dos iglesias, las que aplaudirán y seguirán el ejemplo de Roma, y las que permanecerán limpias, sin manchas. ¡Que ay de los pastores que se confabulen con Roma! Porque me conocerán en el hervor de mi furia, y no extenderé mi misericordia cuando les llegue su ay, porque ellos me han dado su espalda y han blasfemado a mi Espíritu Santo.”

“Las tinieblas se están extendiendo sobre esta tierra de Puerto Rico. ¡Has olvidado lo que es un huracán! Por tiempo mi mano ha estado protegiéndote, a causa de los siervos que no han doblado sus rodillas a Baal, más el tiempo llegó. No sacrifico mi justicia sobre el altar del amor, y tu multitud de pecados ha llegado a mi trono.”