Thursday, May 23, 2013

Libertad v. Libertinaje


Jueves 23 de mayo de 2013
Edwin R. Jusino

Lucas 15:11-14: “También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.”

Desde el momento que aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, desde ese mismo instante, nuestras vidas son declaradas libres en los cielos. Pero la libertad en Jesucristo, no significa que tenemos la potestad de seguir viviendo como vivíamos antes. Gálatas 5:1 dice “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.

Primero que nada, ¿Qué es libertad? Según la Real Academia Española la palabra libertad significa facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Estado o condición de quien no es esclavo. Por contrario, la palabra esclavitud significa sujeción rigurosa y fuerte a las pasiones y afectos del alma, sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, él nos da la facultad de la libertad, para escoger entre el bien y el mal; teniendo aun el libre albedrio.

Hasta ahora, en términos de la iglesia,a todo el mundo le es fácil aceptar a Jesucristo como su Salvador. Después de todo la Salvación es gratuita, y es basada en una decisión, si lo aceptas o no. Pero el grande problema que tienen muchos cristianos, y que por mucho tiempo tuve yo también, es el de aceptar a Jesucristo como nuestro Señor. Porque nosotros los seres humanos tendemos a querer tener bajo control nuestro destino. Pero la palabra nos dice que tenemos que soltar el control y someternos a la disciplina de Dios Padre, si queremos retener la salvación. Porque podemos aceptar a Jesús como Salvador, pero si él no es nuestro Señor, de nada valdrá todo lo que hagamos en esta vida.

Lo anterior es explicado en Lucas 6:46-49: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

También en Mateo 7:21-23 dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Fíjese, que la palabra libertad es la facultad de obrar de una manera u otra o de no obrar. Cuando nuestra libertad está basada en Jesucristo, estamos entonces sometiéndonos a su voluntad.  No obstante, los cristianos que, habiendo aceptado a Jesucristo, no se someten a la voluntad de Dios, perfecta y agradable, están practicando el libertinaje, y no la libertad.

¿Qué significa libertinaje? Libertinaje significa según la RAE desenfreno en las obras o en las palabras. Falta de respeto a la religión. Según diccionario.com, la palabra libertinaje significa actitud de quien obra con desenfreno y sin el debido respeto a los demás.  Actitud de la persona que actúa de un modo irregular y cercano a lo que se considera licencioso. Falta de respeto a la religión o a las leyes.

Entiéndase que cuando satisfacemos los deseos de la carne, cuando nuestra propia voluntad quiere imponerse por encima de lo que Dios nos ha ordenado,  entonces estamos en libertinaje.

Gálatas 5:16-17 dice: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

Como cristianos, estamos llamados a ser luz del mundo, y esto solo se logra en la obediencia a la voluntad de Dios.

Mateo 5:14-16 dice: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Por nuestras obras, o por nuestros frutos, alumbramos el camino a Cristo. Pero si estamos en libertinaje, esa luz mengua, y es como dice en el versículo anterior: ponemos la luz debajo del almud, tratando de esconder que somos de Cristo.  Muchas veces queremos esconder nuestra identidad en Cristo por miedo a ser rechazados, de ser señalados, de perder un trabajo, y es más fácil vivir en el libertinaje, haciendo lo que nosotros queremos para agradar a los demás y al yo propio, que en la libertad de y obediencia a Cristo.

En ese caso somos como el hijo pródigo, que cree que puede vivir su vida a su manera. El estilo de vida que vivió el hijo pródigo fue una de libertinaje, desenfrenado. El versículo de entrada dice que el hijo pródigo dice que él se fue lejos, para que su familia y los que no lo conocieran lo juzgaran, y vivió perdidamente hasta que lo malgastó todo. Vemos que las consecuencias de vivir en libertinaje o en desobediencia a la voluntad perfecta de Dios es que la provisión que Dios tiene para con sus siervos es quitada.

Cuando vivimos en libertinaje, estamos viviendo en la carne. En Gálatas 5:19-21 dice “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Si hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Señor, pero vivimos en libertinaje, rehusando a someternos a su voluntad estamos siendo desobedientes y obrando en la carne. A la larga, nuestro estado postrero será peor que el primero.

Mateo 12:43-45 dice: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.”

Para concluir les dejo el versículo de Juan 15:18-27: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Más todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”

Wednesday, May 1, 2013

Revelaciones del Juicio de Dios para Puerto Rico: Marzo 15- 1 de Mayo 2013



Viernes 22 de Marzo de 2013:

Así dice el Gran Yo Soy: “¿Quién se hará llamar como dios sin que sea descubierto su falsedad? ¿Cómo puede entrar alguien en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus bienes, a menos que primero lo ate? Así ha hecho Satanás con las iglesias de Puerto Rico; y las llamo a cada cual por nombre y apellido. ¿Qué me dirán en aquel día y en aquella hora?  No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” Porque ciertamente son hijos de su padre, el Príncipe de este Mundo, el Padre de las Mentiras.”

“¿Podré encontrar una iglesia sin mancilla y de justos en esta mi Isla? ¡Qué ay ha llegado al pequeño remanente! El lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Una y otra vez te acechan los lobos mis pequeños. ¿Soy tu buen Pastor? Estoy buscando una generación que me busque en Espíritu y en verdad. He dicho, que estoy buscando una generación que me busque en Espíritu y en verdad. Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Martes 9 de Abril de 2013:

Dado a la Iglesia Tabernáculo de Poder Cristo es Mi Rey en Caguas: “¡Que ay el ay de esta isla! Muy pronto pasará la espada por encima y correrá la sangre de los inocentes. Los huesos de los santos claman a mí por justicia, y no tarda más. Cuando hay rebelión en el país, los caudillos se multiplican; cuando el gobernante es entendido, se mantiene el orden. El gobernante que oprime a los pobres es como violenta lluvia que arrasa la cosecha. Los que abandonan la ley alaban a los malvados; los que la obedecen luchan contra ellos. Los malvados nada entienden de la justicia; los que buscan al Señor lo entienden todo. Más vale pobre pero honrado, que rico pero perverso. El hijo entendido se sujeta a la ley; el derrochador deshonra a su padre. El que amasa riquezas mediante la usura las acumula para el que se compadece de los pobres. Dios aborrece hasta la oración del que se niega a obedecer la ley. El que lleva a los justos por el mal camino, caerá en su propia trampa; pero los íntegros heredarán el bien. ¡Qué ay el ay que ha de venir a Puerto Rico! Porque multitud de pecados se han acumulado delante de mí.”

“¡Ay del país cuyo rey es un inmaduro,  y cuyos príncipes banquetean desde temprano! ¡ Dichoso el país cuyo rey es un noble, y cuyos príncipes comen cuando es debido, para reponerse y no para embriagarse! Estoy airado contra esta tierra y pronto me conocerán en mi furor. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor; pero también Yo Soy fuego consumidor. Sin santidad nadie podrá verme. ¿Puedes verme tu Pueblo?”

“Doy aviso, y aviso temprano Iglesia. ¡Prepárense! Porque ciertamente muy pronto verán la partida de mi Hombre Baluarte de esta isla, y voy a limpiar el ministerio Cristo Viene; porque como nido de víboras se ha convertido. Ya no hay interés por las almas, y le haré justicia a mi siervo Yiye Ávila. ¡Que ay el ay de Yeya! ¡Cuántas lágrimas derramará por mi siervo! El Pueblo de Puerto Rico llorará la partida de mi siervo, como nunca han llorado la partida de un político. Porque le daré yo una bienvenida al salón de la fama, y sabrá Puerto Rico en aquel día, y en aquella hora que yo soy Jehová, y que Yiye Ávila es mi siervo.”

“¡Que terrible las cosas que revela Jehová! Es que Puerto Rico aún no ha entendido que mi juicio ha empezado sobre esta tierra. Si este pueblo se arrepintiera y se tornara a mí, yo tendría misericordia y como hice con Nínive retrasaría el ay. Pero ya no me tardo yo, porque he visto el crecimiento de Sodoma y Gomorra en Puerto Rico y en la nación Americana. ¡Que ay el ay! ¡Que caída la caída! ¡Qué guerra la guerra que llega a la puerta! Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. ¡Qué grande el ay de Puerto Rico! Porque las aguas cubrirán tus costas y tus ciudades quedarán en ruinas. No conocerás tú lo que acontece, porque muchos serán sorprendidos por el ay. Llegará en la noche, como el ladrón; muchos serán los que dormirán y no despertarán en el día grande y terrible.”

“Pero tu Pueblo, no te turbes, ni desesperes por lo que has de ver. Porque ciertamente, yo le soy fiel a mi Pueblo. Yo le soy fiel al Pueblo que me adora y me busca en unidad de espíritu. Mirad, todavía la puerta está abierta. ¿Eres oveja o eres cabrito? Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. ¿Eres oveja o eres cabrito?”

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Domingo 14 de abril de 2013

Dado a la Iglesia Tabernáculo de Poder Cristo es Mi Rey en Caguas: “Pronto verás lo que ha de acontecer en Puerto Rico. ¡Que terrible es caer en las manos de un Dios vivo! Sabrán muchos que Yo Soy es el mismo ayer, hoy, y siempre. ¿Cambio yo o cambian los hombres? Verán como echaré de los altares a los ministros que han vendido mi palabra por un plato de lentejas. ¡Que muchos van tras el oro y la plata! ¡Que muchos perversos confunden a mi Iglesia! Los verán caer ¿y que me dirán?