Friday, December 13, 2013

Los yoruba y su desafío al poder religioso de la Iglesia



Teología 7017: La Iglesia en la América Colonial
Prof. Ángel Vélez PhD.
Edwin R. Jusino

La religión de la Santería es el resultado de la importación de africanos, en específico, aquellos miembros de los reinos yoruba del sur de Nigeria (De la Torre 2004, página 160), al nuevo mundo a servir como esclavos en la isla de Cuba. En una tierra extraña, estos inmigrantes se adaptaron y resistieron la cultura española, manteniendo vivas sus tradiciones y creencias.

La cultura y sociedad yoruba, un breve trasfondo histórico

La cultura yoruba estaba centrada en un sistema político teocrático, con un gobierno altamente paternalista (De la Torre 2004, página 160). Contaba con 3 reinos principales, Benin, Dahomey, y Oyo[1], que participaron activamente en la exportación de esclavos hacia Cuba. Los Yoruba consisten de varios grupos étnicos, los egba, ife, ijebu, y los ketu y crearon una sociedad de avanzada en términos culturales y  de riquezas (De la Torre 2004, página 160).

La gran demanda que experimentó el boom del azúcar del siglo XVII fue el causante de una revolución demográfica africana en el Caribe, pues más y más esclavos serían traídos principalmente de la Costa Esclava[2] (De la Torre, 2004 página 162).

En el libro de ensayos Enigmatic Powers: Syncretism with African and Indigenous People’s Religions Among Latinos, Mercedes Cross Sandoval señala: “La sociedad yoruba previo al contacto con los europeos, habían desarrollado estructuras políticas y religiosas complejas” (Cross Sandoval 1995, página 83). Según Cross Sandoval, el hecho de que los Yorubas provenían de una cultura rica y desarrollada es, en parte, la razón por la cual los esclavos provenientes de esta civilización pudieron sobrevivir el proceso de la trata esclavista (Cross Sandoval 1995, página 83).

Temprano en el siglo XVI, ya los yoruba tenían contacto con los portugueses, y para finales de siglo, alrededor del año 1580, según relata el Rómulo Lachatañere, en su libro El Sistema Religioso de los Afrocubanos, ya tenían relaciones comerciales con los luso parlantes (Lachatañere 1992, página 151). Lachatañere sugiere en su texto que desde el comienzo de las relaciones comerciales, los portugueses habían comenzado la esclavización de los yoruba (Lachatañere 1992, página 152). La evidencia más temprana de la participación de los yoruba, activamente en la trata esclavista, viene del año 1668, donde Olfert Dapper describe el traslado de prisioneros de guerra y por fechorías al puerto de Porto Novo para ser vendidos como esclavos (Lachatañere 1992, página 152).

Lachatañere concluye: “los yoruba, por su fuerza numérica, la cual fue adquirida en los momentos que señalan la entrada de esclavos a chorros en el territorio de la Isla, provocaron etapas intermitentes en la amalgama, y por consiguiente dejaron un remanente de rasgos yoruba en toda su crudeza, que aparentan estar rezagados. Estos rasgos actuaron como agente catalizador de las otras procedencias culturales en la amalgama. Causa de esto no sólo fue su fuerza numérica, sino también el propio carácter de sus culturas, las que, quizá por circunstancias que tengan su razón de ser en el carácter tomado por los elementos procedentes de las culturas de los otros tipos africanos que participaron en la amalgama, tendieron a absorber muchos de estos rasgos, conformándolos  en un modelo preponderantemente yoruba” (Lachatañere 1992, página 164).

La conclusión de Lachatañere sugiere que, debido a la cultura altamente desarrollada de los yoruba, y por las cantidades numéricas que fueron importados a la isla de Cuba, pudieron dominar en imponer su cultura, y creencias sobre el resto de las tribus que fueron forzadas a emigrar al Nuevo Mundo.

Este breve trasfondo nos ayuda a entender el por qué los yoruba buscarían afirmar su cultura, como desafío a las autoridades eclesiásticas y gubernamentales del imperio español.

Relación Iglesia, Estado y Esclavos

Como es conocido, no existía la separación de Iglesia y Estado, al comienzo de la conquista y evangelización de América. Tanto la iglesia como el estado eran uno en propósito y acción. Desde que los esclavos pisaban el puerto del Nuevo Mundo, eran bautizados por un sacerdote, y el comienzo de la imposición de una religión ajena a ellos comenzaba (De la Torre 2004, página 163).

Para Cross Sandoval, es importante la estructura gubernamental religiosa impuesta por el estado a los esclavos, los cabildos de nación[3] (Cross Sandoval 1995, página 83), en la preservación de la cultura yoruba en Cuba. Estas organizaciones, que originalmente estaban atadas al sistema parroquial[4], los esclavos las transformarían en unas recreacionales y de ayuda mutua (Cross Sandoval 1995, 84). Estas reuniones servirían para mantener la cultura e identidad yoruba frente a un estado altamente dominante en todas las facetas de la sociedad. Cross Sandoval argumenta que estas organizaciones, impuestas por la misma iglesia Católica, serían el semillero para el sincretismo de la religión yoruba con el catolicismo, creando lo que hoy en día se conoce como Santería.

De la Torre afirma que los cabildos son un antecedente del “templo de casa[5]”, y que el cabildo, además de las funciones afirmadas por Cross Sandoval, también trabajaba para mejorar las condiciones sociales, políticas, y económicas, comprar la libertad de sus miembros, servicios fúnebres y recibir la herencia[6] (De la Torre 2004, página 168).

Es dentro del marco de los cabildos que la resistencia esclava a la doctrina cristiana comienza, como manera de mantener un vínculo con su cultura y sus creencias. “Tan importante era la preservación de los rituales y las creencias de la cultura de los miembros del cabildo. Aunque eran sancionados por la estructura institucional bajo la dirección de un sacerdote diocesano, para facilitar la conversión de los africanos al cristianismo, proveyéndoles la oportunidad de expresar su cultura y tradiciones dentro del catolicismo, en realidad, esclavos y libertos, en un grado limitado, preservaban su lengua materna, celebraban sus rituales y consultaban  a los orishas[7]. Irónicamente la iglesia creía que estos cabildos proveían un acceso fácil a estos grupos para la evangelización por parte de la iglesia. Pero en realidad, estos cabildos crearon un espacio donde las tradiciones religiosas de África pudieron ser preservadas, y enseñadas a las próximas generaciones” (De la Torre 2004, página 168).

Es decir, las estructuras creadas para la evangelización fueron usadas por los supuestos “salvajes” para resistir y afirmar su identidad africana en una tierra ajena, ante una sociedad invasora y hostil. Los esfuerzos evangelizadores en realidad eran pocos o ineficientes. De la Torre sugiere en su texto que “el completo fracaso de la Iglesia Católica en ser una guía, voz, y refugio para las multitudes sufriendo las realidades de la esclavitud, creo las condiciones necesarias para crear la Santería. Después del bautismo, sin contexto familiar, que ocurría al desembarcar de la nave negrera, la instrucción religiosa era casi inexistente” (De la Torre 2004, página 165).  El autor relata que debido que los esclavos estaban concentrados en un ambiente rural. Podían pasar años y décadas sin que viniesen en contacto con un sacerdote; cuando si venían en contacto, la instrucción era limitada aprender un rezo al “dios de los señores” (De la Torre 2004, página 165).

Julio Sánchez Cárdenas, de la Universidad Interamericana en Bayamón, publicando en la revista FOCUS, explica más sobre los cabildos. Sánchez Cárdenas postula que el cabildo fue creado, tal y como postulan De la Torre y Cross Sandoval en sus escritos, como “un mecanismo para acelerar la cristianización de los afrocubanos (Sánchez Cárdenas 2004, página 78). Sánchez Cárdenas, al igual que De la Torre, afirma que los cabildos se dieron en zonas mayormente urbanas (Sánchez Cárdenas 2004, página 78), aunque no habían cabildos en las áreas rurales, en los días de fiesta, los esclavos se les permitía congregarse en el batey, donde practicaban su ritos y culturas en plena vista de los “amos” blancos (Cross Sandoval 1995, página 84). Sánchez Cárdenas da una descripción de los cabildos en su escrito: “En los mismos se continuaron celebrando, en mayor o menor grado, en forma secreta o encubierta bajo el manto de una aparente cristianización, muchas de las ceremonias de su añorada África. Los esclavos fabricaban en sus cabildos altares donde aparecían las imágenes de Dios, las vírgenes y los santos a quienes los católicos rendían culto. Sin embargo, lo que sus amos ignoraban era que todas las imágenes a las que se rendía culto en dichos altares, tenían  alguna similitud con las deidades ancestrales de los esclavos (Barreal 1966:20) (Sánchez Cárdenas 2004, página 20)”.

El esclavo africano no era visto como un súbdito, a diferencia del indio[8], sino como un objeto o una propiedad adquirida para la adquisición de ganancias. Rolando Mellafe en su libro Negro Slavery in Latin America dice: “Numerosos documentos hacen muy obvio que el propósito principal de la Corona española era retener la mayoría de los esclavos  para trabajo real... Sin embargo, presión de los ciudadanos y oficiales públicos del Nuevo Mundo, de adquirir más esclavos trajo cambios fundamentales en la política” (Mellafe 1975, página 38).

Sydney Mintz concuerda con Mellafe, en su libro Caribbean Transformations, cuando escribe “aunque los esclavos eran usados para muchos propósitos[9] en este hemisferio, su primera función fue servir como trabajadores en la producción, producción de excesos de consumo, eso es, la producción de productos de comodidades de mercado, producción para la ganancia del señor y la metrópolis. Los esclavos no eran principalmente una fuente de prestigio, de gratificación sexual, de gratificación de impulsos sadistas, o de cualquier otra cosa que no fuera beneficio económico- y de beneficio económico dentro de un sistema capitalista” (Mintz 1974, página 47).

No sorprende, entonces, que los esfuerzos por evangelizar a los yoruba, ante este contexto, fueran inexistentes. Sin embargo, más allá del contexto primordialmente materialista, también se debe entender el contexto cultural e histórico del porque los yoruba lograron resistir, y sobrevivir, ante los intentos de evangelización e integración por parte de las autoridades españolas.


Los yorubas que llegaron a Cuba

A pesar de que no podemos estar completamente seguros de cuantos africanos fueron importados al Nuevo Mundo por la trata esclavista, si existen estimados cercanos. El estimado más conocido es el provisto por Noel Deer, quién estimó que a las colonias españolas se habían importado unos 450,000 esclavos durante el asiento[10] (Curtin 1969, página 24). Mientras que Pierre y Hugette Chaunu sugieren unos 700,00 esclavos importados a las colonias españolas en un periodo de tiempo entre 1521-1773 (Curtin 1969, página 24).

En cuanto a Cuba, la importación masiva de esclavos no empezó a tener auge hasta la década de los 1760’s, cuando Cuba comenzó a desarrollar en masa el sistema de plantaciones de azúcar con la mano de obra esclava (Curtin 1969, página 31).  Barón von Humboldt estimó la importación de 119,000 esclavos entre el periodo que cubre del 1774-1807. Durante este periodo de tiempo, Cuba fue la colonia que más esclavos importó, que equivale a un 53% de las importaciones de un total de 225,100 esclavos importados durante este periodo (Curtin 1969 página 35).

Si unimos los estimados del periodo de tiempo de 1774-1807, a los estimados de Piere y Hugete de 1521-1773, tenemos que entre el 1521-1807 se importaron 925,100 esclavos.

Según las cifras que provee Curtin en el escrito, The Atlantic Slave Trade: A Census, para el periodo entre 1808-1865, año que la trata esclavista es concluida legalmente por España, se importaron 570,200 esclavos a Cuba (Curtin 1964, página 40).  En total, tenemos que entre 1774-1865 se importaron a Cuba 689,200 esclavos. Finalmente, según las cifras ofrecidas por Curtin, durante todo el periodo de la trata esclavista, a Cuba se importaron 702,000 esclavos, de un total de 1,552,000 esclavos importados a las colonias españolas (Curtin 1964, página 46). Entiéndase, que el 45% del tráfico negrero que entró a tierras españolas llegó a Cuba, siendo esta la colonia española que más recibió esclavos.
Siguiendo esta línea de pensamiento, Mellafe argumenta que es imposible saber a ciencia exacta cuantos esclavos llegaron al Nuevo Mundo (Mellafe 1975, página 72). ¿Las razones? “El contrabando es una faceta del problema, pero también estaba la cuestión del subregistro de las naves esclavistas, y en el caso de las colonias españolas, las circunstancias de las anualidades[11], que ya han sido descritas (Mellafe 1975, página 72)”. Por eso, solo se puede tener un estimado de cuantos esclavos fueron importados a América, y de cuántos de esos miles fueron importados a la isla de Cuba.

Según relata De la Torre, muchos de los yoruba que fueron vendidos como esclavos no eran africanos “capturados por las redes de los esclavistas” sino que eran parte de una cultura avanzada de patricios y sacerdotes que fueron considerados traidores a la ascendencia de los nuevos líderes yoruba (De la Torre 2004, página 162). “Las vicisitudes de la lucha de poder por la monarquía resultó en aquellos que se oponían a la nueva hegemonía sería esclavizados y expatriados. Cautivos de guerra también eran vendidos como esclavos. En tiempos de sequía, las aldeas vendían conciudadanos a quienes no podían mantener con provisiones básicas. Bajo tales arreglos, tanto los esclavistas como los poderes monárquicos victoriosos se beneficiaron grandemente del arreglo comercial (De la Torre 2004, 162)”. Como se observa de la explicación de De la Torre, muchos de los yoruba que fueron vendidos como esclavos eran educados, entre ellos sacerdotes. Estos sacerdotes traerían a Cuba sus creencias, y su cultura.

Julio Sánchez Cárdenas avala el argumento de, De la Torre: “Entre los recién llegados a Cuba, vinieron personas que en tierras yorubas se desempeñaron en los diversos papeles y ocupaciones de la religión oficial. Entre ellos, babalawos consagrados a Orumila, deidad suprema del conocimiento y la adivinación, los cuales fungían como figuras de primera magnitud. También llegaron los diversos sacerdotes dedicados al culto de otras deidades del “olimpo yoruba” y los especialistas en otros aspectos de la liturgia yoruba: los músicos y cantantes, indispensables en las actividades del culto (Cardenas 2004, página 76)” Cárdenas, inclusive, da más detalles aun de lo que De la Torre ofrece.

Teniendo en consideración que los yorubas que vinieron a Cuba eran parte de una elite que había caído de favor, explica el porqué de la resistencia africana, y el sincretismo que ocurriría a través de las décadas y siglos. La Santería es el producto del “mestizaje” de la religión yoruba y el catolicismo popular. De la Torre describe la diferencia entre el catolicismo oficial y el catolicismo popular[12] en su escrito: “los esclavos yoruba se encontraron en una isla donde predominaba el catolicismo, pero este no era el catolicismo defendido por la iglesia oficialmente, sino que era el catolicismo popular practicado por miembros de las clases económicas más bajas (De la Torre 2004, página 169).”

¿Por qué la importación de los reinos yoruba fue importante para la corona Española? Después de todo, había regiones más cercanas a la península, incluyendo las Islas Canarias, que ya participaban de la trata esclavista.  Según Mellafe: “Las Islas Canarias fueron usadas primordialmente como un centro de almacenamiento, y un punto conveniente punto de parada para los esclavistas, aunque al principio, esclavos que ya estaban aclimatados, eran exportados fuera de las islas. Esta región era de relativa poca importancia como una fuente de esclavos…. No eran negros reales, y su importación usualmente estaba prohibida por motivos religiosos, dado a la influencia islámica entre sus habitantes. Eran conocidos como esclavos Berber o Levantinos. En principio, la corona española prefería negros de las partes más primitivas de África, que no podrían contaminar a las poblaciones indígenas de América con ideas heréticas (Mellafe 1975, página 66)”.

Se puede percibir una ironía en el pensamiento de la corona española de no querer traer esclavos islámicos porque “contaminaban las poblaciones indígenas”, mientras que los esclavos yoruba que si importaron, terminaron haciendo precisamente eso que la corona buscaba evitar. Como se ha descrito en este ensayo, hemos podido ver como los esfuerzos evangelizadores impuestos por el gobierno español fracasaron en lograr su objetivo principal.

Serían estos objetivos los que a la larga crearían el ambiente propicio para el surgimiento de la Santería como una creencia afro religiosa, afrocubana, que llenaría el vacío religioso que el catolicismo nunca pudo llenar.

Comparación y contraste entre sistemas católicos y protestantes

Es tal vez menester el entrar en analizar por qué las colonias españolas eran más propensas a cultivar creencias sincretizadas, mientras que el fenómeno no se observa de igual manera en colonias de otras naciones protestantes.  De esta manera se puede entender por qué el sistema español fracasó en su encomienda, permitiendo la resistencia esclava de la imposición o de la evangelización de sus masas hacia el catolicismo.

Tomando como ejemplo los Estados Unidos, De la Torre postula: “A parte de las variaciones en los patronos de importaciones, también existían diferencias en como la esclavitud estaba estructurada dentro del sistema de plantaciones de los Estados Unidos; diferencias que ahogaron el crecimiento de religiones africanas en la América anglosajona. Debido a que los dueños de esclavos en el Sur de los Estados Unidos necesitaban menos esclavos en sus plantaciones que sus contrapartes en el Caribe, existían menos estructuras de apoyo para que ellos continuasen sus prácticas religiosas y creencias, y menos influencia en diseminar sus creencias a la población general de esclavos (De la Torre 2004, página 166).

De la Torre sugiere que los hacendados norteamericanos tuvieron más éxito en “breaking-in” o romper en un esclavo sus tradiciones africanas (De la Torre 2004, página 166).  “Los hacendados protestantes de los Estados Unidos buscaron la eliminación de todos los aspectos de africanismo, que contemplaban como primitivo, sino satánico. Hablar un lenguaje africano, tocar los tambores, o adorar a los orishas se convirtieron en ofensas capitales. Reunirse como congregación a adorar, o cualquier otra actividad, era ilegal a menos que fuera supervisada por los hombres blancos. Además, los esclavos nacidos en África eran menospreciados por los esclavos nacidos en los Estados Unidos, que veían a los nacidos en África como salvajes (De la Torre 2004, página 166)”

Se puede ver un contraste marcado entre los dos sistemas. Mientras que las autoridades católicas en Cuba promovían la cultura africana, los hacendados protestantes norteamericanos la despreciaban. Por un lado, las autoridades católicas tenían como fin la evangelización de los esclavos, mientras que los hacendados buscaban eficiencia y control.  Las autoridades en Cuba preferían la importación de los esclavos, mientras que, a pesar de importar esclavos, la preferencia de los hacendados norteamericanos fue la de criar esclavos; creando una división entre el afroamericano y el africano que importaron.

A la larga, los hacendados norteamericanos tendrían más éxito en la evangelización de los negros que las autoridades españolas en la isla de Cuba. “Con el pasar de cada generación de esclavos nacidos en los Estados Unidos, la preservación y transmisión de su religión original era menos, causando un vacío espiritual que eventualmente fue llenado por el cristianismo (en específico el protestantismo), convirtiéndose en un vínculo de cohesión social entre los esclavos (De la Torre 2004, página 167)”.

A diferencia de lo ocurrido en las haciendas norteamericanas, los esclavos en Cuba pudieron retener con más fuerza sus tradiciones y creencias.

Conclusión

Como se ha demostrado en este escrito las circunstancias particulares del sistema colonial español fueron propensas para que los esclavos pudieran luchar contra el mismo sistema y poder mantener intactas su cultura y sus creencias religiosas. El hecho de que los yoruba que fueron importados eran parte de una clase privilegiada, que aunque había caído de favor con las nuevas autoridades del reino particular yoruba del que habían sido expulsados,  eran cultos, y tenían el conocimiento adquirido de su cultura, y sus creencias.
La resistencia del esclavo fue posible debido al sistema que buscaba transformarle. Fue el mismo sistema que alimentó, y “parió” la religión sincretizada de la Santería. De cierta manera, se puede ver a la Santería como el triunfo colectivo de los yoruba sobre los intentos evangelizadores de las autoridades católicas españolas. Tal vez su resistencia no fue armada, o violenta, aunque ciertamente podemos citar varios eventos de rebeliones esclavas, pero fue efectiva.

Se puede decir que fue efectiva por que lograron retener su identidad, pudieron mantener los lazos que los unían a África, pudieron mantener su humanidad, delante de los diversos esfuerzos deshumanizadores de todo el proceso de la trata esclavista. Desafiaron a las autoridades eclesiásticas, y lograron una victoria con resultados a largo plazo.













Bibliografía

Cross Sandoval, Mercedes. “Afro-Cuban Religion in Perspective” en Enigmatic Powers: Syncretism with African and Indigenous Peoples’ Religions Among Latinos, compilado por. Anthony Stevens Arroyo y Andrés I. Pérez y Mena. 81-98. Nueva York, Estado Unidos: Bildner Center for Hemisphere Studies, 1995.

Curtin, Phillip D. The Atlantic Slave Trade: A Census. Madison, Winsconsin: The University of Winsconsin Press, 1969.

 De la Torre, Miguel, Santería: The Beleifs and Rituals of a Growing Religion in America. Reino Unido: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2004.

Lachatañere, Rómulo. El sistema religioso de los afrocubanos. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales, 1992.

Mellafe, Rolando. Negro Slavery in Latin America. Los Angeles, California: The University of Berkely Press, 1975

Mintz, Sidney W. Caribbean Tranformations.  Baltimore, y Londres: The John Hopkins University Press, 1974.

Sánchez Cárdenas, Julio 2004. Antecedentes Históricos de la Santería en las Américas. FOCUS III, 2. 73-78



[1] Según De la Torre, estos reinos interactuaban en los asuntos de los otros reinos citados. Los Yoruba fueron entre las civilizaciones africanas más urbanas; en específico Benin sería alabada por portugueses, británicos, y holandeses como una metrópolis rica y desarrollada.
[2] El autor cita la cantidad conservadora de unos 9 a 10 millones de esclavos, y que de estos, tres cuartas partes o unos 1.3 millones de los esclavos importados tendrían como destinación final la Cuba colonial. Sydney Mintz en su libro Caribbean Transformations, concuerda con De la Torre, citando un estudio del 1969 por Curtin que dice que estimados de sobre 12 millones de esclavos es un poco excesivo (página 60).
[3] Los cabildos de nación se desarrollaron del sistema de cabildos importados desde España. El sistema se desarrolló en el Medio Evo bajo órdenes de Alfonso el Sabio. Estas organizaciones religiosas se crearon para ofrecer asistencia económica, apoyo en cuestiones de salud, y en la organización de las celebraciones de su santo patrón. En España, los esclavos de una misma nación o tribu se incorporarían en un mismo cabildo. (Cross Sandoval 1995, 83)
[4] El cabildo más antiguo se traza al año 1598, con la creación de la Hermandad de Ntra. Señora de los Remedios, por esclavos de la nación Zap. Esta hermandad crecería tanto que recibiría una autonomía fuera del sistema parroquial. (Cross Sandoval 1995, 84)
[5] Los practicantes de la santería no tienen “templos” o “iglesias” como la mayoría de las religiones principales del mundo, sino que se reúnen en los hogares de los babalawos, o sumo sacerdotes.
[6] Según explica De la Torre, muchos esclavos dejaban las pocas pertenencias que tenían a los cabildos.
[7] Espíritus divinos principales de la religión yoruba
[8] Véase textos en referencia a las Leyes de Burgos
[9] Mintz provee una lista detallada de trabajos a los que los esclavos eran sometidos: artistas, músicos, concubinas, sirvientes domésticos, subalternos y escribas.
[10] Los asientos eran licencias otorgadas por la corona española a empresas extranjeras para que pudieran infringir en el monopolio nacional español, para importar una cantidad fija de esclavos a diversas destinaciones durante un periodo de tiempo determinado (Curtin 1969, 21)
[11] Anualidades eran préstamos forzados por la corona española, tras la confiscación de especias enviadas desde las Indias, que debían ser pagados a unos intereses muy altos. Por un periodo de muchos años las anualidades eran convertidas en permisos para importar esclavos a las colonias españolas. (Mellafe 1975, 24)
[12] En otros escritos se puede encontrar referencia al catolicismo popular como catolicismo cultural. También pasa con el término de espiritismo, pues se hace referencia al Kardeciano o al popular/ cultural. El estudio de espiritismo cultural o popular lo dejamos para otra ocasión.

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