Friday, December 13, 2013

Los esclavos y la iglesia


Edwin R. Jusino
Teología 7010: Historia de la Evangelización en el Caribe
Prof. Ángel Vélez PhD.

Las creencias africanas en las culturas caribeñas son parte esencial de cada una de las sociedades que habitan en el Caribe, sea en las Antillas mayores o las menores. No se puede separar el estudio de la religión y su desarrollo del contexto historiográfico, porque son elementos que van de la mano. Desde la llegada de los españoles en 1492, ya estaba escrito en el destino que la esclavitud negra llegaría a las costas del Caribe, y por consiguiente, sus creencias se incorporarían a la psiquis colectiva de las sociedades caribeñas, de una manera o de otra.

Las razones para la importación y evangelización de los esclavos

Álvaro Huerga, escribiendo en su libro La Implantación de la Iglesia en el Nuevo Mundo[1], cita al Obispo de Roma, Juan Pablo II, durante una visita a Zaragoza, España el 10 de Octubre de 1984, diciendo "sería imposible y deformante presentar una historia verídica de esta gesta española haciendo abstracción de la Iglesia y su labor" (Huerga 1987, página 27). Para poder entender la historia de América y su cultura, hay que entender la evangelización española de las Américas. Huerga más adelante escribe diciendo "la conversión de los indios a la fe de Cristo, y la defensa de la religión católica en estos territorios fue una de las preocupaciones primordiales en la política colonizadora de los monarcas españoles" (Huerga 1987).

Huerga menciona las bulas alejandrinas de Alejandro IV, que esencialmente, impone a los reyes católicos  la condición vinculante de la evangelización. La misión primordial de la Corona Española era la evangelización.

Las controversias creadas por el maltrato de los indios, a pesar de las Leyes de Burgos, motivaron a Fray Antonio de Montesinos, Fray Bartolomé de las Casa entre otros a abogar por la condición de los nativos. Escribió René Márquez, en el libro La Esclavitud[2], que a instancias de Fray Bartolomé de las Casas España abrió las puertas para que llegasen esclavos negros al Caribe (Márquez 1967). Estos esclavos llegarían a Puerto Rico para el año 1510, cuando Jerónimo de Bruselas trajo dos esclavos negros a la isla.

Según el historiador Luis Díaz Soler, en el libro La Esclavitud Negra en Puerto Rico[3], Fernando el Católico autorizó, al emitir una cédula el 22 de julio de 1513, la introducción general de los negros, aunque no sería hasta Carlos I, que se pondría en acción un plan más estructurado para el 1517. Plan que fue promovido por De las Casas, quien ya siendo obispo de Chiapas, Guatemala, se percató de su grave error (Díaz Soler 1957, página 4).

Díaz Soler absuelve, en cierto modo, a de las Casas cuando escribe "Fray Bartolomé de las Casas no fue responsable de la introducción de los negros esclavos en América. Sin embargo, su pasión por la causa del indio vino a convertirlo en uno de los propagandistas de la esclavitud negra"[4] (Díaz Soler 1957, página 5).

Díaz Soler también muestra que la iglesia se amparó en justificaciones bíblicas, citando el exilio babilónico, y el sometimiento de los hebreos por parte de los egipcios, en la introducción de su libro Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico[5] (Díaz Soler 1965 página 17). Díaz Soler hace la aclaración que en principio, tanto el Estado como la Iglesia condenaron el sistema esclavista, pero aceptaron la necesidad de legislar para una institución ya establecida, "a fin de determinar la condición jurídica y espiritual de los seres que se veían privados de su libertad" (Díaz Soler 1965 página 17).

Díaz Soler plantea que para el siglo del descubrimiento se esperaba que, debido a las corrientes Renacentistas en Europa, la esclavitud desapareciera, pero ocurrió todo lo contrario (Díaz Soler 1965, página 18). Las fuerzas económicas de la burguesía no vieron ningún límite a una empresa sumamente lucrativa, y usaron las justificaciones eclesiásticas para empujar la trata esclavista (Díaz Soler 1965, página 18). Se entendía que "arrancar al negro de las entrañas de África era una labor humanitaria y cristiana porque se estaba transformando un salvaje, un hereje, en un individuo capaz de disfrutar de los goces de la civilización occidental” (Díaz Soler 1965, página 18). La Iglesia Católica, más allá de condenarla, participó activamente en la empresa. Se pensaba que la iglesia redimiría el alma del negro cautivo a través del bautismo.

Aunque la prioridad de la corona, y por consiguiente, de la Iglesia lo fue la evangelización de los nuevos inmigrantes, no se puede separar las aspiraciones económicas del proceso. Después de todo, la evangelización de las Américas costaría dinero, y el financiamiento privado era necesario para poder mover esta empresa.

Por otra parte, José Uriel Patiño en su libro La Iglesia en América Latina[6], no entrando hacer un juicio sobre si la esclavitud fue correcta o no, dice que hubo varios factores para que España decidiera introducir la trata esclavista en la Américas. Esas razones fueron la escasez de mano de obra, la prohibición de esclavizar a los aborígenes, y explotación de un sistema económico lucrativo que ya estaba en función (Patiño 2002, página 106). Patiño afirma, en esencia, lo postulado por Díaz Soler en el texto ya citado.

Patiño aporta también al marco presentado sobre Fray Bartolomé De las Casas:

“En el siglo XVI era difícil pronunciarse frente a la esclavitud porque era normalmente aceptada, con base en diferentes razones. Varios de los abogados a favor de los nativos, eran partidarios de la esclavitud; Las Casas, en su polémica con Ginés de Sepúlveda, cambió de opinión frente a los negros en un momento en que la trata negrera estaba echando raíces en América” (Patiño 2002 página 107)

Según escribe Patiño, ya la esclavitud negra existía en territorio español, tales como las Islas Madeira, Santo Tomé y las Islas Canarias (Patiño 2002 página 106). El sistema esclavista español, según Uriel, adoptó varios diferentes sistemas tales como las licencias (1493-1595), asientos (1595-1789),  y el libre comercio (1789-1812) (Patiño 2002 página 106).

El escrito de Patiño sugiere que aun dentro de las órdenes religiosas romanas católicas, que vinieron a implantar la bandera romana en América, no había un acuerdo sobre la legitimidad de la trata esclavista (Patiño 2002 página 107). Mayormente los dominicos, la misma orden a la que pertenecieron Las Casas y Montesinos, denunciaban los abusos, pero solo Bartolomé de Albornoz en su Arte de los Contratos, condena la esclavitud. Por otra parte, Patiño revela que los jesuitas dieron el visto bueno tímidamente, tomando una actitud paternalista en torno a la esclavitud. Aunque si condenaron el maltrato de los africanos, no fueron tan radicales como Albornoz (Patiño 2002 página 108).


Patiño describe la esclavitud africana en América de la siguiente manera:

"Los negros fueron, pues, las víctimas forzosas del sistema esclavista, emigrantes forzosos a América Latina; la esclavitud, el "mal necesario", un "bien explotable", fue una lacra para la civilización occidental de la cual no se escapan ni los vendedores ni los compradores, ni ninguna de las naciones que participaron" (Patiño 2002 página 108).

Lamentablemente, Patiño al afirmar esta condena no incluye a las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica Romana, quienes con su inacción, o con su consentimiento aun si no participaban de la trata, son igual de culpables que las autoridades seculares a las cuales el señala. Patiño mismo hace referencia a esta situación cuando menciona que Urbano VIII, en 1636, solo denunció "la impureza que la corona de Portugal podía obtener de la venta de los africanos" (Patiño 2002 página 108).

Resultados de la evangelización de los esclavos

Ante tal actitud por parte de los teóricos, teólogos, y alto liderato de la iglesia, no sorprende que los esfuerzos por evangelizar a los negros resultasen en la sincretización de sus creencias naturalistas, con las imágenes de la religión Católica.


Julio Sánchez Cárdenas, en su escrito Antecedentes Históricos de la Santería en las Américas[7], escribe que las autoridades españolas auspiciaron la creación de cabildos, o sociedades de ayuda mutua para acelerar la cristianización de los afrocubanos. Pero esto resultó en la propagación de las religiones africanas, en especial la de los Yorubas. Ya para los años 1800-1840 se había comenzado la importación de los lukumí o Yoruba, y fue tan masiva la emigración forzosa de estos africanos, que llegaron a Cuba babalawos consagrados a Orumila, y otros sacerdotes consagrados a otros orishas del panteón de la Regla Ocha. También llegarían músicos y cantantes, personajes de suma importancia en el rito Yoruba (Sánchez Cárdenas 2004 página 76).

Al parecer, las autoridades romanas no lograrían una evangelización eficaz de los negros importados a las Américas, precisamente por la trata esclavista.

Oscar Beozzo, en el artículo El cristianismo en América Latina[8], del libro Tejiendo Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía en el Caribe, escribe: "podemos decir que no hubo reconocimiento de la actuación del Espíritu en la historia de estos pueblos, ni diálogo evangelizador, sino prácticamente imposición del cristianismo" (Beozzo 2006 página 197). La imposición de un sistema religioso sobre culturas, que ya tenían sus sistemas desarrollados, no sería uno pacífico, sino uno violento; lo que ocasiona que aquellas culturas sometidas busquen la manera de resistir al opresor.

La manera en que estas culturas lograrían desafiar al opresor sería manteniendo vivas sus creencias, a pesar de que en el exterior aparentasen ser "buenos católicos".

Beozzo no solo lanza críticas a los evangelizadores católicos provenientes de España, sino que también critica a las diferentes denominaciones protestantes. Beozzo concluye que "la esclavitud dejó marcas en el cristianismo latinoamericano y caribeño que se traducen todavía hoy en discriminación y racismo, no del todo eliminados dos la conciencia y la práctica cristiana. Así, entre las iglesias cristianas, los culto afroamericanos son fácilmente asimilados a manifestaciones demoníacas" (Beozzo 2006 página 202).

Gustavo Benavides, en su artículo Syncretism and Legitimacy in Latin American Religion[9], nos da una definición del término clave para entender el resultado de la trata esclavista en la cultura caribeña, sincretismo. Benavides describe el sincretismo como "situaciones en donde elementos de más de una religión son combinados, pero de cierta manera que es posible reconocer los elementos extranjeros y su naturaleza" (Benavides 1995 página 21).

Este proceso, podemos postular, fue uno que, inconscientemente o tal vez conscientemente, los esclavos usaron para resistir la imposición de una religión, cultura, y tradición diferente a la de ellos. La creación de los sistemas socio-religiosos afro caribeños, es en gran medida el resultado del pensamiento religioso europeo del siglo XVI, y XVII. El resultado de la imposición de la religión católica-cristiana fue el catalítico para la eventual formación de religiones como la Santería, el Vudú, el Palo Mayombe, entre otras.

Tal así que Miguel de la Torre, en su libro Santería[10], dice que la Cuba católica fue más conductiva a la preservación de la fe de los Orishas que los esclavos importados a los estados protestantes de los Estados Unidos. Las razones, explica De la Torre, fueron primordialmente la importación masiva de estos esclavos (De la Torre 2004 página 165), apoyando lo postulado por Julio Sánchez Cárdenas. Otra diferencia mayor lo fue el sistema de apoyo creado por las autoridades españolas, seculares y eclesiásticas. Mientras que en los Estados Unidos los esclavos eran "entrenados" en Cuba, en teoría, eran tratados mejor, en las ciudades donde la iglesia tenía presencia (De la Torre 2004 página 166). Ese vacío religioso creado por el protestantismo en los esclavos no se encontraría en las plantaciones cubanas, donde los esclavos retuvieron su cultura, y sus creencias (De la Torre 2004 página 167).

De la Torre también señala que el catolicismo practicado en Cuba, era uno folklórico y no el oficial. En esencia, la existencia de dos catolicismos, uno oficial y el otro folklórico (De la Torre 2004 página 169) demuestra que la evangelización de los esclavos fue una superficial, y resultó en un fracaso que permitió el surgimiento y preservación de la cultura africana que finalmente permeó dentro de la cultura caribeña.

















Bibliografía

Benavides, Gustavo. “Syncretism and Legitimacy in Latin American Religion” en Enigmatic Powers: Syncretism with African and Indigenous Peoples’ Religions Among Latinos, compilado por Anthony M. Stevens-Arroyo y Andrés I. Pérez y Mena. Nueva York, Estados Unidos: Bildner Center for Western Hemisphere Studies, 1995.

Beozzo, Oscar, “El Cristianismo en América Latina” en Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía en el Caribe compilado por Pablo Bonavía. Bogotá, Colombia: Amerindia, 2006.

De la Torre, Miguel, Santería: The Beleifs and Rituals of a Growing Religion in America. Reino Unido: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2004.

Díaz Soler, Luis, Historia de la Esclavitud Negra en Puerto Rico. Rio Piedras, Puerto Rico. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1965.

Díaz Soler, Luis, La Esclavitud Negra en Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto Rico, 1957.

Huerga, Álvaro, La Implantación de la Iglesia en el Nuevo Mundo. Ponce, Puerto Rico: Universidad Católica de Puerto Rico, 1987.
Márquez, René. La Esclavitud. Puerto Rico. Departamento de Instrucción Pública División de la Comunidad, 1967.

Patiño, José Uriel. La Iglesia en América Latina. 1era edición. Bogotá, Colombia. Sociedad de San Pablo, 2002.

Sánchez Cárdenas, Julio 2004. Antecedentes Históricos de la Santería en las Américas. FOCUS III, 2. 73-78



[1] Huerga, Álvaro. La Implantación de la Iglesia en el Nuevo Mundo. (Ponce, Puerto Rico: Universidad Católica de Puerto Rico 1987).
[2] Márquez, René. La Esclavitud. (Puerto Rico. Departamento de Instrucción Pública División de la Comunidad 1967)
[3] Díaz Soler, Luis. La Esclavitud Negra en Puerto Rico. (San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto Rico1957)
[4] Díaz Soler, Luis. La Esclavitud Negra en Puerto Rico. (San Juan, Puerto Rico. Instituto de Cultura de Puerto Rico 1957)
[5] Díaz Soler, Luis. Historia de la Esclavitud Negra en Puerto Rico. (Rio Piedras, Puerto Rico. Editorial de la Universidad de Puerto Rico 1965).
[6] Patiño, José Uriel. La Iglesia en América Latina. 1era edición. (Bogotá, Colombia. Sociedad de San Pablo 2002).
[7] Sánchez Cárdenas, Julio  2004. Antecedentes Históricos de la Santería en las Américas. FOCUS III, 2. 73-78.
[8] Beozzo, Oscar, “El Cristianismo en América Latina” en Redes de Vida y Esperanza: Cristianismo, sociedad y profecía en el Caribe comp. por Pablo Bonavía. (Bogotá, Colombia: Amerindia, 2006), 187-218
[9] Benavides, Gustavo. “Syncretism and Legitimacy in Latin American Religion” en Enigmatic Powers: Syncretism with African and Indigenous Peoples’ Religions Among Latinos, comp. por Anthony M. Stevens-Arroyo y Andrés I. Pérez y Mena (Nueva York, Estados Unidos: Bildner Center for Western Hemisphere Studies 1995) páginas 19-46.
[10] De la Torre, Miguel, Santería: The Beleifs and Rituals of a Growing Religion in America. (Reino Unido: Wm. B. Eerdmans Publishing Co. 2004)

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