Friday, December 13, 2013

La Santería, herencia de la inmigración cubana


Edwin R. Jusino
HIST 7040: Historia de la Inmigración a Puerto Rico
Prof. José Lee Borges PhD.

La cultura puertorriqueña ha sido una de formación y transformación por medio de olas de inmigrantes a la isla. Para bien o para mal, estos inmigrantes han sido co-fundadores de la cambiante cultura puertorriqueña. Uno de esos elementos traído a la isla por medio de las inmigraciones lo ha sido la Santería.

La mayoría de los estudios señalan el comienzo del exilio cubano como punto de partida para la llegada en masa de los cubanos a la isla. Según apunta Yolanda Martínez San Miguel, en su libro, Caribe Two Ways: Cultura de la migración en el Caribe insular hispánico, usa los datos censales provistos por Jorge Duany y nos explica que desde  principios de los años 1960's, a Puerto Rico comenzaron a llegar un promedio de 3,200 cubanos al año (Martínez San Miguel 2003 p. 105). Martínez detalla que las manifestaciones culturales de esta comunidad producidas en Puerto Rico no se han estudiado en detalle, a pesar de que la presencia cultural y económica si (Martínez San Miguel 2003 p 105). Entre esas manifestaciones culturales que no se han estudiado en detalle que se desarrollan aquí se debe incluir la Santería y su sincretismo con el espiritismo folclórico.


Martínez (2003) dice en su libro:

"Viendo a Puerto Rico como lugar de encuentro de múltiples poblaciones caribeña, me parece legítimo considerar la inmigración como una experiencia que redefine lo nacional con la misma intensidad que la emigración y las prácticas sociales y culturales insulares. La comunidad cubana se convierte en otra coordenada definitoria de los puertorriqueño, tan importante como la condición colonial o la experiencia neorriqueña en los Estados Unidos" (p. 141).

De esta cita podemos entender que la aportación cultural de los cubanos, entre otros grupos caribeños, ha sido un eje central en la formación de la identidad puertorriqueña. Entre esas aportaciones, como veremos más adelante, lo es la Santería.

Según Jorge Duany en su libro Los cubanos en Puerto Rico: economía étnica e identidad cultural, el momento de mayor importancia para el comienzo del exilio cubano lo fue enero 1, de 1959, cuando Fidel Castro y los comunistas lograron derrocar la dictadura de derecha de Fulgencio Batista (Duany 1995 p. 1). Los cubanos que optaron por el exilio se movieron a los grandes centros de la inmigración de la época como Nueva York, Nueva Jersey, pero en especial en Miami. En una proporción pequeña se establecieron en el área metropolitana de San Juan (Duany 1995 p 1). Los cubanos optaron por Puerto Rico por diversas razones; sin importar las razones, la llegada de los cubanos a Puerto Rico conllevaría un incremento gradual en la popularidad, y exposición de la Santería en Puerto Rico.

Si se apoya la tesis de que la Santería llegó con los cubanos a Puerto Rico, es importante notar que los primeros cubanos llegaron a Puerto Rico, previo al exilio. Según Duany, los primeros cubanos comenzaron a emigrar hacia los Estados Unidos con el comienzo de la Guerra de los Diez Años en Cuba (Duany 1995 p. 43). El contacto entre Puerto Rico y Cuba precede la Guerra de los Diez Años, debido a que ambas eran colonias españolas, por ende podemos asumir que muchos cubanos pudieron haber emigrado hacia Puerto Rico al igual que hacia los Estados Unidos.

Según Duany (1995), los cubanos exiliados pertenecían a diversas profesiones y de diferentes estatus sociales.

                                               “Los exiliados provienen de todos los sectores de la sociedad cubana, principalmente de las áreas urbanas y los sectores medios… Es un error analizar la inmigración cubana en los Estados Unidos y Puerto Rico exclusivamente como un fenómeno de clase alta (p. 53-54)”.


Esta aseveración de Duany nos permite postular que la Santería, usualmente asociada a las clases bajas, fue importada también durante las diferentes olas migratorias, tal y como sucedió con la llegada de los Yorubas a Cuba con la trata esclavista.

Hedelberto López Blanch (2001), escribiendo para el libro de su investigación demográfica Descorriendo mamparas: La emigración cubana en los Estados Unidos, describe las mismas condiciones que Duany presenta en su libro. Ya para mediados del siglo XIX los cubanos comenzaron a emigrar en masa fuera de la isla. Según López Blanch, citando un estudio de la Universidad Park de la Florida, entre 1875 y 1880 residían en los Estados Unidos 12,000 cubanos, laborando en Nueva York, Nueva Jersey, Florida y Boston (p 25). López Blanch también afirma que los exiliados provenían de todos los extractos sociales. Un 40% de los emigrados del 1962 hacia los Estados Unidos eran profesionales y gerentes de negocios, empleados y comisionistas representaron un 31%, trabajadores directos 3%, y universitarios 36% (López Blanch 2001 página 28).

Si nos dejamos llevar por ambos estudios, el de Duany y el de López Blanch, podemos entender que las olas migratorias provenientes desde Cuba no eran simplemente temporeras, sino que eran emigrantes que buscaban rehacer sus vidas, escapando la persecución política del régimen comunista de Fidel y Raúl Castro. Estos emigrantes trajeron consigo sus costumbres, su manera de hablar español y su acento, trajeron su capital, y sus creencias religiosas.

¿Cómo podemos afirmar que había movimiento entre Cuba y Puerto Rico previo al 1868? Fernando A. Medina, en su ensayo El Grito de Lares en la Encrucijada: Rebelión o Revolución, desde el 1837 se hablaba de las Leyes Especiales que se habían propuesto por la Junta Informativa, en donde participaron representantes de Cuba y Puerto Rico.

Medina escribiendo en su ensayo dice:

“Algunos historiadores sostienen que este impasse provoca que Ramón Emeterio Betances, junto a Segundo Ruiz Belvis y otros puertorriqueños opten por la independencia para la isla y comiencen a trabajar en su proyecto con los líderes cubanos que deseaban la independencia para Cuba. El que se hayan planificado los levantamientos de Yara y Lares para la misma fecha sugiere la existencia de un plan común para ambas islas y nos lleva a preguntarnos si no habrá sido un tanto forzado el proyecto independentista puertorriqueño, y si no habrá sido su objetivo principal ayudar a la causa cubana al dividir los esfuerzos anti revolucionarios españoles”[1].

Si había una conspiración mutua, se puede asumir que habían viajes entre Cuba y Puerto Rico, sean comerciales, o para asentarse previo a la Guerra de los Diez Años. Aunque no se pueda precisar una fecha exacta para la importación de la Santería, sabemos que la misma ya estaba en Puerto Rico previo al comienzo del exilio cubano de mediados del Siglo XX. Lo que si ocurre con el exilio, que no ocurrió con las olas migratorias anteriores, es la popularización y la llegada en masa de practicantes de la religión. Previamente, según investigaciones anteriores realizadas (Llorens 2008), la santería previa al exilio sobrevivió involucrada en los círculos del espiritismo folclórico.

Según Idalia Llorens, en su libro Raíces de la Santería, el espiritismo adaptó muchas de las prácticas de la Santería que trajeron los cubanos a Puerto Rico. Cubanos que ella denomina como “exiliados cubanos” (Llorens 2008 p. 185). Esto ocurre, según Llorens, debido a la similitud de las creencias espiritistas con la de la Santería. Llorens, sin embargo, identifica la llegada de la Santería con el exilio cubano, algo que ya se ha postulado en este escrito como ser incorrecto. El sincretismo entre la santería cubana y el espiritismo folclórico puertorriqueño ocurre tras la falta de homogeneidad en el espiritismo folclórico, pues el espiritismo folclórico no tenía una autoridad central (Llorens 2008 p 192), mientras que la Santería tiene una estructura jerárquica de control, cuyos sumos sacerdotes se encuentran a la cabeza de la estructura piramidal.

Según Miguel de la Torre (2004), en su libro Santería, “la Cuba católica fue más conductiva en preservar la fe de los orishas que los Estados Unidos protestantes (p. 165)”. De la Torre (2004) describe en su libro el ambiente hostil que los practicantes de la Santería en Cuba vivían en las primeras décadas del siglo XX:

                                             “Until 1940 Santería was a punishable crime in Cuba. Persecution resumed in 1962 during the early years of Fidel Castro’s revolution. Santería became subject to a growing number of restrictions, including bans against practicing its rituals or participating in its festivals. In the mid 1960’s, santeros and santeras were arrested, imprisoned and in at least one case executed (p. 175)”

De la Torre (2004) identifica la presencia de la Santería en los Estados Unidos , en ciudades como Nueva York, Nueva Orleans, y Florida, llegando con la migraciones cubanas del siglo XIX (p. 176). No obstante, De la Torre (2004) hace énfasis del hecho de que muchos cubanos salieron de Cuba debido a la persecución religiosa por parte del estado (p. 177). Muchos al llegar se tornaron hacia la religión para poder hacer frente a la separación con la tierra que los vio nacer; muchos vieron en el pentecostalismo la oportunidad para llenar ese vacío, pero otros se tornaron a las antiguas prácticas de la Santería (De la Torre 2004 p. 177).

De la Torre sugiere que la Santería sirvió para aliviar la soledad que sentían los cubanos en el noreste de los Estados Unidos, sirviendo como un grupo de apoyo para los exiliados.

                                             “Worshiping the orishas with fellow Cubans in a mostly Cuban house-temple met more than just the spiritual needs of immigrants. They found spiritual leaders who spoke their language and understood their basic worldview, providing healing for the loneliness and isolation many Cubans faced in the northeastern United States due to their displacement. In effect, Santería functioned as a support group for these refugees. Because the vast majority of the migrating exilic Cuban community (about 99%) considered themselves white, Santería in the United States ceased being predominantly black, eventually developing into a white, middle class religion practiced in the suburbs (De la Torre 2004 p 179)”.

Si tomamos en consideración la investigación de Duany, a la luz de lo que plantea De la Torre, podemos ver algunas similitudes pero también algunas diferencias. En cuanto a las diferencias Duany plantea en su libro previamente citado que:

                                             “Los cubanos han enfrentado menos diferencias culturales, lingüísticas y religiosas en Puerto Rico que en los Estados Unidos. La composición social de los exiliados en Puerto Rico es más selecta que en los Estados Unidos. Como regla general, los inmigrantes con niveles educativos y ocupaciones más altos se radicaron en Puerto Rico (Duany 1995 p. 83-84)”

Sin embargo, Duany (1995) reconoce que la mayoría de los miembros de Casa Cuba, que fue fundada previo al comienzo de las olas migratorias del exilio cubano, desde los años sesenta pertenecen a la clase media (p 140). Muchos miembros eran médicos, psicólogos. Modelos de ropa y vendedores; “los miembros del club se especializaban en trabajo de oficina, las profesiones, los negocios y la manufactura. Muchos socios eran amas de casa y estudiantes (Duany 1995 p. 140)”.

Si se toma en consideración una de las funciones principales de la Casa Cuba es “el deseo de preservar los valores y costumbres cubanas (Duany 1996 p. 138), podemos también plantear que las costumbres y creencias de la Santería, aunque esta se asociaba más con los afrocubanos, fueron parte de lo que se consideraba cubano. De la Torre también hace mención que había afrocubanos que eran parte de las clases medias y altas de la sociedad cubana (De la Torre 2004 p 174).


A pesar de que De la Torre explica que debido a la persecución suscitada hacia la Santería, los afrocubanos de las clases altas, y medias abandonaron la Santería por miedo a ser perseguidos y se desasociaron de los afrocubanos de las clases bajas (De la Torre 2004 p 174). No obstante, la historia nos demuestra que las conversiones por conveniencia no son necesariamente internalizadas. El ejemplo perfecto para dicha aseveración es la Inquisición Española, donde se forzaba a los judíos a convertirse al catolicismo, y los “conversos” eran perseguidos por la institución eclesiástica.

La posibilidad de que estos afrocubanos de clase media y alta que emigraron de Cuba, mantuvieron sus creencias religiosas es de bastante importancia. Aunque la Santería ya había llegado a Puerto Rico previo al exilio cubano, el flujo constante de cubanos a la isla, trajo consigo la popularización de la práctica religiosa. Tal así, que hoy en día ya la Santería no se puede considerar como una religión de los marginados, sino una religión con acceso a las esferas de poder en las clases medias y altas. El artículo de El Vocero del 13 de Septiembre del 2011 titulado “Investigan a dos Santeros” nos brinda evidencia contundente de que la herencia cubana ha permanecido en las clases medias y altas. El caso en referencia se basa en el asesinato de la corredora de bienes y raíces, Brendalí Sierra Ramos, por su padrino en la Santería.

El gran problema con el estudio de esta práctica religiosa del punto de vista histórico es la falta de documentación primaria en torno al tema. A pesar de esto se puede ver un patrón general del desarrollo gradual de esta práctica religiosa desde los 1960’s a raíz de las olas migratorias del exilio cubano.




















Bibliografía

Cobas, J., Duany, J. “Los Cubanos en Puerto Rico: Economía, étnica e identidad cultural”. Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico. 1995.
De la Torre, M. “Santería: The Beleifs and Rituals of a Growing Religion in America”. Michigan, Estados Unidos: Wm. B. Eerdmans Publishing Co. 2004
Llorens, I. “Raíces de la Santería: Una visión completa de esta práctica religiosa”. Estados Unidos: Editorial Llewelyn Español. 2008.
López Blanch, H. “Descorriendo mamparas: La emigración cubana en los Estados Unidos”. San Juan, Puerto Rico: Editorial Plaza Mayor. 2001
Medina Carillo, F. “El Grito de Lares en la encrucijada: Rebelión o Revolución”. Arecibo, Puerto Rico: Departamento de Humanidades, Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Edición Digital.
Martínez San Miguel, Y. “Caribe Two Ways: Cultura de la migración en el Caribe insular hispánico”. San Juan, Puerto Rico. Ediciones Callejón. 2003.
Rivera Puig, M. “Investigan a dos santeros”  El Vocero de Puerto Rico.  13 de septiembre de 2011. Edición digital.



[1] Medina Carillo, F. “El Grito de Lares en la encrucijada: Rebelión o Revolución”. Arecibo, Puerto Rico: Departamento de Humanidades, Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Página 6.

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