Wednesday, February 20, 2013

Armas Espirituales para una Guerra Espiritual


Martes 19 de febrero de 2013
Miércoles 20 de Febrero de 2013
Edwin R. Jusino

“Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”
1 de Corintios 12:3-7

Para cada guerra, hay sus armas. 2 de Corintios 10:3-5 dice: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”. La guerra espiritual es una realidad que cada cristiano debe afrontar. Desafortunadamente en las distintas denominaciones no se enseña mucho en torno a esta realidad.

En el estudio pasado hicimos un enfoque a la armadura espiritual, la autoridad y la fe. Sin estas dos últimas no podemos lograr la victoria en las batallas espirituales que encaramos todos los días. La fe nos escuda de los dardos que el enemigo nos lanza; y la palabra de Dios es la espada de doble filo que usamos para militar principalmente. Pero si nos percatamos en el versículo de 2 de Corintios, vemos que Pablo usa la forma plural, refiriéndose a que hay más de un arma. ¿Cuáles son estas armas espirituales?

En el versículo de entrada notamos que cada parte de la trinidad de Dios otorga algo en específico. El Espíritu otorga los dones, que estaremos discutiendo en un estudio posterior, Jesús es quien otorga los ministerios, que ya hemos discutidos algunos en estudios pasados, y finalmente el Padre es quien otorga las operaciones.

Las operaciones son las acciones, las estrategias, y herramientas que Dios Padre da para poner en acción los dones espirituales. Usando la dirección del Espíritu Santo, el cristiano pone en acción sus dones para usar las herramientas, o armas espirituales dadas por el Padre. La palabra griega para operaciones es energematon.

Según la página truthforthelastdays.com: “El singular "energema", habla de "lo que es hecho por medio de la energía, el efecto producido, operación," de "energeo", "a trabajar, a ser activos, a realizar, para energizar y operar" "Energematon". Ocurre en 1Cor.12v6., donde se habla de las variedades de operaciones de todos los dones. En 1Cor.12v10. "Energemata" se usa con "dunameon" para hablar de uno de los dones de poder, "milagros;" estas "operaciones de milagros o actos de poder", se utilizan para hablar de las operaciones del poder de Dios en la naturaleza y del  medio ambiente del hombre. El don de funcionamiento de los milagros tiene un efecto potente y duradero en las personas y las naciones, lo que queda claramente demostrado por el efecto de las plagas sobre Egipto, y la apertura del Mar Rojo. Josh.2v9-11. Is.26v9. Muchas generaciones después naciones impías seguían temblando en la memoria de estos grandes milagros. 1Sam.4v6-8. Milagros de Nuestro Señor naturaleza tuvo un profundo efecto sobre los que los vieron. Mk.4v35-41. Jn.6v14. Necesitamos experimentar todas las operaciones de funcionamiento del Espíritu Santo. Los cristianos pueden, y deben, ser energizados por Dios y manifestar sus dones espirituales.”

Entonces ¿Cuáles son las herramientas que ponemos en acción en conjunto a los dones? Regresemos al versículo en 2 de Corintios 10:4: “sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,”.  ¿Qué es una fortaleza? La palabra fortaleza (en griego Οχυρό) según la Real Academia significa defensa natural que tiene un lugar o puesto por su misma situación. Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela. Según diccionarios.com la palabra fortaleza significa lugar o recinto fortificado. ¿Qué fortalezas es a las que el apóstol Pablo se refería que derribáramos?

Según el pastor Jonathan Corona, escribiendo en ministros.org: “Todo proceso de liberación exitoso empieza cuando se remueve todo lo que está defendiendo al enemigo. Hablando en Guerra Espiritual, el Apóstol Pablo lista la palabra fortaleza para definir la fortaleza espiritual donde satanás y sus legiones se esconden y están protegidos. Estas fortalezas existen en las formas de pensar e ideas que gobiernan los individuos e iglesias, como también comunidades y naciones. Antes que la victoria sea declarada, estas fortalezas deben ser derribadas y la armadura de satanás removida. Después la Palabra poderosa y el Espíritu Santo pueden efectivamente derribar la casa de satanás.”

¿Cómo entonces derribamos estas fortalezas? ¿Cuál es la herramienta o herramientas que se pone en práctica? Dios puede usar varias estrategias para derribar una fortaleza, pero hay dos principales que se usan. Teniendo en cuenta que las fortalezas residen en la mente, en el corazón y son áreas donde Satanás o algún otro espíritu inmundo usan para permanecer dominantes en esa vida,  se debe visitar al libro de Josué.

Josué 6:2-4: “Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.”

Cuando el pueblo de Dios fue a tomar a Jericó, una ciudad amurallada que servía de fortaleza, les ordenó que marchasen 7 veces alrededor de la ciudad. Igualmente, en una ministración, el ministro de liberación que esté orando puede ser movido por el Espíritu Santo a darle 7 vueltas a la persona para derribar la fortaleza.

También existe otra arma espiritual para derribar fortalezas. Isaías 58:6 dice: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” El ayuno es un arma espiritual poderosa, que no solamente nos ayuda a crecer, sino que también nos ayuda a traer libertad a nuestras vidas.

El mismo Jesús dijo en Mateo 17:21: “Pero este género no sale sino con oración y ayuno.” El ayunar es un arma espiritual poderosa que sirve para muchas diversas situaciones.

Otra herramienta que tenemos es la adoración. Veamos un ejemplo de cómo se empleó la adoración en guerra espiritual en la biblia refiriéndonos a 2 Crónicas 20:20-23:

“Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero.”

Cuando un pueblo en unidad decide adorar a Dios, sobre el enemigo cae confusión y turbación y sus artimañas recaen sobre sus propias cabezas.

La adoración también es útil para la destrucción de fortalezas, y liberación de los cautivos, tal y como podemos ver cuando Pablo y Silas fueron encarcelados en Filipo por reprenderle el espíritu de adivinación a una joven.

Hechos 16:23-26: “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

Veamos el Salmo 149:6-9: “Exalten a Dios con sus gargantas, Y espadas de dos filos en sus manos, Para ejecutar venganza entre las naciones, Y castigo entre los pueblos; Para aprisionar a sus reyes con grillos, Y a sus nobles con cadenas de hierro; Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.”

En esta porción del Salmo 149 vemos como el salmista describe la alabanza como una espada de doble filo, útil para la guerra. Describe como la adoración a Dios aprisiona a los reyes con grillos y a los nobles con cadenas de hierro. ¿Puede la adoración realmente atar a un rey físico? Ciertamente el salmista se refiere a los espíritus inmundos al hablar de reyes y nobles. ¿Cómo sabemos esto?

Daniel 10:12-13 dice: “Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.”

Vemos que el ángel Gabriel  le dice a Daniel que el príncipe de Persia se le opuso por veintiún días. ¿Puede un ser humano detener a un ángel? Definitivamente no. Este príncipe de Persia es el principado satánico, jefe de las huestes de los demonios que reinan sobre el territorio de Persia. En Efesios 6:12 Pablo nos dice que: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Entonces, los reyes y nobles del que el salmista habla en Salmos 149 son espíritus inmundos de alta jerarquía, y vemos que la adoración los ata e inhabilita a ellos de poder actuar. Donde hay adoración genuina, no puede haber espíritus inmundos.

Veamos un ejemplo final. 1 de Samuel 16:14-15 dice: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta.” Cuando el rey Saúl fue desechado por Dios, su Espíritu se apartó, a lo que permitió que las puertas abiertas que Saúl había dejado abiertas tras su desobediencia a Dios, viniese un espíritu inmundo atormentarle. El versículo 23 de 1 de Samuel 16 nos dice: “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.” Aquí podemos ver que la adoración hacía que el espíritu inmundo se apartase de Saúl cuando David tocaba el harpa en adoración a Dios.

Como hemos visto en el Salmos 149, las armas espirituales tienen diversos usos, tal y como hay diversos dones y diversas operaciones. Eclesiastés 1:9 dice “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.”  Por ende no se debe sorprender sin algún momento el Espíritu Santo mueve a un ministro de liberación a dispararle, o arrancar de usted escorpiones o serpientes (Lucas 10:19: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.”), o romper grilletes, u otras acciones proféticas. Son el mismo Espíritu que por cuya autoridad, Jesucristo fue resucitado de entre los muertos.

Hay varias otras armas espirituales que no entré a profundo en este estudio, como por ejemplo la oración, pues ya se ha discutid a saciedad en otros estudios, pero no dejan de ser igualmente importantes.

Pero antes de concluir quiero hablar sobre un arma espiritual muy importante, la sangre de Cristo. La sangre de Cristo es la que purifica, nos limpia de pecados, y nos da acceso a la presencia de Dios. Apocalipsis 12:11 dice “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”  La sangre de Cristo, como podemos ver en este versículo es una arma de guerra. Cuando a usted lo ungen, el aceite que es presentado y separado para el Señor, es símbolo de la sangre de Jesucristo.

Un ejemplo de cómo se debe usar el aceite para ungir es en su hogar. Cuando los Israelitas estaban en Egipto, Dios envió a que sacrificaran un cordero perfecto, y cogieran su sangre y la pusieran en la puerta como señal para que el ángel de la muerte no entrara a su hogar (Éxodo 12:7: “Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.”). Cuando se unge un hogar se hace de la misma manera, usando aceite en representación de la sangre de Jesús. Cuando ungimos nuestros hogares, los mantenemos limpios de espíritus inmundos, por lo que la presencia de Dios puede fluir con más facilidad en nuestro hogar. Algo muy importante que debe tener en cuenta es que cuando vaya a ungir su casa, debe sellar todas las puertas que dan hacia afuera. Entiendas que un aire acondicionado sirve de puerta.

La pregunta que debe estar pasando por su mente es, si los espíritus son espíritus y pueden traspasar paredes, ¿Cómo ungir con aceite y sellar mi hogar los mantendrá afuera? Sencillo, usted está actuando en fe un acto profético. El aceite no tienen ningún poder, solamente la sangre de Cristo, y lo que está usted declarando es que la sangre de Jesucristo cubre y sella su hogar. Por eso debe ungir todas las puertas, dejando una sola abierta, reprender a todo espíritu inmundo, quebrantar toda maldición que haya podido ser enviada contra de su casa, todo en el nombre de Jesús, y luego sellar esa puerta final.

Lo mismo ocurre cuando una persona es ungida.  1 de Samuel 16:12-13 dice “Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.” Cuando somos ungidos, en el mundo espiritual lo que estamos recibiendo sobre nosotros no es aceite, sino la sangre de Jesucristo. Y tras eso, el Espíritu Santo tiene más libertad de fluir en nuestras vidas, mientras nos mantengamos caminando en santidad.

1 comment:

Prometeo said...

Por abandonar las armas espirituales es que la iglesia hoy día está como está, vacía y sin impato en la sociedad. Hemos ustituido la oración, el ayuno y la lectura de la Palabra por conciertos, títulos, espectáculos y otras cosas que no llenan.

Adelante y éxito.