Tuesday, March 13, 2012

Reseña libro: Raíces de la Santería


Edwin R. Jusino
Tesina: Desarrollo de la Santería en Puerto Rico

El libro escrito por la Dra. Idalya Llorens, muestra una visión completa sobre la práctica de la santería, e incluye un recuento de las teorías que existen en torno a su origen en las comunidades yoruba de África.

Según revela Llorens, hay varias teorías sobre la creación de la religión Yoruba, oriunda de Nigeria. Entre las que más resaltan son la posibilidad de que inmigrantes o refugiados políticos de Meca hayan llegado a la región y hayan incorporado elementos de su cultura con la de los yoruba. 

Llorens hace un resumen detallado de las deidades u “orichas” más importantes, como Elegua, Ogún, Oshún, Changó, entre otros. La doctora Llorens también hace un énfasis sobre los símbolos que identifican a los practicantes de la santería, como por ejemplo los números que identifican a cada santo y los colores asociados. El libro procede a explicar detalles sobre los rituales en el que participan los neófitos, o iniciados a la santería.

Importante notar, que la doctora menciona que los practicantes de la Santería son, entre muchas cosas, espiritistas, e inclusive ofrece una tabla donde habla sobre las similitudes entre los espiritista folklóricos y las prácticas de la santería.

El capítulo 6 del libro ofrece una tabla donde compara y contrasta el espiritismo folklórico con la santería. Hasta el momento, la investigación en torno a la llegada de la santería a Puerto Rico que se ha realizado, ha encontrado que la santería llegó con inmigrantes cubanos en las primeras dos décadas del siglo XX. Llorens explica que tanto la santería como el espiritismo folklórico, que es autóctono de Puerto Rico, tienen muchas semejanzas. Esto da validez a lo descubierto en una de las entrevistas realizadas a un ex santero, donde relata que la Santería comenzó dentro del espiritismo folklórico, y luego se desarrolló independiente a esta. 

Tabla ofrecida por la Profesora Llorens.




Monday, March 12, 2012

Te quiero perdonar


Si supieras el infierno que he vivido
Día y noche desde que te fuiste
Desde que tú crees que la puerta cerastes
Pero ¿Quién eres tú para cerrar una puerta que ni tú ni yo abrimos?

Amargas lágrimas caen por mis mejillas
Ríos de amargura derramados en mis manos
Dolor de un corazón herido a muerte
Muerte a mi carne, muerte a mi voluntad.

Tras la puerta que se abrió de amargura
Han venido contra mi legión tras legión
Las tentaciones del pasado resurgiendo en mí ser
Intentando encadenarme nuevamente

¿Cómo duele una traición?
Es dolor de muerte
¿Cómo poder perdonarte?
¿Cómo es posible que te siga amando?

Te digo y lo escribo, que te amo
Te amo incondicionalmente
Pero este no perdón me sigue agobiando
¡Quiero ser libre de tu recuerdo!

Quiero olvidar la sonrisa maquiavélica
Que mostraste aquella noche
Cuando te confronte…
¡Cuando espetasteis tu daga o Brutus!

¿Por qué sigo anhelando tu corazón?
¿Por qué accedí a obedecerle
Cuando sabía que esto ocurriría?
Porque él es Dios, y yo soy hombre.

Sáname Jehová de los Ejércitos
Del rechazo que una y otra vez agobia mi vida
De un corazón herido desde tantos años atrás
Sáname ya del tiempo agobiante que me desespera

Tráeme el bálsamo de sanidad a mi corazón
Quiero sentir el fuego de tu amor en mi vida
Un fuego que consume, que duele, que liberta
¡Mi alma está desesperada por tu amor mi Señor!

¿De dónde ha aparecido la Raquel en mi vida?
Ninguna es Lea
Ninguna es la que no logro poder perdonar
Y cuya raíz de amargura deseo derribar

¿Cómo habrá otra como ella?
¿Cómo poder amar a otra como la amo a ella?
Pues, a la verdad, nunca, amé a ninguna otra
Como la amo a ella.

La puerta continúa abierta
¿Quién cerrará la puerta que Jehová abierto?
Solamente Jehová lo hará
Y solo Jehová guiará mi camino

Mi amada hermana
Te perdono… se libre
No deseo ya recordar lo que pasó
Solo deseo que seas sanada por su bendita sangre

Solo deseo que la paz de Cristo llene tu corazón
Que las vendas te sean quitadas
Y si al final deseas restituirme a tu vida
Que sea la voluntad de Dios… y no la mía.
Pues mi voluntad, ya habrá muerto.