Sunday, December 30, 2012

El rol del hombre y la mujer en un matrimonio


Edwin R. Jusino y Maritza Ojeda

Ya habido entendido en estudios pasados que el rol de la mujer fue mal traducido para mantener a la mujer enyugada al sistema patriarcal estoico ateniense (véase los escritos sobre libro: What Paul Really Said About Women) ¿Cuál es el rol del hombre y de la mujer en el matrimonio?

“Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre;” Proverbios 1:8.

Según este versículo el Padre es quien provee la instrucción, mientras que la Madre es quien provee la dirección. Según la Real Academia Española, instrucción significa acción de instruir;  caudal de conocimientos adquiridos, curso que sigue un proceso o expediente que se está formando o instruyendo. Instruir, por su parte, significa enseñar, doctrinar; comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas. La palabra dirección significa acción y efecto de dirigir, consejo, enseñanza y preceptos con que se encamina a alguien. Dirigir significa enderezar, llevar rectamente algo hacia un término o lugar señalado.

Según el portal licoc.org, “instruir viene del Hebreo: chanak, que significa estrechar, iniciar, disciplinar, entrenar, instruir.”

La palabra dirección en hebreo es tsavah, que significa dar dirección; dirigir a uno en un viaje, proviene de la palabra tsa, que significa dirección. Ambas son la raíz para la palabra hebrea mitsvah, que significa “dirección”. Mitsvah también significa mandamiento, y su forma verbal es tsavah. La mits'vah de la Biblia no son órdenes, o normas y reglamentos, son las directrices o puntos de referencia que buscamos que nos guíen.

Teniendo esto en consideración, basado en el versículo de Proverbios 1:8, el hombre es quien instruye y disciplina al hijo en el conocimiento de la Biblia y de Dios, y la mujer es quien hace valer las directrices que el padre ha enseñado, y encamina al hijo por el camino correcto.

El rol del padre que disciplina lo podemos ver en Proverbios 3:11-12 y Hebreos 12:6.

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” Proverbios 3:11-12

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” Hebreos 12:6.

Esta disciplina es conforme a la palabra de Dios, tal y como los sacerdotes (que exploraremos más adelante) de Israel  ejecutaban para el pueblo.


¿Qué es lo que se supone que el Hombre enseñe a sus hijos?

Deuteronomio 4:9-13 dice  Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.  El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos; y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;  y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis.  Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.”

Es responsabilidad del padre de familia instruir al niño, tal y como dice en Proverbios 22:6: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Estas responsabilidades de Instruir y Disciplinar son, esencialmente, las mismas del kohen, o sacerdote.

Daniel Contreras Márquez, de la página iglesia.net, describe el rol del sacerdote:

“Desde que Moisés recibió la ley de Dios en el Sinaí el pueblo experimentó un desarrollo espiritual incluido el sacerdocio. El sumo sacerdote, y en su efecto el sacerdote, era la persona que se comunicaba con Dios representando al pueblo y era a través de él que Dios mostraba qué dirección debía tomar el pueblo. Esto nos muestra que las relaciones entre Dios y su pueblo dependían en gran parte de la labor o ministerio sacerdotal.

De aquí llegamos a la conclusión de que el sacerdote era el hombre que debía conocer mejor que nadie el corazón de Dios por pasar mucho tiempo en su presencia.

Decir también que para que podamos entender plenamente el sacerdocio en el Nuevo Testamento es muy importante comprender cómo era la relación de Dios con Israel en el Antiguo Pacto, porque como hemos podido ver Israel fue llamada a ser una nación de sacerdotes (Ex.19:5-6) que guardaran el Pacto, y se conservaran santos (apartados con un propósito) a los ojos de Dios.

Por todo esto, podemos decir, que la tarea del sacerdote era velar por la santidad del pueblo y por ello representaba vicariamente (en lugar de...) a la nación delante de Dios, pues ella por sí misma era incapaz de ser santa.”

El hombre del hogar es el sacerdote que representa a su familia delante de Dios y quien tiene que procurar que su familia viva en santidad como lo registra la palabra de Dios; lo cual es su responsabilidad.

Por su parte, la madre es responsable de que lo que el padre ha enseñado a los hijos se cumpla. La madre también, junto con el padre, son responsables de enseñar al niño, tal y como dice en Proverbios  30:17 “El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila.”

La madre es quien usa la disciplina para asegurarse que los hijos se mantengan en la dirección o mitsvah correcta tal y como dice en Proverbios 29: 15: “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.”

Ambos el Padre y la Madre son responsables de la disciplina del niño en una u otra faceta de la vida. Es por esto la importancia del matrimonio para el propósito perfecto de Dios. Una pareja de hombre y mujer es lo que Dios instaló para que ambos ayuden a formar al niño, encaminándolo por el camino hacia el propósito por el cual Dios lo creo y le dio vida.

El problema actualmente en la sociedad del Siglo XXI, es que se ha roto el pacto matrimonial, pasando a un nivel sin importancia. Esto ha causado que el divorcio haya creado una generación de hogares disfuncionales, que por lo tanto, han levantado una generación rebelde a la enseñanza de los padres y madres.

Se debe hacer la aclaración, que a pesar de que el hombre es el sacerdote de la familia, y como dice en Efesios 5:23: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. Tal y como menciona en su libro John Temple Bristow (What Paul Really Said About Women), la palabra griega para cabeza usada por Pablo en este pasaje, kephale, era un soldado que iba delante de las tropas, el líder en el sentido de estar a la cabeza, el primero en la batalla. En términos de guerra espiritual, es el hombre quien se pone en brecha  por su familia, y por su mujer. No es en términos de que el hombre es superior a la mujer.

Tal y como dice en Génesis 2:21 (“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.”) la mujer fue creada de una costilla, para que tanto el hombre como la mujer fueran iguales en relación del uno al otro.

¿Debe la mujer “estar sujeta” o sea, subordinada a su esposo? John Temple Bristow nos dice que no, en el contexto tradicional de una relación de sumisión.

Sandra Clements escribe en Godswordtowomen.org: “Según la Dra. Katherine Bushnell, el sustantivo "sujeción" no se encuentra (en griego clásico), fuera del Nuevo Testamento. (1) Este término, por lo tanto, fue acuñado para describir las relaciones propias de los creyentes. Después de un análisis cuidadoso, se puede ver que el verdadero sentido de la palabra describe la gracia cristiana de ceder voluntariamente preferencias de uno a otro. Los principios tradicionales no están involucrados, ni tampoco la afirmación de sus derechos individuales.

Greco-latino Schleusner de Lexicon a la Septuaginta declara que la forma verbal "sujetarte a", no siempre transmiten la idea de sometimiento servil. Por ejemplo, Jesús, como un niño, estaba sujeto a Sus padres, sin embargo, sabemos que Él ni siquiera los consultó cuando estaba "en los negocios de su Padre." (Lucas 2:49,51). De esta cuenta, se puede ver claramente que para estar en sumisión es volitivo y abierto al propio discernimiento individual.

Por último, la sumisión no significa "obedecer". La palabra griega para "obedecer / obediencia" es hupakoe, que significa escuchar o atended a. Sumisión (hupotasso) significa meterse debajo y levantar, o poner en orden. Esto no significa obediencia. Gundry bien define este principio como una especie de compensación voluntaria de elevar a todos los demás a su propio nivel personal de importancia y dignidad. (2) Es interesante observar que otros idiomas refuerzan aún más este concepto. Por ejemplo, en Kluane, se escribe: "La traducción al alemán de la palabra, sich unterstellen, significa situarse en una disposición de otro." También puede ser un término militar que se refiere a la distribución equitativa de las tareas, apoyar, cumplimiento de la propia parte de la misión. "(3)”

El término de “sujetarse a”, huppotasso en el griego, es un término usado para que la esposa sea quien sea la columna fuerte en términos de soporte; después de todo, Dios creo la mujer de una costilla, un hueso esencial para la defensa de los órganos más importantes del cuerpo, como también para dar soporte al cuerpo. ¿Qué significa esto? Si el hombre es quien intercede frente a Dios por la familia como el sacerdote, la mujer es quien lo apoya, lo sostiene en la tarea espiritual. Tal como en el término kephale, huppotasso es un término militar donde habla de la distribución equitativa de las tareas, el marchar en unidad de espíritu en el hogar.

1 de Corintios 7:4 dice: “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.”

Si el hombre no tiene potestad sobre su cuerpo, y la mujer tampoco tiene potestad sobre el suyo, ¿Por qué el uno sería superior al otro? La definición de huppotasso explica que es un arreglo de apoyarse en los asuntos conyugales, profesionales, como los ministeriales del uno y del otro,  de edificarse el uno al otro, de satisfacerse el uno al otro, más de uno superior al otro.

Finalmente, lo más importante del rol del hombre y de la mujer en el matrimonio es la esencia del mismo, amor. La palabra amor usada para describir el tipo de relación que debe existir entre la pareja es ágape, que es amor incondicional. Esta relación es perfectamente descrita en 1 de Corintios 13:4-8:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

Algo que se ha olvidado por esta sociedad es que el amor incondicional es tolerante y soporta las fallas del otro.

Colosense 3:12-14: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.”

1 comment:

CriStyle said...

Me fascinó éste artículo!