Saturday, July 7, 2012

La diferencia entre el Trigo y la Cizaña

Sábado 7 de julio de 2012
Edwin R. Jusino

“pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?” Mateo 13: 25-27

Hoy en día el mundo está lleno de muchos religiosos, y pocos siervos.  Vemos como políticos usan el nombre de Dios para justificar horrendas acciones. Vemos como desde los altares se lanzan sermones políticos, que en nada edifican las almas, mas incitan a la disensión violenta, a la división de las familias, y a la división de la iglesia. ¿Cómo podrá la iglesia alcanzar las almas cuando está dividida?

La palabra dice en Eclesiastés 1:9 “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.”  Como no hay nada nuevo debajo del sol,  Dios mismo nos ha hablado por medio de su palabra sobre estos entes divisores, que crecen entre medio del trigo. Estos líderes que van tras las emociones y el poder físico, y nada tienen que ver con los senderos de Dios, son la cizaña, son los fariseos y saduceos modernos.

¿Qué es un fariseo? ¿Qué es un saduceo? Los fariseos eran un grupo político, movimiento social, y escuela de pensamiento religioso entre los judíos del periodo del Segundo Templo, tras la revuelta Macabea. Saulo de Tarso, conocido como Pablo, fue un Fariseo en su tiempo, al igual que José de Arimatea. Los Fariseos eran miembros del Sanhedrin, o la Corte Suprema de los judíos, que condenó a Jesús a la muerte.

El mismo Pablo persiguió y dio muerte a muchos cristianos antes de convertirse en el camino a Damasco. Pablo, en su corazón, pensaba que estaba haciendo la voluntad de Dios.

Los Saduceos, por su parte, eran una secta de judíos durante el periodo del Segundo Templo, identificados con las clases altas y adineradas de la sociedad de Judea, y cumplían varios roles políticos, sociales, y religiosos. Los Saduceos, también, eran parte del Sanhedrin, pero tenían luchas políticas con aquellos que se identificaban como Fariseos.

Reitero, no hay nada nuevo bajo el sol. El llamado de Dios es para ser diferentes, ser luz en medio de las tinieblas: Mateo 5: 14-16: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Es importante entender que en los tiempos antiguos, la religión y la política eran la misma cosa. Un líder religioso era un líder político y viceversa. Tenían roles para cada área. Los cristianos son llamados a ser líderes ejemplares en la sociedad. Pero hay muchos que dicen ser y no son. Apocalipsis 2:9 dice: “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.” Estos que dicen ser, pero no son, son la cizaña que fue plantada por el enemigo y nace entre medio del trigo.

¿Cómo identificamos el Trigo de la Cizaña? Mateo 7:20 dice: “Así que, por sus frutos los conoceréis.” ¿Cuáles frutos? En Gálatas 5:22-23 nos muestra cuales son los frutos del Trigo: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” En Gálatas 5: 19-21 nos muestra cuales son los frutos de la Cizaña: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;”.

Analicemos ahora lo que dice Jesús en Mateo 13: 28-30: “El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Lo primero que preguntan los siervos al Señor es que deben hacer con la cizaña ¿la deben arrancar? La contestación es no. Muchos de estos líderes que dicen ser y no son, tienen en su rebaño ovejas que realmente tienen corazones conforme a la voluntad de Dios, pero al igual que Pablo, están siendo engañados por líderes que no buscan hace la voluntad de Dios.

En 1 de Samuel 24:6 dice “Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.” Aquí vemos a que David, teniendo la oportunidad de acabar con la vida de rey Saulo, que había caído de la gracia de Jehová, no lo hizo. La cizaña en algún momento pudo haber sido trigo, o al revés, tiene la oportunidad de ser trigo, tal y como lo fue Pablo.  ¿Quiénes somos entonces para juzgarlos?

A su momento, será Dios quien los juzgue. Tal y como dice en Mateo 7: 21-23: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

¿Qué entonces somos llamados hacer?  Mateo 5: 43-44 dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;”

Hermanos, estamos llamados a orar por la cizaña para que tengan un impacto genuino de Dios y se conviertan en trigo. No estamos llamados a criticarlos, ni tampoco a odiarlos. No podemos vivir ojo por ojo, sino que, oremos por la cizaña para que con nuestro testimonio se conviertan a Cristo. 

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