Tuesday, January 10, 2012

Los jóvenes cristianos y el noviazgo


Jueves 22 de diciembre de 2011
Edwin R. Jusino

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
2 de Corintios 6:14


En cuanto viene a relaciones, por alguna razón, la Iglesia de Dios no ha brindado un mensaje claro de lo que es un noviazgo perfecto y agradable a la voluntad de Dios. En un siglo donde la perversión sexual entre la juventud es la ley, donde a lo bueno lo descartamos diciéndole malo, y a lo malo lo alabamos diciéndole bueno, es bueno escudriñar la palabra de Dios en respecto al tema.

¿Qué es el noviazgo? Según la Real Academia Española, un noviazgo es la condición o estado de novio; novio, por su parte, significa: persona que acaba de casarse, persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales. Como podemos observar el ser novio o novia implica que es una persona que se acaba de casar, o que está en el proceso de casarse. Entonces,  el noviazgo es una etapa preparativa para el matrimonio, donde la pareja se conocen sus virtudes como sus defectos.

Los cristianos tenemos que entender que Dios es bien claro en torno a las parejas. En estudios anteriores podemos ver cuán meticuloso es Dios en torno a las relaciones sexuales, y es el Señor quien debe dirigir y ser la piedra angular de una relación entre dos hermanos de la fe. Un noviazgo cristiano es una trinidad: el hombre, la mujer, y Dios. Si Dios no está en la relación como punto central ocurre lo descrito en el versículo de introducción, un yugo desigual. Les recuerdo, si usted es un cristiano, es un Siervo de nuestro Señor, por ende, su voluntad debe de ser hacer lo que Dios desea para su vida. Al aceptar a Jesucristo como nuestro salvador y Señor, estamos convirtiéndonos en sus siervos, y por consiguiente, es nuestro deber hacer la voluntad de nuestro Señor.

Si una parte de la relación no está queriendo hacer la voluntad de Dios, es un yugo desigual, y por consiguiente no es agradable a Jehová.

Ahora, ¿cuáles son los ejemplos a seguir que Dios nos provee en la palabra? Empecemos por Génesis 24, donde Abraham le busca una esposa a Isaac. Observemos que en el versículo 3 dice: “que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito”. En muchas ocasiones, tanto Egipto, como Canaán, son símbolos que representan al mundo. ¿Qué significa esto? Si eres cristiano, no deberías estar interesándote por hombres o mujeres mundanos (yugo desigual) que no le sirven a Dios. Mas, deberías poner tus ojos solamente en otro siervo o sierva del Dios Altísimo como dice en el versículo 4: “sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”. Recuerda, que somos hermanos y hermanas en Cristo, lo que nos hace una misma parentela.

El versículo 8 y el versículo 58 vemos que la pareja que Dios escoge para nosotros tiene que estar dispuesta hacer la voluntad del Señor. Dios no obliga a nadie hacer su voluntad, pues tiene que salir de su corazón, un corazón que busque agradar al Señor. Es importante tener esto en mente, pues es Dios quien escoge a nuestras parejas, no nosotros. Es como el viejo decir, “la que está pa uno”.

Tenemos que tener fe que Dios escogerá la persona idónea para nosotros, aunque no sea necesariamente la persona que nosotros queremos o deseamos. Dios conoce nuestros corazones, y sabe lo que es mejor para nosotros, aunque nosotros no entendamos o lo percibamos así. Es cuestión de creerle a Dios.

¿Cómo saber si la persona es la voluntad de Dios para nuestras vidas? Dios nos deja saber por una gama de formas, pero usted mismo puede pedirle a Dios que le confirme dándole señales. El versículo 14 nos da un ejemplo: “Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.” No solo el criado pide una señal, sino que reconoce que la que cumpla la señal es la que Dios ha destinado para Isaac.

Observemos ahora Génesis 29: 20-31, la historia de Jacob y su trabajo para Labán. Observamos que Jacob se enamoró de la menor de las dos hijas de Labán, Raquel. Si observamos lo que dice el versículo 31, veremos que Lea, y no Raquel, fue la que Dios escogió para bendecir a Jacob, o Israel, dándole la mayoría de sus hijos. ¿Por qué no fue Raquel, la preferida de Jacob, la que Dios usó para bendecirle? Raquel era una envidiosa, (Gen 30:1), y una idólatra, (Gen 31:19), a diferencia de su hermana, que era despreciada por Jacob. Los hombres, tanto masculinos como femeninos, tendemos a fijarnos en las apariencias y no en el corazón. En Génesis 30 nos dice que Raquel era más hermosa que Lea, y fue la que Jacob se enamoró locamente. Pero, Jehová de los Ejércitos no se fija en el parecer de la semblanza física.

En 1 de Samuel 16:7 dice: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. Dios sabía cómo era el corazón de Raquel y el de Lea.  El error de Jacob fue no consultar a Dios en torno a su decisión, como lo hizo el criado de su padre Isaac. Dios sabe cuál es la ayuda idónea, aún por encima de quien nosotros, obstinadamente, queremos. Tal vez la persona que escogemos sea la que Dios quiere para nosotros, pero no siempre es así. Y como ya hemos explicado, Dios no violenta el libre albedrío, y te permite escoger, aunque sepa que las consecuencias pueden ser diversas.

Ahora, ¿Por qué debe ser el tema del noviazgo y nuestras relaciones íntimas, tan importante para con Dios? Sencillo, el noviazgo y el matrimonio es un símbolo de la relación que Jesús tiene con su iglesia. En Apocalipsis 19:7-9: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.  Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios” y en Mateo 25: 1-13 con la parábola de las vírgenes prudentes y las insensatas.

Refiriendo nuevamente al versículo de entrada de 2 de Corintios 6:14 ¿se unirá la luz con las tinieblas? ¿Qué parte tiene un siervo de Dios con un siervo de la carne? Seamos imitadores de Cristo y no del mundo (1 de Cor. 11: 1), y busquemos ser luz del mundo (Mateo 5:14) en todos los aspectos de nuestras vidas y no solo en la vida pública. Pues, “porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse (Lucas 12:2)”.

¿Cómo debemos ser y actuar en cuanto al trato de nuestras parejas? ¿Cómo identificamos a esa persona idónea? Tomemos en consideración 1 de Corintios 13: 4-8(a). Debemos ser personas que amemos incondicionalmente, reflejando las cualidades de lo que es el amor genuino (véase estudio del Amor).  Debemos ser pacientes, benigno; no debemos ser envidiosos (como Raquel) ni ser debemos ser jactanciosos (o orgullosos), sino que debemos ser humildes. No debemos ser vanidosos ni hacer nada indebido. Tampoco deberíamos ser egoístas, ni fáciles de irritar; ni mucho menos guardianes de rencor. No debemos gozarnos de las injusticias, mas siempre gozarnos de la verdad. Tenemos que tener confianza en nuestra pareja, esperar por ellos, y soportarlos.

El tener una pareja es la finalidad de la muerte a nuestro yo. Pues ya no pensamos por nosotros solamente, sino que tenemos que tener en consideración los sentimientos de la pareja. La unión de dos personas por Dios es la cima de un proceso de muerte a nuestra egolatría, es parte del proceso de sumisión ante la perfecta voluntad de Dios.

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