Monday, November 17, 2008

Relatos de una ciudad perdida


Primer Relato
La noche cae sobre Rio Piedras. Una figura negra se desplaza por una calle silente, solo las lámparas de la calle daban su luz esporádica, la luna y las estrellas cubiertas por las nubes grises de los aguaceros que habían de caer. El hombre tenía unas tijeras rompe candado y se acercaba a un hospedaje de señoritas donde las luce estaban apagadas pero los autos de las inquilinas estaban en los predios. El hombre tenía la cara cubierta con una media de mujer, cargaba una pistola en sus pantalones, y guantes en sus manos.
Rompió los candados, forzó la puerta y se adentro dentro del hospedaje con furia y rapidez. El hombre silenciosamente abrió la puerta del cuarto de las inquilinas y rápido saco su pistola para mantener el control de la situación. Las muchachas, de las edades de 18 y 20 respectivamente, ambas estudiantes del Recinto Universitario de Rio Piedras de la Universidad de Puerto Rico trataban de gritar pero el hombre les apuntaba con el arma de fuego y les ordenaba que callasen. Prosiguió amarrarlas con cinta adhesiva negra, y poniéndoles medias en sus bocas para mantenerlas calladas.
Rechazado por sus padres y sus compañeros, Eliezer siempre se refugió en su mundo, el que consistía en las películas pornográficas que bajaba ilegalmente del internet, y las películas y programas de detectives que observaba en la televisión. Eliezer soñaba con ser un policía y ser el defensor de los rechazados, pero su adicción sexual se fue empeorando. La pornografía lentamente consumió sus pensamientos y lo llevo progresivamente a buscar placeres sexuales cada vez más y más. Su apetito sexual se torno insaciable…
Eliezer desnudo a las jovencitas. Miraba sus cuerpos desnudos como un hambriento mira un pedazo de pan.
Rosaura, la joven de 20, comenzó a recordar un momento trágico de su pasado. Las lágrimas se convertían ríos de dolor, frustración, e ira; se sentía inútil, indefensa idénticamente a como se sintió mientras su padrastro la deshonraba a sus 13 añitos.
Eliezer, terminado con Rosaura, continúo con su festín, con la compañera de cuarto de Rosaura. Esta también lloraba, pues todavía no había conocido las caricias de un hombre, y soñaba con casarse virgen. Eliezer la viro y comenzó a perpetrar sexo anal con ella, Gabriela lloraba a cantaros pues los azotes le causaban mucho dolor.
Cuando termino, y su calentura había sido satisfecha, se rio, les dejo dinero, limpio la escena y se fue.
Segundo Relato
La doctora guiaba su automóvil. Residente en una urbanización privada de Rio Piedras, la licenciada era la directora de un programa del gobierno que atendía problemas de familia como maltrato, abandono, etc. Abrió el brazo electrónico del control de acceso de su urbanización y se adentro a ella en dirección a su casa. Al llegar, encontró su casa invadida por los amigos de su hijo. La música reggaetón se escuchaba salir del carro, el cual lavaban los amigos del. Se bajo de su guagua, los saludo y se adentro hacia dentro de su casa.
Un olor peculiar a pastizal quemado corría por adentro de la casa. El mejor amigo de su hijo estaba en el sofá de su casa besándose con su novia. Los reganó; hicieron caso omiso a sus palabras. Toco en la puerta de su hijo, pero él no abrió. La peste era fuerte frente a la puerta de su cuarto, la doctora se viro y prosiguió a su cuarto.
La doctora se cambio y cocino la comida, su hijo menor se aprestaba a salir con el mejor amigo de su hijo mayor.
-“¿A dónde vas hijo?”-
Se fue sin contestarle, sus bolsillos llenos de droga para vender.
Tercer Relato
La maestra terminaba su clase de Algebra. Ella era joven, y atractiva; recién graduada de la universidad. Todos los chicos de su clase estaban enfatuados con ella. El timbre del almuerzo sonó exactamente a las 12 del medio día, a lo cual despidió la clase y se dirigió hacia el salón de maestros. Cuando entro, el salón estaba vacío, y se dirigió a la nevera a buscar su almuerzo. Minutos más tarde entro el director de la escuela, un hombre mayor de 40 años con un aro de matrimonio en su mano.
-“Hola mi amor...”- le dijo el director.
-“Deje de decirme eso…”-
-“Y ¿Por qué? Si después de aquella noche…”-
-“Mira… aquello no debió a ver pasado… tu estas casado.”-
-“Como si mi mujer no me las pegara…”-
-“No va a volver a pasar… no debió a ver pasado… ese beso.”-
El director se le acerco y la agarro fuertemente por sus hombros.
-“Volverá a pasar, y seguirá pasando hasta que a mi mede la gana de que paremos… si no dile adiós a tu carrera como maestra.”- Terminando de decirle esto, la maestra se quedo paralizada mientras el director le sobaba sus senos y la besaba por su cuello.

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